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4 de enero de 2022 | Nacionales

Entre gallos y medianoches

Preocupación por la silenciosa autorización de exploraciones sísmicas en la costa argentina

Mientras los países más desarrollados avanzan en la desinversión de la producción de petróleo y fijan sus cuentas en energías renovables, Argentina cerró un contrato con la empresa noruega Equinor que promete un grave impacto en la fauna y el turismo de la Costa Atlántica.

En las últimas jornadas, el ministro de Ambiente de la Nación, Juan Cabandié, autorizó a la empresa noruega Equinor a realizar exploraciones sísmicas en tres áreas ubicadas a 300 kilómetros mar adentro de las costas de Mar del Plata y Necochea. No sólo ello, sino que además el presidente Alberto Fernández dispuso por decreto una rebaja en las regalías que la empresa pagará al gobierno por los próximos veinte años.

La noticia cayó como un balde de agua entre los grupos ecológicos nacionales y también en varios internacionales. La medida fue tomada a partir del decreto 900/2021 que fue firmado y publicado entre gallos y medianoches, en el último día hábil del año, y contó además con las firmas del ministro de Economía, Martín Guzmán y del jefe de Gabinete, Juan Manzur.

Inmediatamente, grupos ecológicos salieron al cruce de la medida. La exploración sísmica implicaría el bombardeo del fondo del mar en búsqueda de petróleo, lo que impactaría gravemente en las especies de peces nativas de la región. El procedimiento se hace para localizar el petróleo y, al hacerlo, instalar plataformas offshore de extracción.

Las mismas tienen un prontuario preocupante, especialmente en términos de equilibrio ecológico. En los últimos años, una de ellas se prendió fuego en las costas de México, causando graves daños ambientales. Además, de acuerdo a estudios privados, tienen altísimos porcentajes de probabilidades de derrames de petróleo.

“Los estudios que se presentaron demuestran que hay 100 por ciento de posibilidad de derrame de petróleo”, aseguraron quienes actualmente se encuentran organizando un “Atlanticazo”, que consiste en varias marchas que se llevarán a cabo sobre las costas de todo el país.

La movida afecta, además, a las economías locales que, en gran medida, dependen del turismo y de las fuentes de trabajo que genera su cercanía con el mar. En casos de derrames, la calidad del agua del océano Atlántico disminuiría notablemente, y con ello el atractivo de los turistas por acercarse a la zona, impactando gravemente en todos aquellos comercios y pequeñas empresas que dependen del turismo.

“Además, está comprobado que la actividad afecta notablemente a la fauna marina. Muchos animales se encuentran entre sí a través del sonido. Los bombardeos sísmicos hacen que se pierdan, no se encuentren entre ellos y no puedan reproducirse”, explicaron desde numerosos grupos ecologistas. “Mientras los países invierten en energías renovables para luchar contra el cambio climático, Argentina continúa aprobando proyectos de petróleo, una tecnología que ya se sabe que será reemplazada en poco tiempo”, sentenciaron. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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