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7 de agosto de 2021 | Nacionales

Elecciones 2021

UCR: Los costos para un acuerdo posible

En 1922, el entonces presidente de los argentinos, Hipólito Yrigoyen, transmitía su mando a su sucesor y correligionario radical Marcelo Torcuato de Alvear. Pese a ser del mismo partido, los distanciaban ciertos criterios que luego derivarían en la corriente “personalista” para el primero y “antipersonalista” para el segundo.

Más allá de análisis histórico, es bueno rescatar la anécdota que surgió de una expresión de Yrigoyen, resumida en pocas palabras: “Del trabajo a casa”. No hacía falta decir más a cada uno de sus funcionarios a quienes les derribó todo sueño de continuar en un sucesivo período, aunque fuera del mismo signo político.

Hay matices diferenciales con el radicalismo actual que, en medio del armado de sus listas, aparecen muchos hombres de boina blanca que impedidos de su reelección vuelven a sus hogares y rutinas laborales anteriores. También está el caso de quienes vienen sonando con fuerza pero, como la espuma, se desvanece su lugar de privilegio con alguna candidatura de ingreso seguro a la zona de confort de un escaño legislativo.

Si bien se van esfumando los efectos por el armado de la lista que encumbró como referente al reconocido neurocientífico de Salto, Facundo Manes, quedó mucha tela para cortar en el anecdotario radical.

Todavía persiste algún resquemor desde el cierre de listas. Parafraseando a Cenicienta, muchos dirigentes no se convirtieron en calabaza, pero quedaron a la intemperie, lejos de la zona de confort de las precandidaturas en “zona blanca” o de ingreso seguro.

Quienes defienden la forma en que se estructuró el acuerdo remarcan que se logró una buena oferta electoral para competir contra un fuerte aparato territorial del Pro. En esa batalla de “David contra Goliat” que describió Facundo Manes hay muchos protagonistas radicales en las trincheras. Si hubo postergaciones fueron mínimas, acotan.

En algunos casos, como en la primera sección electoral, se cedió la primera candidatura a senadores provinciales para el peronista republicano, Joaquín De La Torre. En consecuencia, no repetirá el radical Emiliano Reparaz y sí irá una militante del mismo partido en Tres de Febrero, Ayelén Bertón, con lo cual hay un pequeño sacrificio, pero de aspiraciones personales.

Un párrafo aparte merece la inclusión de Reparaz en las listas de 2017. Surgió de un reflejo tipo arquero del entonces vicegobernador Daniel Salvador. Reparaz comandaba el área privada del Senado y desde el entorno de María Eugenia Vidal le ofrecieron un lugar en “zona gris” de dudoso ingreso al radicalismo. Salvador aceptó y la elección fue tan buena que se concretó su ingreso. Para la historia partidaria fue muy importante porque hacía años que no accedía a un escaño por el conurbano norte alguien salido de las filas de Alem.

En la cuarta, donde se eligen senadores provinciales, -y al igual que en la primera- se repite la frustración personal, en este caso para Leandro Blanco, perteneciente a una familia de importante prosapia radical en Chivilcoy. Y en la sexta sección se produce el premio de las posibles reelecciones para Anahí Bilbao y Emiliano Balbín en segundo y tercer lugar de la nómina, teniendo en cuenta que se trata de una PASO que derivará en integración con la lista competidora.

Más dolorosa para el salvadorismo resultó la imposibilidad de coronar a la actual diputada provincial Alejandra Lordén como escolta de Facundo Manes en la lista para diputados nacionales. Lo triste de esta anécdota es que, con cierta ansiedad, se operó esa versión en los medios con la idea de hacer irreversible su inclusión, pero las gestiones por alcanzar algún resultado positivo tuvieron un fracaso rotundo.

DISTINTOS CAMINOS

En el ingreso al tiempo de campaña, el armado y las negociaciones están a punto de pasar al archivo, pero bien vale que quede registrado. Porque una lista es producto del ritmo desenfrenado de negociaciones, de una excesiva demanda de cargos para poca oferta de sitios y la necesidad de cerrar acuerdos.

Bueno es saber qué pasó con quienes aspiraron a ser oficialismo partidario en las elecciones del pasado 21 de marzo. Y saber qué pasó con el implosionado sector de Protagonismo Radical bajo la sociedad mayoritaria de Gustavo Posse, Martín Lousteau y Federico Storani, en la cual cada referente tomó rumbos distintos, como se verá.

Gustavo Posse, a las pocas horas de emprender negociaciones para armar listas le hizo saber a su militancia que la cancha se ampliaba y los reglamentos se modificaban en función de unas PASO que abarca a todos los sectores de Juntos, y no se veía obligado a acatar estrictamente el dictamen de la interna radical.

Desde una pétrea decisión de presentar una tercera lista todo fue muy dinámico hasta que terminó en el terreno de la anécdota. Finalmente, Posse desistió de su actitud desafiante. Al parecer, la partida de Evolución de Martín Lousteau hacia el entorno de Facundo Manes, habría terminado por convencer al alcalde de San Isidro de tomar alguna colectora que lo deje bien posicionado.

En ese sentido, Posse primero hizo un renunciamiento y luego -cuando todos suponían un esquema de unidad con el resto de los radicales de protagonismo- se decidió por acompañar a Diego Santilli. Llegó tarde y cuando las sillas se estaban ocupando. No obstante y en tiempo record logró un cargo seguro a entrar para algún legislador provincial por la primera sección y buenos acuerdos locales en una treintena de distritos en listas conjuntas con Santilli y Jorge Macri.

Tal vez obtenga alguna promesa más para el 2023 que aún no termina de blanquearse. Su actitud de acuerdo instantáneo y de reducidas dimensiones contrastó con aquel discurso de interna en el cual declamaba por una UCR líder de la amplia coalición opositora.

Como ya se anticipó, mejor perfomance experimentó el sector del senador nacional y economista porteño Martín Lousteau, quizá el más ganador en términos de armado. Su sorpresivo como sufrido -por sus ex compañeros de ruta de Protagonismo- movimiento de ajedrez le generó inmediatos e importantes dividendos. En el imaginario militante radical la foto de Lousteau junto a Manes restó sustancia significativa al 49 por ciento obtenido por la oposición partidaria en comicios internos.

El costo del pase, en términos futboleros, no fue menor. Lousteau -con la ayuda que habrían dado desde CABA Enrique “Coti” Nosiglia y el Diputado Nacional Emiliano Yacobitti-, generó importantes lugares “a salir” o en “zonas blancas” de distintas listas.

Lo más sorpresivo, tal vez, fue el segundo lugar como precandidata a diputada nacional para Danya Tavella, compañera de fórmula de Gustavo Posse en la interna radical y vicerrectora de la Universidad del Noroeste y miembro de la CONEAU, un organismo que controla la calidad educativa en carreras de grado y posgrado universitario.

No son pocos los voceros consultados que atribuyen a Facundo Manes haber tomado la decisión final en función de lograr una postulante de un perfil más enrolado en la nueva política, de trayectoria académica, universitaria y científica.

Otra conquista de vital importancia para Evolución es la cabeza de lista para una banca a diputado provincial por la tercera sección electoral para Pablo Domenichini, actual rector de la Universidad de Almirante Brown y saliente secretario del comité provincia.

Domenichini es además primer delegado al comité nacional y una suerte de armado intelectual de Evolución en provincia de Buenos Aires y tuvo un altísimo perfil en el armado de Protagonismo junto a Posse, Lousteau y Storani. En el peor de los casos de una derrota en las primarias, estará en una zona segura de ingreso a la cámara baja provincial.

En tanto, la tercera pata de lo que fue la oposición radical, el storanismo de la Corriente de Opinión Nacional, siguió hasta último momento una lista de unidad radical que se frustró debido a  la decisión de Posse de ir junto a Santilli. Finalmente, en distintas secciones electorales y aún en la nómina para diputados nacionales aceptaron la posibilidad de acompañar con nombres de sus cuadros militantes en zonas denominadas “negras” o de casi imposible elección.

Por su parte, el alfonsinismo ortodoxo, otro sector que acompañaba a Protagonismo, intentó competir y tensó la cuerda presentando listas en distintas seccionales. Pero el resultado les fue adverso y las juntas electorales partidarias les impidieron esa posibilidad amparándose en que había listas únicas de apoyo a Manes, sin posibilidad de listas colectoras internas. El caso más emblemático ocurrió en la séptima, que renueva senadores, donde el alfonsinista Lindor Burgos quería competir por la candidatura a senadora contra el actual legislador Alejandro Cellillo. Aquél fue notificado de la imposibilidad de presentarse porque la decisión de una lista única junto a Manes era irrevocable.

Así como en la séptima, se reiteraron similares historias en otros veinte distritos. Hubo casos significativos como en San Martín, donde también se impidió una presentación alternativa, y como en General Belgrano, donde analizarían la presentación de una lista corta que apoye a Manes.

No se sabe en cuánto influirá la queja de sectores que persisten, aún en campaña, en la estridente oposición interna.

Los ruidos del proselitismo radical para avanzar en un desafío histórico de lograr una mejor perfomance se van haciendo escuchar y la mayor parte de la energía está puesta no sólo en vencer a Diego Santilli y en superar un porcentaje del 30 por ciento que aparece como una dura prueba de cara al próximo 12 de setiembre. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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