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6 de septiembre de 2021 | Opinión

Carta abierta

Carlos Acuña ofende a las mujeres

Ante todo quisiera respetuosamente saludar al compañero Carlos Acuña y a tantos dirigentes que piensan como él sobre las mujeres y decirle…

HORACIO DELGUY

por:
María Cristina López

La activa participación de las mujeres en todas las actividades organizadas, que desarrollamos para sostener y pedir derechos, es un impulso hacia adelante que ya no para y que hizo de cada una de nosotras en sí misma una representante y por ende es que estando unidas y juntas, se forjaron los colectivos de lucha.

Hoy lo visibilizamos activa y masivamente, pero es una lucha que atravesó toda la historia, sobre todo en la etapa posterior a la revolución industrial, basta recordar a Clara Lemlinch, allá por 1911 y solo la nombro a ella por si cabe alguna duda de su "vocación sindical".

Pese a nuestros avances, debo a la fuerza reconocer que la construcción patriarcal que hemos heredado por generaciones y a través del tiemporecordando su comentario ("Las mujeres no tienen vocación sindical") conlleva a actitudes sexistas que fomentan la desigualdad social de los individuos sobre la base de la diferenciación de género, siendo extremadamemte limitante tanto para hombres como para las mujeres y sujeto a insoportables estereotipos.

La realidad creada desde un solo lugar de percepción, instala condiciones negativas absolutas. Esta mirada que insiste en ponernos en un ligar de incapacidad, flagela a las mujeres y las expulsa de la actividad gremial, fiel representante del mundo del trabajo, que por cierto también nos atraviesa.

Cómo se puede hablar de empleo digno o trabajo decente, como bien lo define la OIT, cuando se pretende negar la participación de las mujeres en todas actividades productivas y la posibilidad de ocupar lugares de decisión en los gremios convernientes a nuestras actividades.

Los temas que nos ocupan y por ello nuestra necesaria intervención en las estructuras sindicales son:

– La existencia aún de brechas salariales.

– No se cumplen a pleno los derechos laborales centrados en temas de género.

– El desgastante acoso laboral.

– Convivencia laboral con micromachismos por no tener políticas laborales que aborden las temáticas de convivencia con las mujeres y colectivos de diversidad.

– Cumplimiento real fiscalizadora por los sindicatos del tratamiento de la mujer maternando sus derechos y los del niño.

– Mesas de compañeras en cada lugar de trabajo con respaldo gremial en temas de género y también en diversidad.

Y la lista sigue con infinitas deudas sociales al respecto. Lo que se deja ver con toda esta clase de declaraciones que ofenden es el rechazo explícito e intolerante de una época que de a poco y con mucho esfuerzo dejaremos atrás. Estas formas concretas de opresión que representan los patrones de comportamiento, no hacen más que mostrar con lo que lidiamos, dentro y fuera de las estructuras laborales.

Lo que hoy nos convoca no es sólo nuestra urgente participación laboral y cupo, nuestra lucha es sociocultural en todo ámbito, poniendo especial foco en el mundo del trabajo, que es la columna vertebral de todo proyecto posible.

¿Cómo no vamos a tener vocación y garra? Si nosotras podemos dirigir empresas, hospitales, investigaciones de todo tipo y hasta ser presidentas. Y ahora nos dicen que no podemos tener actividad gremial en lugares de decisión porque algunos desafortunadamente piensan que nos falta vocación. Es muy raro, ¿no?

Sobretodo, cuando salimos a visibilizar y reflejar los golpes, quemaduras y humillaciones, por las calles del mundo con el Ni Una Menos, por la ley de Legalización del Aborto, por los derechos de la comunidad LGTIBQ+... Esas somos nosotras. 

¿Por qué suponen que nos resignaremos a esperar o a ser invitadas o entrenadas? Es mucha subestimación que no estamos dispuestas a consentir. La fuerza productiva del mundo se maneja con hombres y mujeres, el sexismo no debe existir. La discriminación y segregación laboral no son dignas de un espacio donde se planifica, se organiza y se contiene la fortaleza de un país, con sus trabajadores y trabajadoras.

Como trabajadoras sostenemos a los sindicatos como indudable herramienta de lucha y defensa de los intereses de sus representados. Por cuanto creo en la formación de cuadros sindicales de todo género, esto es lo verdaderamente serio y comprometido, es urgente ante el cambio de época y las exigencias del mundo laboral y sus constantes transformaciones. Las mujeres venimos dando una pelea fundamental y con una tremenda fuerza a capitalizar. No darse cuenta, es estar por fuera de la realidad y de las trabajadoras. Es determinante la formación sindical, la concientización y el fortalecimiento de las bases en esta materia.

Por último, compañero Carlos Acuña, con el mayor de los respetos, debo decirle: no existe la "vocación gremial". La actividad gremial es una construcción en sí misma, con que cuenta con nuestro compromiso, generalmente atravesado de la mirada que identifica y lucha contra las carencias, falta de derechos, descuido y desigualdad dentro del contexto laboral. La vocación realmente es otra cosa.

Y por eso desde nuestro espacio, la agrupación Celeste del Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA ) y nuestra Mesa de Mujeres, nos atrevemos a traspasar ese muro de organizaciones sindicales para dejar en claro nuestro asombro por su desconocimiento, que los sentimos similar al que existe en nuestro sindicato y de parte de su actual conducción enabezada por Amadeo Genta, que sistemáticamente viene desoyendo el legítimo reclamo a nuestros derechos a cupos y participación en lugares de decisión y conducción en SUTECBA, incumpliendo impunemente las normativas vigentes y la ley que las regula. Es por eso que seguimos luchando a capa y espada desde esta nueva alternativa sindical que nos agrupa, por esos derechos laborales y de representación que necesitamos gremialmente.

Sin otro particular y en nombre de todas mis compañeras, querido compañero Carlos Acuña, cuando usted quiera lo invitamos a participar de cualquier charla de perspectiva de género de la agrupación Celeste. Cuando guste puede hacerlo.

Saludos y fuerte abrazo.
 

(*) María Cristina López – dirigente de la agrupación Celeste del SUTECBA – CABA.

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