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23 de noviembre de 2021 | Nacionales

Internas

Final de año intenso para la UCR

En el radicalismo bonaerense circulan las buenas noticias o, al menos, las expectativas positivas que jamás se hayan experimentado en muchos años. Incluso superan a su etapa de aquel rol de socio minoritario del Pro en la gestión Cambiemos con Mauricio Macri en Nación y María Eugenia Vidal en provincia.

De repente, tras las internas de marzo y las recientes elecciones generales, la UCR se ha transformado en un espacio por el cual vale la pena pelear o postularse en su nombre. Esto no sucedía desde hacía años, señalan muchos hombres de Alem con canas y varias internas sobre sus espaldas.

Hay variadas circunstancias que, en tiempos no tan lejanos, hacen suponer que hay un radicalismo en condiciones de imponer agenda por su calidad de socio creciente en la coalición opositora. Con capacidad de iniciativa en el aporte de temarios y condiciones en la coalición opositora que reforzó su dominio en el espectro político.

UNA DISPUTA CLAVE

En lo inmediato del recorrido está la disputa, tal vez para diciembre, de la presidencia del comité nacional donde se están anotando varios para ocupar ese sillón. Desde el radicalismo bonaerense no se manifiestan, por el momento, apetencias de algún dirigente en particular, pero sí la ansiedad por influir en la definición.

Muchos miran de reojo al presidente del comité provincia, Maximiliano Abad, y las deudas políticas y simbólicas con todos aquellos que lo apoyaron en la peleada interna con Gustavo Posse. Por caso, desde el actual titular, Alfredo Cornejo, o el diputado nacional, Mario Negri, o el gobernador de Jujuy Gerardo Morales por citar sólo algunos ejemplos.

No falta aquel interlocutor que pregunta a los cuatro vientos si no se viene la vuelta a la competencia del mendocino y ex senador nacional, Ernesto Sanz, quien había anticipado un ostracismo que nunca cumplió en su totalidad. Sus retornos a la vidriera mediática, aunque esporádicos, mantiene su participación en estado latente.

Lo de Sanz no sería para subestimar, dicen los más informados, desde el momento en que fue prácticamente el padrino político de Abad, cuando éste abrazaba una banca como concejal en Mar del Plata y cuando hablar del radicalismo era algo complicado en el escenario político, algunos lustros después del 2001.

Son todas hipótesis que conviven con algunas certezas, como la eventual postulación del gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, quien, envalentonado por la mejor perfomance electoral individual que tuvo un radical y ante tales hechos, entiende que es su momento como potencial conductor partidario.

El cuadro de competidores se completa con un recientemente ingresado, el economista y senador nacional porteño, Martín Lousteau, quien tiene fuerte esperanza en un apoyo de la UCR de CABA, que le extendió su confianza -sobre todo a partir de las últimas internas-. O del diputado nacional electo por Córdoba, Rodrigo De Loredo, por quien aquél jugó todas sus fichas y, por supuesto, de un fuerte sector del radicalismo bonaerense, sobre el cual se abren interrogantes.

Esos interrogantes son válidos desde el momento en que su sector, Evolución, mantuvo una autonomía de una calidad un tanto polémica con aliados que fueron coyunturales en su apoyo al intendente Gustavo Posse, en la contienda para ganar el comité provincia. Esa alianza táctica y coyuntural duró unas semanas más allá de esa interna y fue cuando el propio Lousteau ordenó el volantazo para apoyar a Facundo Manes y, por consecuencia, hacer una nueva alianza táctica con Maximiliano Abad.

El dato no es menor, dado que después ese gesto de abrupto y sorpresivo cambio permitió cosechar más que interesantes candidaturas que hoy se convirtieron en bancas en el Congreso, en legislaturas y concejos deliberantes.

PEQUEÑO DETALLE

Habría un pequeño detalle en toda la disputa y tiene que ver con la indefinición en torno a la distribución de delegados al comité nacional por parte del distrito provincia de Buenos Aires.  Cabe recordar que el plenario con cifra cercana al centenar de delegados, es el organismo encargado a ungir al futuro presidente partidario. En una elección muy pareja, parece que el territorio bonaerense aparece como clave.

En la resolución de la interna de marzo, Posse admitió la derrota después de una intensa y duradera revisión o escrutinio, pero nunca aceptó el criterio de distribución de esas delegaciones nacionales. Entiende que se debe aplicar el sistema d'hont y que la elección pareja debería darles dos delegados a la mayoría y los dos restantes a la minoría.

En cambio Abad interpreta que la victoria lo favorece y que de acuerdo a la carta orgánica partidaria el resultado favorable habilita a tres delegados de su entorno para participar del plenario nacional y para deliberar sobre el futuro titular del siempre clave comité nacional.

Es ese el tema importante en la agenda partidaria, mientras se participa intensamente en el escrutinio definitivo que determinará la nueva proporcionalidad radical en los bloques de Juntos, pero también si habrá un Senado bonaerense empatado con el oficialismo.

Mientras tanto, desde el oficialismo partidario ven con simpatía y en silencio las expresiones de un electo diputado nacional Facundo Manes fortalecido por el triunfo -aunque compartido- en el distrito más importante del país.

El neurocientífico advirtió y resaltó todo el predominio radical en el mapa nacional y provincial si se tienen en cuenta cómo le fue a los candidatos de Alem en los distintos niveles de competencia. Por lo menos siete provincias y una gran mayoría de los 96 distritos del interior donde ganó la alianza Juntos.

Con ese escenario y en un contexto políticamente mejorado, Maximiliano Abad se sentará a conversar con los socios del Pro para delimitar tiempos y la nueva agenda legislativa que se debe discutir en provincia con el gobernador Axel Kicillof y su entorno. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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