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25 de enero de 2022 | Nacionales

Impunidad

Luis D’Elía, el jubilado de privilegio K y flamante fuerza de choque de Alberto Fernández

A fines del 2021, Alberto Fernández recibió al piquetero Luis D’Elía en la Quinta de Olivos, luego de que este realizara duras críticas contra el gobierno. El hecho marcó su regreso formal a la arena política, luego de que estuviera preso durante tres años y recuperara la libertad en agosto pasado. El premio, una jubilación de 170 mil pesos.

Luis D’Elía fue un aliado estratégico del gobierno del kirchnerismo, aunque con el paso del tiempo fue perdiendo influencia progresivamente. Uno de los puntos de inflexión fue, sin duda, la crisis política desatada a raíz de la firma del Memorándum con Irán, en donde D’Elía mantuvo conversaciones claves por las que terminó detenido por orden del juez Claudio Bonadío.

El dirigente piquetero criticó en numerosas ocasiones a la vicepresidenta Cristina Kirchner por su falta de pronunciamiento respecto a los que considera "presos políticos". Vale recordar que D'Elía fue preso por la toma de una comisaría y hoy es la punta de lanza de Alberto Fernández en el armado de la marcha contra la Corte.

El regreso a la calle como fuerza de choque del gobierno de turno es una constante en la vida de Luis D’Elía, hoy jubilado con un jugoso ingreso mensual de 170 mil pesos gracias a los recurrentes cargos en el estado que supo ocupar, principalmente el de legislador provincial, cuyo régimen jubilatorio es ampliamente superior al promedio de ANSES.

El tendal de contratos y cargos jerárquicos desempeñados por Luis D’Elía se extiende de muchos años atrás. Su primera aparición pública fue en 1985, cuando protagonizó la ocupación de tierras fiscales de El Tambo, un barrio de La Matanza.

En abril de 1988, Antonio Salviolo, dirigente del Partido Demócrata Cristiano y director de Escuelas de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Antonio Cafiero, lo convocó para desempeñarse en la subsecretaría Administrativa. Poco después, ese mismo año, el Senado de la provincia de Buenos Aires lo designó consejero escolar, cargo que ocupó hasta 1992.

Ese mismo año fue designado maestro titular en la escuela Nro. 188 de La Matanza, aunque nunca habría llegado a ejercer efectivamente la función.

Poco después, Carlos “Chacho” Álvarez, líder del FREPASO, le propuso integrar la lista de candidatos a concejales en La Matanza,​ cuando esa fuerza ya participaba de la Alianza y obtuvo la victoria en la provincia de Buenos Aires. En ese marco, fue parte del triunfo electoral de esa fuerza en 1999, llevando como presidente a Fernando de la Rúa.

En 2001 ingresó como diputado provincial por la lista del Polo Social de Luis Farinello, para, luego de la crisis argentina de 2001, abandonar el FREPASO y comenzar a actuar organizando a desocupados y sin techo. Ese mismo año fue imputado por el delito de extorsión a raíz de haber sido acusado por el cobro de una cuota social a beneficiarios del plan Trabajar.

Luego de dejar su banca, en diciembre de 2005, Néstor Kirchner le otorgó un cargo en el ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios como subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social.

Ese hecho marcó el inicio formal de la era dorada de Luis D’Elía como fuerza de choque del kirchnerismo.

En 2004, junto a un grupo de militantes, ocuparon las instalaciones de la comisaría 24 del barrio porteño de La Boca, en reclamo de un asesinato. Aunque se lo acusó de producir múltiples destrozos, las consecuencias llegarían mucho tiempo después: en 2017, se lo condenó a una pena de cuatro años y ocho meses de prisión, a una inhabilitación para ejercer cargos públicos durante ocho años y a una prohibición para salir del país sin autorización por la comisión de los delitos de atentado a la autoridad agravado, lesiones leves, instigación a cometer delitos, privación ilegal de la libertad, usurpación y daños durante la toma. Una apelación de D'Elía redujo la condena en tres años y nueve meses de prisión.


Su entonces esposa, Alicia Sánchez, también fue diputada provincial y desempeñó varias cargos en la órbita provincial y nacional.

En 2005, Luis D'Elía acusó a Eduardo Duhalde de “introducir la droga a la Argentina”. A raíz de ello, el expresidente le inició un juicio por calumnias e injurias al dirigente piquetero, quien solicitó inmunidad diplomática, la cual fue rechazada por los jueces. Después de cuatro años se lo declaró culpable y se lo sancionó con una multa de 6 mil pesos. D'Elía, sobreseído en el fuero penal y condenado por once hechos en el fuero civil, jamás la pagó. El caso llegó a la Corte Suprema de Justicia. En 2012 la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena de la Sala Segunda de la Cámara en lo Civil y Comercial y le impuso el pago de 150 mil pesos que se negó a pagar nuevamente.

En agosto de 2006, D'Elía viajó a la localidad de Concepción (Corrientes) y provisto de una tenaza procedió a cortar el candado de una tranquera que cerraba un camino provincial entre los campos del magnate estadounidense Douglas Tompkins, junto a la ruta provincial 6, acompañado por un grupo de baqueanos quienes denunciaron que los había expropiado.

A fines de ese mes, el líder piquetero volvió a sus pagos para organizar una contramarcha a la organizada por Juan Carlos Blumberg en reclamo de seguridad, donde acusaba a éste de ser apoyado por la derecha argentina para desestabilizar al gobierno.

A fines de ese año renunció a su cargo por pedido expreso del presidente Kirchner,​ tras sostener que la acusación que en ese momento realizó la Justicia argentina contra funcionarios iraníes en la causa del ataque terrorista a la AMIA, se trataba de una pista falsa introducida por los servicios secretos de Estados Unidos e Israel, sin aportar pruebas concretas capaces de sostener una hipótesis alternativa.

Por este motivo, en 2007, viajó a la República Islámica de Irán junto a otros miembros de su corriente política como el sacerdote católico Luis Farinello y Mario Cafiero, con el fin de entregarle una carta al presidente Mahmud Ahmadinejad, apoyando el derecho de Irán a la autodeterminación y de no injerencia en sus asuntos internos, firmada por diversas personalidades argentinas como el director de cine Fernando “Pino” Solanas y las presidentas de ambos sectores de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini y Nora Cortiñas, entre otros.

En enero de 2008, el entonces jefe de Gabinete de la Nación, Alberto Fernández, declaró que el gobierno quería reactivar el plan Arraigo, un programa de regularización de títulos de propiedad para ocupantes de tierras que estuvo a cargo de Luis D'Elía antes de su renuncia. ​La noticia fue relacionada con rumores sobre un eventual reingreso del dirigente de la CTA al gobierno y cuestionada, entre otros, por la DAIA y la AMIA.

Pero el derrotero continuó.

Durante las primeras semanas del paro agropecuario patronal de 2008 contra la administración de Cristina Fernández de Kirchner, manifestantes salieron a las calles con fuertes reclamos hacia gobierno. En Buenos Aires, Luis D’Elía encabezó una movilización procediendo a desplazar a los caceroleros de la plaza de Mayo, bajo la consigna de “La plaza es nuestra”. En ese marco, se produjeron incidentes con algunos heridos y el mismo piquetero golpeó a uno de los manifestantes, el productor agropecuario Alejandro Grahan.

Durante ese mes, D'Elía desempeñó el mismo rol de fuerza de choque en distintos reclamos agropecuarios, con el objetivo de “romper el golpe de Barrio Norte”. A fines de marzo, participó desde el palco de invitados en el acto oficialista en el que Cristina Fernández de Kirchner habló en la plaza de Mayo.

Recién en noviembre del 2011, D'Elía sería condenado a cuatro días de prisión por la trompada que le pegó a Grahan en marzo de 2008.

El rol de D’Elía se repite hasta el hartazgo: en 2009 participó en varios actos de repudio contra los bombardeos de la Franja de Gaza llevados a cabo por Israel y ya en 2013, durante una reunión en la mezquita At-Tauhid para conmemorar el día de Al-Quds, se jactó de sus contactos con la agrupación terrorista Hezbolá.

En marzo de 2012, Luis D’Elía volvió a conseguir un cargo en el estado, más precisamente en la dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli. El piquetero seguiría en ese puesto hasta enero de 2014, logrando una interesante jubilación apenas unos meses posteriores de 170 mil pesos mensuales, muy lejos de los 29 mil de mínima anunciado con bombos y platillos en el mes de diciembre.


Luis D'Elía percibe una jubilación de 170 mil pesos gracias a su rol como fuerza de choque K.

En septiembre de 2014 fue procesado, por tercera vez, por el juez federal Luis Rodríguez, acusado de discriminación contra la comunidad judía argentina. Meses después, publicó un tuit en el que pedía “la cabeza del juez Bonadío en la picota”: ante las críticas, tuvo que aclarar que se trataba de una figura simbólica.

En 2015, el fiscal Alberto Nisman lo denunció como enlace entre el gobierno argentino y la República de Irán para organizar de manera secreta una maniobra para darles impunidad a los acusados iraníes con el objetivo de mejorar las relaciones comerciales entre ambos países. Luego de la muerte del fiscal, trascendió una serie de grabaciones telefónicas en la que D'Elía se decía emisario de la presidenta, hablando con Khalil, presunto representante de Irán, quien le hablaba de la "la desazón" que sentía por el fracaso del pedido del cese de las notificaciones rojas de Interpol. En otra conversación se los escucha hablar de “mandar gente de YPF” a Irán, país al que D'Elía viajó en varias oportunidades. Como resultado, el dueño de AM Cooperativa le comunicó que su programa Siete Punto Cero sería levantado del aire.

A esto se le sumó una nueva denuncia en 2013, por un pago que D'Elía dijo haber realizado a los barrabravas de All Boys para que fueran a hacer número al acto del presidente Nicolás Maduro. ​ En una escucha judicial, D'Elía confiesa que pagó 25 mil a estos grupos violentos para participar en un acto de homenaje a Hugo Chávez en Argentina.

Ya en abril de 2016, volvió a ser denunciado penalmente por haber proclamado públicamente el fin de la democracia y el paso "a la resistencia" si la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner quedaba "detenida".

En septiembre de ese mismo año fue denunciado por los delitos de sedición, intimidación pública, apología del crimen e incitación a la violencia colectiva cuando su grupo pretendió reprimir un reclamo frente a la embajada de Venezuela en Buenos Aires por la realización del referéndum en su país.

Pero el 2016 todavía le aguardaba una acusación brutal: se lo denunció por utilizar a la ANSES en beneficio propio, ya que cuatro de sus cinco hijos habrían sido nombrados, de manera irregular, funcionarios de la misma, sin siquiera reunir los requisitos mínimos, como por ejemplo, haber terminado la escuela secundaria y carecer de antecedentes que demostraran competencia para los cargos.​ Por el caso, tres de sus hijos fueron procesados, al igual que los ex funcionarios del organismo que los nombraron.

Vale destacar que por la toma de la comisaría en La Boca, D'Elía recién quedó detenido en febrero de 2019, cuando la condena se hizo efectiva. En abril del año entrante le fue concedida la prisión domiciliaria y el 24 de agosto de 2021 quedó en libertad condicional tras haber cumplido dos tercios de la condena.

Apenas cuatro meses después, fue recibido por el presidente Alberto Fernández en Casa Rosada y puesto al frente del reclamo contra la Corte Suprema, un organismo clave en la división de poderes. Una decisión, a la luz de los datos, francamente insólita. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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