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19 de diciembre de 2021 | Nacionales

Encuentro

El rechazo del presupuesto puso al gobierno nacional a merced del FMI

Con la derrota al hombro por el rechazo del presupuesto en la Cámara de Diputados, Alberto Fernández y Martín Guzmán mantuvieron una reunión virtual con Cristalina Georgieva que ya había sido pautada previamente.

Las condiciones en que se presentaron las autoridades argentinas fueron decididamente malas: cascoteados en el Congreso, sin unidad interna en el Frente de Todos, con la asunción de Máximo Kirchner en el PJ provincial sujeta a revisión de la Justicia y luego de que el presidente sufriera un cuestionamiento muy duro del gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, por su manejo autoritario del PJ nacional.

Georgieva celebró la actitud de “pollitos mojados” de Alberto y Guzmán, y a la salida del encuentro afirmó públicamente en sus redes sociales que se trató de "una muy buena reunión" en la que se avanzó decididamente "hacia un programa del FMI”. La titular del Fondo sostuvo: "Nuestros equipos están plenamente comprometidos a seguir trabajando hacia un programa del FMI”.

Con la oposición decidida a votar cualquier iniciativa que proponga el FMI y un Alberto que no tiene voluntad de oponerse, era lógico que el resultado tuviera tales características. Georgieva celebró los “avances” con optimismo en su cuenta de Twitter.

"Muy buena reunión con el presidente Alberto Fernández para avanzar en nuestro trabajo para asegurar una recuperación sostenible de Argentina y atender sus desafíos económicos. Nuestros equipos están plenamente comprometidos a seguir trabajando hacia un programa del FMI”.

Aunque desde el albertismo pretendan –como siempre- disimular la magnitud del cachetazo que significó el rechazo del presupuesto, recordando que a Cristina le hicieron lo mismo y el año siguiente fue de un nivel llamativo de crecimiento económico, omiten explicar que Alberto no es Cristina, que no tiene programa, proyecto ni territorio propios, que la coalición oficialista está detonada –particularmente en el tema de la negociación con el FMI-, y que la derrota en la votación significó un gesto de debilidad fortísimo tanto hacia la política interna como en la mirada internacional, FMI incluido.

El FMI advirtió varias veces que el acuerdo que firme con la Argentina deberá tener la aprobación del Congreso Nacional, lo cual no sería un problema, ya que Juntos por el Cambio no presentará objeciones a las imposiciones del organismo de crédito internacional, tampoco los albertistas ni la mayoría de los diputados que responden a los gobernadores del FdT. Sólo habría que esperar rechazos o abstenciones de la izquierda y de algunos ultracristinistas que aún quedan en Diputados.

El propio Martín Guzmán, en su cuenta de Twitter, había reconocido que el rechazo del presupuesto “afecta las negociaciones” que la Argentina viene celebrando con el FMÑI, ya que “significa rechazar la programación macroeconómica que viene siendo la base de las negociaciones con el FMI para refinanciar la deuda absurda y dañina de 44.000 millones de dólares”, en un explícito reconocimiento de que el gobierno nacional ya venía practicando el ajuste exigido por el organismo internacional aún sin haberse cerrado el acuerdo respectivo.

También el ministro anticipó que el presidente Alberto Fernández dispondrá por decreto la continuidad del presupuesto del año anterior, tal como lo dispone la Lley de Administración Financiera.

“El presidente hará uso de la ley 24.156 para prorrogar el presupuesto vigente, y administrar los recursos de modo que el 2022 sea otro año de recuperación, con más capital público, educación, salud y conocimiento, y que podamos avanzar sobre una senda de progreso duradero”, afirmó Guzmán.

Pero nadie en su sano juicio tomó en serio este pronóstico. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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