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19 de enero de 2022 | Provincia

Tensiones

Re-reelección: La grieta entre legisladores y militantes radicales

A semanas de haberse aprobado la modificación a la ley de reelecciones de intendentes, se siguen midiendo los efectos de su onda expansiva. Hay heridas en varios comités y parroquias que aún no cicatrizan.

Hay una intensa pelea por la reconfiguración de lo que realmente se aprobó con esa ley. Y esa contienda se da desde lo discursivo entre legisladores provinciales y militantes de base del radicalismo bonaerense. Los primeros demandan algo así como un reconocimiento por lo que consideran que fue un definitivo aporte de certeza en materia de reelecciones. Destacaron que, a partir de la ley aprobada en el día de los Inocentes en diciembre último, ya no habrá más reclamos ni maniobras jurídicas como amparos o pedidos de licencia de los jefes comunales.

Así las cosas, el 2023 será el inicio del último mandato de quienes vienen gobernando sus distritos desde 2015 y en 2027 deberán elegir otro rumbo político, otras candidaturas o volverse a su casa.

No obstante, la mirada siempre estuvo puesta en el fin de esas re reelecciones, pero para diciembre del año que viene. Había una fuerte expectativa en un gran mensaje de renovación de candidaturas como una forma de oxigenar a una actividad política devaluada y denigrada por la opinión pública.

Esta última perspectiva es la que ofrece, en gran parte, el conjunto de militantes radicales que, en diferentes ámbitos y redes virtuales, manifestaron su sorpresa y luego la indignación por una ley aprobada en forma abrupta y que no fue debidamente comunicada a las bases, ni mucho menos debatida.

“Le dejamos la pelota picando en el área a los liberales de Milei y a la izquierda que son los portadores de la bandera de los antisistema y ahora quieren también conducir la renovación política”, era la conclusión más generalizada y leída en los cientos de debates virtuales de militantes. Al no haber un ámbito para la reflexión ni para el consuelo, la idea era arremeter contra los poderosos jefes territoriales del Pro.

Pero la reacción más fuerte ocurrió cuando la “task force” legislativa radical empezó a bajar su línea con su propia interpretación.

VOCERO LEGISLATIVO

Quien portó la condición de vocero de una mirada más optimista fue el senador de la sexta sección y hombre de Daniel Salvador, David Hirtz, quien justamente asumió en 2019 tras su mandato como intendente de Adolfo Alsina. El legislador deslizó su preocupación por el mensaje que daba la militancia en las redes y su rechazo a la forma en que se resolvió el límite a las reelecciones.

Según el hombre de la sexta sección, la idea aportada desde las bancadas radicales fue la de “aportar certeza” y evitar las miles de maniobras legales que venían haciendo intendentes, con pedidos de licencias, renuncias o asumiendo otras funciones.

Hirtz tuvo que admitir que la grave falla estuvo en la reglamentación de la anterior ley, donde no estaba clara la figura de cuál era realmente el primer mandato de cada uno de los jefes comunales.  El error mayor, según sugirió, fue el que se cometió también en esa reglamentación cuando advirtió que para reconocerse un mandato era necesario completar al menos el 50 por ciento del mismo, es decir, menos de dos años.

Sea error o distracción, lo cierto es que los legisladores radicales advirtieron y percibieron la presión de barones del conurbano, léase intendentes, que poco antes de cumplir esos dos años cambiaron sus funciones a la espera de presentar un amparo. Cabe reconocer que ya había una medida cautelar favorable de parte de un juzgado contencioso de San Martín.

La conclusión de los hombres de Alem con responsabilidades legislativas fue la de eliminar todo tipo de dudas y, nuevamente, consolidar certezas en el texto legal. Por ejemplo, en la nueva ley ya figura que un mandato se computa con sólo haber asumido y haber gobernado tan sólo durante unos días.

LA INDIGNACIÓN SE MANTIENE

Todo esto provocó grietas con militantes de muchos sectores, no sólo con la de Evolución, cuyo único diputado provincial es Pablo Domenichini, quien sin mayores reparos rechazó la nueva normativa.

La indignación sigue, por lo bajo, en la militancia, dado que era una carta brava que jugaba desde hacía unos años la coalición Juntos en su totalidad. Por eso, una certeza nueva en la ley, por más claridad que arroje, fue visto como una capitulación. Además, más de un afiliado pregunta si este conflicto no volverá a repetirse en 2027 y el tema vuelva a debatirse y sea motivo de nuevas reformas o, lo que es peor, regresar a las reelecciones sin límite. El dato no es menor, ni perdió actualidad, porque, seguramente cobrará vigencia para las campañas del 2023. 

Mientras tanto, la grieta, entre legisladores y militantes de distintas tendencias, sigue sin señales de cerrarse porque forma parte de una imagen y un mensaje que, repentinamente, sufrieron un importante volantazo. (www.REALPOLITIK.com.ar)


ETIQUETAS DE ESTA NOTA

Diego Valenzuela, Pablo Domenichini, David Hirtz

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