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15 de agosto de 2021 | Nacionales

Capuletos y Montescos

OlivosGate: Alberto, Biondi y su amiga Guadalupe Vázquez

Un año atrás, el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi, inició un romance con la periodista opositora Guadalupe Vázquez. El cumpleaños del escándalo de Fabiola Yañez, en 2020, los encontró juntos. Ahora, ella obtuvo primicia de la foto del encuentro en Olivos.

Poco más de un año después, la periodista de La Nación+, Guadalupe Vázquez, dieron a conocer la foto de esa reunión realizada en el mes de julio de 2020, en ocasión del cumpleaños  de Fabiola Yáñez. Eran tiempos en los que el presidente había decretado el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) en todo el territorio nacional. Las reuniones sociales estaban prohibidas por el gobierno nacional, se secuestraron muchos vehículos de incumplidores, se impusieron multas. En el texto del decreto no se aclaró que la Quinta Presidencial de Olivos quedaba fuera de la reglamentación.

La imagen a la que Guadalupe Vázquez accedió en tiempos de su íntima relación con Juan Pablo Biondi, así como las planillas de ingreso de la residencia presidencial, consignan el ingreso de diez personas vinculadas a Fabiola para participar de la celebración. Sin barbijos, sin distanciamiento, amuchados en un espacio cerrado y sin ventilación y desconociendo las pautas impuestas por el ASPO, hasta cometieron la estupidez de tomar fotos. Algo que no se le ocurriría a nadie que pretenda organizar una fiesta clandestina.

La oposición no perdió la oportunidad. Guardó durante un año el material explosivo para hacerlo estallar en la campaña electoral. Hoy impulsa el juicio político al presidente y la creación de una comisión investigadora del Congreso Nacional para indagar sobre los hechos ocurridos.

En su edición del 28 de agosto de 2020, la revista Paparazzi afirmaba que el secretario de Comunicación de la Presidencia y vocero de Alberto Fernández mantenía un romance con la joven periodista. Ambos contrajeron COVID en simultáneo y debieron aislarse.

La nota de Paparazzi relata que “en febrero (de 2020), antes de la cuarentena, Juan Pablo Biondi y Guadalupe Vázquez  se habrían ido juntos a pasar un fin de semana a Uruguay. Como ya habían transcurrido varios meses de relación, se entusiasmaron con la publicación de una foto en sus respectivas cuentas de Instagram en la que se podía ver una imagen que daría indicios muy certeros del idilio”.

La relación no duró demasiado. Biondi fue presionado para ponerle fin, ya que la periodista no dejaba de incrementar su bombardeo sobre el gobierno de Alberto Fernández desde el programa de Eduardo Feinmann.

En la foto aparecen once personas. ¿Quién fue el fotógrafo? ¿El empresario taiwanés Robert Chien, pareja de la amiga y asesora de Fabiola, Sofía Pacchi? ¿El propio Biondi? ¿Algún otro fotógrafo ocasional que estaba presente en la Quinta Presidencial?

En realidad, esa pregunta que muchos se han formulado, minimiza otra cuestión mucho más preocupante: la seguridad presidencial y la fragilidad de la seguridad de su entorno.

¿Quiénes y cuán confiable son los “amigos” que rodean al presidente? ¿No se da cuenta Alberto Fernández, después de haber sufrido varias “filtraciones” sobre sus acciones y compañías, que es objeto de un perverso juego de poder en el que los principales jugadores forman parte de su círculo más íntimo?

El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, trató de restarle importancia a la bomba que les había estallado en las manos. “Hubo un descuido, se cometió un error, y estuvo mal. Hubo un encuentro social que no debería haber ocurrido”, sostuvo en la mañana del viernes.

Y concluyó: "Reconocemos el error pero eso no nos va a hacer corrernos de los temas que a la gente realmente le importa", agregó Cafiero.

Un rato después, Alberto Fernández, y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner mantuvieron un encuentro, al que se habrían sumado Sergio Massa y Máximo Kirchner. El tono de la discusión fue escasamente cordial. Y si bien se imaginaron eventuales estrategias para tratar de limpiar su imagen, la exigencia de renuncias de los más cercanos al presidente –Cafiero, Biondi y Julio Vitobello- otra vez se puso sobre la mesa.

“El problema es el entorno del presidente, y lo que es más grave es que no lo cuidan”, afirmó uno de los asistentes a la reunión en off.

Aníbal Fernández, por entonces, salió a entregar públicamente la cabeza de Fabiola Yañez. La culpa -a su juicio- era exclusiva de “quién organizó el festejo”. En horas de la tarde, el propio presidente adoptó esa tesis: “Fabiola convocó a una reunión que no debería haberse hecho”.

Cierto es que, en términos puros y duros, la gravedad de la falta cometida por Alberto Fernández no puede compararse con el contrabando de autopartes, las empresas off shore, el blanqueo de divisas, el negociado con el precio de las autopistas o el auto perdón sobre la deuda del Correo Argentino, entre decenas de hechos similares que pueden atribuirse a Mauricio Macri. Pero todos esos hechos condenables quedan muy lejos de la cotidianeidad de la mayoría de los argentinos, mientras que la ASPO afectó al conjunto de la sociedad, con familiares muertos que no pudieron ser despedidos, o con la quiebra económica o la pérdida de empleo o de ingresos.

Alberto Fernández no debería equivocarse. No alcanza con echarle la culpa a Fabiola. Más aún, esa actitud cayó muy mal en la sociedad. Lo presentó como alguien dispuesto a traicionar a su compañera para salvar su pellejo.

Ya entregó la cabeza de Ginés González García por la causa del vacunatorio VIP, aunque la responsabilidad no fuera del ex ministro de Salud. Ahora ofrece en bandeja la de Fabiola Yáñez, a quien no puede pedirle la renuncia porque no es funcionaria. ¿Seguirá Juan Pablo Biondi y los otros dos componentes del trío de amigos que rodea al presidente?

Se equivocan Alberto y la dirección del Frente de Todos si creen que este tema sólo es una maniobra de la oposición y que pasará desapercibido. A menos de un mes de las PASO, las operaciones mediáticas lo han instalado en la sociedad. No es un invento de Clarín. Están las fotos y están los registros.

Con su decisión de incriminar a su compañera, Alberto una vez más confirma que está en las antípodas de la solidaridad social que expresa la doctrina peronista. “No hay ninguna duda. Cristina eligió al peor”, viene sosteniendo desde el mes de mayo de 2019 Guillermo Moreno.

Pocos son los que hoy lo ponen en duda. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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