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13 de diciembre de 2021 | Provincia

Aprobar o aprobar

Tras la prueba educativa de la UNESCO, Kicillof lanza un insólito “2x1” para levantar los promedios

Tras los resultados de las pruebas de la UNESCO, que dejaron a Argentina en un piso histórico y muy por debajo del resto de la región, el gobernador de la provincia de Buenos Aires elaboró un insólito sistema para asegurar la promoción de todos los alumnos a cualquier costo.

Difícilmente resulte una novedad que el nivel educativo de los alumnos de la provincia de Buenos Aires es, en el mejor de los casos preocupante. Tras los magros resultados cosechados en las pruebas anuales durante los años 2017, 2018 y 2019, se sumó un 2020 de escuelas cerradas, como parte de la estrategia para amortiguar los efectos de la pandemia.

Semanas atrás, la UNESCO llevó adelante un conjunto de pruebas de desempeño educativo que dejaron a Argentina con el menor puntaje en toda la región. Lejos, muy lejos, de los niveles esperados en un país en vías de desarrollo. El “piso histórico” (tal y como se lo consideró incluso por los propios voceros del gobierno nacional) deja un preocupante antecedente. Se trata, nada más y nada menos, que la preparación cultural de las generaciones que estarán a cargo del país en las próximas décadas. El futuro nunca se vio menos encantador.

En este escenario, las medidas tomadas por el gobernador Axel Kicillof y la dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) de la provincia de Buenos Aires, bajo la tutela de Agustina Vila, dejó perplejos a los educadores de la región. Desde los colegios, se insistió en una profundización de los conceptos, acompañada de la intensificación de los métodos educativos y una atención más personalizada hacia aquellas materias en las que los resultados fueron más pobres.

Lejos de ello, Kicillof optó por facilitar la promoción de todos los alumnos, incluso de aquellos que aún no se encontrarían a la altura del grado al que participen. Nada de repetir, nada de reprobar. Una vez más, la necesidad de mostrar promociones escolares e índices que, al menos en las apariencias, se muestran prometedores, pudo más que la educación de los más chicos.

En efecto, tanto Kicillof como Saintout optaron por una medida tan singular como controvertida: si un alumno aprueba el segundo semestre de las materias del año 2021, se le da por aprobado todo el programa, incluyendo las materias del 2020. Incluso en el caso de que haya reprobado durante el primer semestre. El objetivo de dicha medida, claro está, no gira en torno a la absorción del conocimiento, sino en el poder mostrar, en los informes de fin de año, que los alumnos aprobaron, aunque no importe el costo educativo de una medida tan temeraria.

Peor aún, la iniciativa se sumó a otra de igual talante tomada durante las últimas semanas del 2020, que incluyó la promoción automática de todos los alumnos. Nadie reprobó, ni siquiera el que no aprendió nada. La postura del gobernador dejó asombrados a los educadores quienes, agotados por la titánica tarea de enseñar sin el apoyo del gobierno bonaerense y con un magro salario a cuestas, habían apostado por el refuerzo de los conceptos no aprendidos, especialmente en aquellos alumnos cuyo retraso en el aprendizaje era evidente.

Saintout ordenó que este año demos los contenidos del 2021 y los pendientes del 2020. Esto es imposible, al menos si la intención es que los alumnos los aprendan enserio”, explicó un docente de secundario a REALPOLITIK. La cuestión, tal vez, radique justamente ahí. Mientras para los profesores el foco está puesto en el aprendizaje, para la política el objetivo son las cifras duras a mostrar en períodos electorales. Ya no importa quién aprendió qué, sino que nadie repitió, incluso sin haber aprendido nada. (www.REALPOLITIK.com.ar)


ETIQUETAS DE ESTA NOTA

UNESCO, Axel Kicillof, Agustina Vila, Dirección General de Cultura y Educación

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