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13 de octubre de 2021 | Séptimo Arte

Cobertura REALPOLITIK

Piratas del Caribe: El susto en Disney cuando vieron por primera vez a Jack Sparrow

El diseñador de producción Derek Hill fue acreditado como director de arte en la película protagonizada por Johnny Depp pero asegura que se merecía un crédito más importante. En diálogo con REALPOLITIK habló de la "locura" de rodar La Maldición del Perla Negra, la producción con la que nació la saga.

HORACIO DELGUY

por:
Federico Carestia

Con La Maldición del Perla Negra nació una de las franquicias más importantes para Disney en los últimos años. A la altura de producciones como las de Star Wars o el Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), fue una de las que logró instalarse dentro de la maquinaria de la empresa del ratón y continuar con más historias. Fueron cinco películas en total, con una sexta que actualmente se encuentra en desarrollo pero que no contará con una de sus principales figuras, el Jack Sparrow de Johnny Depp.

Piratas del Caribe: La Maldición del Perla Negra fue la primera de las cintas y se estrenó en 2003. El proyecto tomó demasiado tiempo en realizarse y tuvo algunos problemas que terminaron con su principal diseñador de producción (el responsable de trasladar la visión del director y la del guion al mundo real) dando un paso al costado. Lo curioso fue que terminó acreditado como el principal diseñador a pesar de haber estado al mando unas pocas semanas. "Fue un desafío y una de mis mayores desilusiones fue que no me dieron un crédito compartido como diseñador", señaló en una entrevista con REALPOLITIK.

Quien tomó su lugar fue Derek Hill, que en su currículum tenía un puñado de experiencias menores y había sido contratado como director de arte (el segundo en línea de importancia dentro del departamento de arte). "El diseñador de producción renunció a los dos meses, yo lo reemplacé, pero él fue acreditado. Él trabajó dos meses y medio y yo once", contó Hill

Para Hill la experiencia fue muy agotadora y le exigió darlo todo. De hecho, lo comparó con los trabajos que tuvo con Oliver Stone quien, según dice, "te pone a prueba todo el tiempo". En el caso de La Maldición del Perla Negra hubo dos equipos de arte, uno en el Caribe y el otro en los sets construidos en Los Ángeles. A Derek lo contrató Clayton Townsend, quien iba a ser el productor en línea de la película, pero que ni siquiera terminó acreditado. Desde que se sumó, todo parecía ser problemas.

Derek fue llamado y lo citaron a una reunión de la que salió y apenas unos minutos después fue contratado para comenzar lo antes posible. "El diseñador de producción (Brian Morris) tuvo que volver a Londres y que le den la visa de trabajo. Se fue los primeros 30 días y teníamos 18 semanas desde el día que comenzamos, que era cuando empezaba el rodaje", contó Hill. Todos los días tuvo que reunirse con Gore Verbinski, el director del film, para encarar un proyecto que no parecían saber muy bien cómo afrontar.

Uno de los problemas, por ejemplo, fue resolver de qué forma desarrollar el barco pirata, la cueva y los esqueletos pirata, que nunca se habían hecho. "Construimos, lo ensayamos y lo rodamos con piratas reales, luego se pusieron los trajes verdes y lo hicieron de nuevo e intentaron hacer lo mismo, para hacerlos como esqueletos piratas. Nunca se había hecho", contó Hill en relación al proceso de animación mediante el cuál se reemplazaron los actores reales por las figuras de huesos.

Pero si de desafíos se trata, uno de los más importantes fue el de los sets que estaban distribuidos en una gran variedad de puntos geográficos de Los Ángeles como Ranchos Palos Verdes, Manhattan Beach o Glendale. "Me tomaba entre 6 y 7 horas hacer un viaje para revisar cómo iban los sets cada día. Fue una locura", destacó Derek, quien estuvo a cargo de cerca de 400 personas construyendo los sets. Para esto, fue muy importante la figura del director, a quien destacó: "El tipo no se equivocó nunca".

Por otro lado, subrayó: "Nadie sabía cómo iba a salir. En Disney se volvieron locos cuando vieron a Johnny Depp interpretando como a Robert Plant. Se preguntaron como: '¿Qué es? ¿Un pirata gay?'". Pero la performance de Depp los convenció y se volvió un ícono de la franquicia. En los rodajes, Depp nunca dejó de ser este icónico pirata. "Nunca cambió. Se transformó en Jack Sparrow y no sé si podía dejar de serlo", destacó Hill. (www.REALPOLITIK.com.ar) 


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