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15 de febrero de 2022 | Legislativas

Temor a que se profundicen las diferencias

FMI: El culebrón sin fin y la posibilidad de un bloque diferenciado en el Senado

Mientras que circulan los rumores sobre el anuncio del acuerdo con el FMI que realizaría Alberto Fernández en la apertura de sesiones del Congreso Nacional, el 1 de marzo, y se realizan los retoques finales al documento, Cristina salió a marcarle la cancha.

No lo hizo personalmente sino a través del jefe de bloque del Frente de Todos, José Mayans. Y no sólo le exigió que primero se apruebe en Diputados, sino que también la aprobación estará condicionada a conocer la “letra chica”.

No fue el único gesto de rebeldía. Este lunes por la noche volvió a la escena Máximo Kirchner en La Plata en compañía de los consejeros del PJ bonaerense, y exigió la aplicación de medidas efectivas contra la inflación y la mejora del poder adquisitivo de los salarios.

"Hay disidencias sobre si el compromiso es sostenible", afirmó Mayans. "El FMI tiene requerimientos para el Banco Central, sobre el déficit, pide la suba de tarifas y la elevación de las tasas y habrá que ver cómo impacta eso en la economía", puntualizó el jefe de bloque. Y anticipó que la posición definitiva surgirá de una reunión de todos los senadores del Frente de Todos.

El monitoreo trimestral del FMI es uno de los puntos que genera mayor rechazo. "Después de lo que hicieron, quieren someternos a un monitoreo trimestral para que ellos conduzcan prácticamente la economía del país", indició Mayans. También informó que se le habían pedido al gobierno los "detalles" del acuerdo, "para saber en qué compromiso se va a meter al país".

La renuncia de Máximo, el silencio de Cristina, la reaparición del jefe de La Cámpora y las palabras de Mayans certifican que el gobierno no la tiene fácil en el Senado. Si bien Mayans rebajó la velocidad  y aclaró que “no tiene dudas de la buena fe" de Martín Guzmán, ni de la "gestión que viene realizando" con Sergio Chodos -representante de la Argentina en el FMI-, enfatizó: "Para eso también estamos nosotros. El pueblo argentino ha votado representantes y espera que hagamos las cosas bien". 

También Mayans explicó la posición de Cristina y de los senadores sobre la Cámara de origen que debería tener el tratamiento del entendimiento. "Es más conveniente que el debate se inicie en Diputados por las circunstancias y las visiones que hay con respecto al endeudamiento público". No señaló, en cambio, que así la vicepresidenta se quedaría con la última palabra.

"La Argentina no puede afrontar el compromiso de los dos pagos de 20.000 millones de dólares", subrayó Mayans. Y recordó que "el nivel de deuda que dejó el gobierno de Macri fue desastroso, deja una deuda de 320.000 millones de dólares más una proyección de 100.000 millones de intereses".

Y a continuación cuestionó la negociación llevada a cabo por el gobierno de Alberto Fernández. "Hay una deuda que es ilegítima e ilegal porque no ha pasado por el Congreso. Esa plata entró y salió del país, y ahora todo el mundo tendrá que pagar la ineptitud y la impericia del gobierno de Macri".

Tampoco faltó el pase de factura a la oposición ante la reestructuración: "En las últimas sesiones, Juntos por el Cambio lo único que hizo fue dejarnos sin quórum. Es difícil trabajar así; el país está sin presupuesto y sin previsión". Sin embargo, no todos los senadores se alínean detrás de Cristina. Pablo Yedlin –mano derecha de Juan Manzur– reconoció que  "no ve muchas alternativas" ante la situación, por lo que habrá que aprobar el acuerdo de todos modos.

"No solamente estamos con las reservas muy bajas sino que además si no tuviéramos un acuerdo, en marzo, no solo no llegarían los 7.000 millones, sino que tendríamos que pagar 13.000 millones". E inmediatamente llamó a respaldar al gobierno nacional:  "El FMI es una cosa macro y me parece que, con toda la confianza que tengo en el equipo del presidente, nosotros tenemos que apoyar al gobierno nuestro en ese sentido".

Otro de los disidentes respecto del liderazgo de Cristina es el senador entrerriano Edgardo Kueider, mano derecha del gobernador Gustavo Bordet, quien sostuvo que “debe haber un debate interno, ponernos de acuerdo en el bloque y salir a apoyar, más allá de la letra fina, al acuerdo con el FMI”.  Y parafraseando a Yedlin aseguró que “necesitamos resolver este tema, no podemos posponer más ni darnos el lujo de entrar en default".

Kueider anotició además que "se está esperando una convocatoria para debatir esto. Yo le manifesté al presidente mi posición aún sin saber los puntos del acuerdo”.

Lo que no declaró es que los senadores alejados de Cristina están organizando un bloque diferenciado, para el caso de que las diferencias se profundicen. Este rumor circula insistentemente en Paraná y en Tucumán, pero aún no ha sido recogido por los grandes medios nacionales. Hasta ahora. (www.REALPOLITIK.com.ar) 


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