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10 de noviembre de 2021 | Provincia

Juntos

Las tensiones latentes en la UCR bonaerense

El presidente del comité provincia de la UCR y diputado provincial, Maximiliano Abad, desarrolla el seguimiento del manual de estilo de quien estará en un rol de mayor protagonismo desde el 14 de noviembre, si todo sale como lo anticipan las encuestas.

Administrará un poder importante dentro de la coalición Juntos, un tanto mayor que su antecesor Daniel Salvador. La diferencia parece sutil, pero no lo es. Salvo en el conurbano y en algunas ciudades del interior, el resto del territorio bonaerense lleva un color radical. Esto se logró a partir de la victoria en esos distritos sobre el Pro en varias secciones electorales.

En la estructuración legislativa bonaerense, el aspecto territorial no es un dato menor, sino todo lo contrario. En algunas secciones del interior se suelen incorporar tantos legisladores como una del conurbano. Para muestras basta un botón, dice un viejo dicho: la cuarta sección, correspondiente al oeste de la provincia, elige siete senadores provinciales, apenas uno menos que en la densamente poblada primera sección, de norte del conurbano.

En consecuencia, el aspecto territorial resalta porque si en las primarias en la cuarta sección ganó el radicalismo, puede incorporar más legisladores que sus amigos internos. La cuestión se multiplica también en otras secciones donde Facundo Manes se impuso a Diego Santilli.

Esto prácticamente divide el paquete societario entre el Pro y la UCR. Este último partido sugiere que no es ya un vagón más de un tren amarillo, sino que comparte la conducción de la locomotora de esta formación opositora.

CAMBIO DE STATUS

En una lectura más fina, se viene también para Abad un enorme desafío pleno de las lógicas tensiones de un cambio de status o crecimiento. Donde, al agrandarse un territorio conquistado muchos exhiben títulos de propiedad. En esa nueva lógica de tensiones parece dibujarse algo así como un triángulo amoroso o de conveniencia coyuntural en el cual Abad debe admitir al candidato Facundo Manes y al líder de Evolución, Martín Lousteau.

Como se viene reflejando desde hace un tiempo en los ámbitos políticos, Manes aportó un capital societario importante. Acercó mucho voto independiente y extrapartidario, y se complementó con el voto tradicional, resaltando así viejas pasiones radicales.   

En tanto, Lousteau y sus seguidores en provincia -como Pablo Domenichini y Danya Tavela, entre otros- hizo la jugada magistral y polémica de volcar la balanza con un apoyo al neurocientífico. Esto ocurrió cuando aún seguía muy humeante el clima de una interna partidaria pareja en la que había apoyado al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, justamente contra el actual conductor del radicalismo.   

En ese triángulo nuevo del poder radical, Abad va tomando conciencia de tener bajo su custodia una estructura partidaria donde se va advirtiendo el crecimiento de brotes verdes que aparecieron en las PASO y que podrían fortalecerse con una victoria en las elecciones de la oposición en los comicios que ya están a la vuelta de la esquina.

LA DISPUTA QUE SE VIENE

Abad parece contar con una desventaja en comparación con los otros protagonistas de la tríada y es la escasa visibilidad respecto del economista porteño y el galeno de Salto. Es por eso que no llama la atención su visita a los sets de canales de televisión nacionales para incrementar su nivel de conocimiento. Esa es una meta de cumplimiento mediato, pero que es necesario construir desde ahora.

Sobre todo si sus aspiraciones se centran en algo más que un paso por la historia de un partido centenario y quiere anotarse en una carrera política con desafíos más importantes. Por caso, en provincia deberá superar el prejuicio que había sobre una visión de “administración de minorías” que muchos percibieron en el ex vicegobernador.

Pero siempre hay algo que hacer en el día a día y en la agenda. Por lo pronto, se viene una fuerte disputa por el comité nacional en la cual Abad no tiene un interés personal, pero sí posee un importante poder para volcar el voto de sus delegados por la mayoría para alguno de los referentes que se anotan en la carrera. Allí habrá que definir entre varios postulantes como el caso de una continuidad de Alfredo Cornejo, Gerardo Morales, Gustavo Valdés y también el mencionado Martín Lousteau.

Se abrirá así una interesante instancia de negociación y de tensión, donde se percibe y mucho cuánto hay de supuesta deuda política de Abad hacia el actual senador nacional por CABA.

Abad también tiene compromisos contraídos con muchos líderes y sectores que lo apoyaron en la carrera que hoy lo ubicó en su actual sitial. En la larga lista figuran dirigentes de mucho protagonismo e inserción como su padrino político, el mendocino Ernesto Sanz; el cordobés Mario Negri, Daniel Salvador y muchos más que tienen un pasado para confrontar con lo nuevo que ofrece Martín Lousteau.

El futuro del comité nacional será algo para ir viendo después de las elecciones generales, pero no podrá pasar desapercibido. Será una disputa que requerirá de más actores que opinen al respecto. Muchos se preguntan si allí podría ingresar Facundo Manes o es prematura o no recomendable su intervención. Difícilmente lo haga en forma visible porque se encuentra entre dos espadas. Entre la del titular partidario, quien le dio todo el apoyo inicial y la espada del referente de Evolución, con quien también hay un fuerte vínculo a partir de coincidencias programáticas y estratégicas.

Toda esta disputa -y otras que vendrán en el largo derrotero hacia el 2023- irá viendo la luz e invitará al compromiso de los demás actores en una organización partidaria que quiere incorporar volumen político y masa crítica para incrementar su rol protagónico. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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