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24 de febrero de 2022 | Séptimo Arte

Entrevista REALPOLITIK

Borat: “No sabíamos cómo iba a reaccionar la gente ni qué iba a decir Sacha Baron Cohen”

Anthony Hardwick, el director de fotografía de la primera película del polémico periodista de Kazajistán, conversó con REALPOLITIK sobre cómo fue hacer uno de los falsos documentales más controversiales de los últimos años. En 2020, Amazon Prime Video realizó una secuela.

HORACIO DELGUY

por:
Federico Carestia

Hasta mediados del 2000, el nombre de Sacha Baron Cohen solo sonaba para algunos consumidores de I-Sat que habían llegado a ver la película Ali G in da house o que seguían muy de cerca los contenidos más alternativos de HBO. En la señal que se considera una de las mejores creadoras de contenidos para la pantalla chica, había surgido un irreverente personaje llamado Borat, que se definía como periodista nacido en Kazajistán y desde la inocencia que se le otorga a un extranjero que poco entiende de culturas ajenas, se encargaba de incomodar con preguntas en las calles de los Estados Unidos.

Para 2006, el alcance de Borat hizo que fuera evidente que realizar una película con este personaje podía ser un negocio millonario. Por ese entonces, la corrección política no era parte del debate y cualquier tipo de humor era aceptado, especialmente cuando de polémicas e irreverencias se trataba. Así, Sacha Baron Cohen se unió a Todd Phillips (quien más de una década después estaría a cargo de Joker), para realizar un largometraje con este reportero kazajo. Así, comenzó a tomar forma un proyecto que luego quedaría por un tiempo en stand by por las diferencias entre Phillips y Cohen, que harían que el director diera un paso al costado.

Sucede que a pesar de haber renunciado al proyecto, el largometraje ya había empezado a constituir a su equipo técnico, que no sabía si seguiría siendo parte con la llegada del nuevo director (Larry Charles estuvo, finalmente, a cargo de la película) o si buscarían emplear a todo un grupo distinto de personas. Entre ellos, estuvo Anthony Hardwick, director de fotografía con experiencia en documentales, que tras una charla con Charles logró convencerlo a él, a la producción y a Sacha Baron Cohen de que tenía lo que se necesitaba para ser parte del proyecto. En una entrevista con REALPOLITIK, el realizador contó cómo fue hacer este arriesgado proyecto, que en 2020 estrenó una secuela en Amazon Prime Video que no tuvo el mismo impacto que la primera en términos críticos pero terminó con una severa polémica que involucró al, por entonces, abogado de Donald Trump, Rudy Giuliani (también ex alcalde de Nueva York).

RP.- ¿Cuánto intentaron parodiar el género documental con Borat?

Definitivamente tratamos de emular la experiencia de un documental. Fue una de las cosas que más me costó como director de fotografía. Cuando Todd me lo comentó la primera vez, me dijo: "Mira, la idea es que se supone que un equipo de técnicos rumanos vino con él a rodar esto". Esa fue una percepción, una idea. Que se tenía que sentir muy amateur, así en muchos sentidos. No tanto en la forma de operarlo, porque intentaba hacer una película real, tenía mucha experiencia haciendo en documentales más allá de esta película, y como dije antes, había hecho mucho con Todd. Rodábamos en el reino de los documentales: reacciones y las cosas que entran en juego con ser un documentalista, me ayudaron. Porque más allá de que, como dije antes, teníamos alguna idea de cómo serían las cosas, no sabíamos cómo reaccionaría la gente. En ese sentido se parecía a un documental: "Veamos qué pasa, pero asegurate de capturarlo y de que nadie se ría". Para mí, en parte, fue una lucha. No tenía que verse como una película refinada. No hubiera sido tan buena si lo hubiera sido. En esa etapa de mi carrera intentaba hacer cosas lindas. Fue una lucha interna: Soltar y pensar que esto era una cosa en sí misma.

RP.- Tenía que reaccionar a lo que Sacha hacía, pero, ¿cuánto hubo de ensayo o improvisado?

Nada fue ensayado. Nada. Todas las escenas se rodaron como si fuera un documental real. Tenés una idea de cómo va a ser la escena, las locaciones y la gente con la que trabajás, si es algo con personas, pero no sabés cómo se va a dar, especialmente si hay alguien que te muestra... Digamos que es un documental sobre un carpintero que te muestra su taller. No sabés exactamente a dónde va a ir, cuándo o qué va a sacar de su alacena. En ese sentido, como camarógrafo de un documental, hay mucho de estar en el momento, siguiendo la historia, escuchando, observando. A veces, anticipando lo que alguien va a hacer, para que el movimiento de la cámara sea suave y captures lo que pasa. No querés llegar tarde a lo que la persona te quiere mostrar. Eso viene de mí.

RP.- Pero, ¿tenían un guion? O, ¿qué tan detallado era?

Había un guion, había uno, que funcionaba como un "si todo sale de forma ideal": si todo sale perfecto, así es cómo se dará la escena y guiará a la que sigue. Y estará rellenado de manera vaga con las cosas que surgen en las conversaciones o que Sacha pueda decir. Pero no era literal. De hecho, las partes más graciosas surgían en el momento. Él y sus guionistas, después de rodar, escribían a toda hora, entre locaciones, trabajaban en otras bromas y chistes y cosas para poner en las escenas.

RP.- ¿Qué pasa con Sacha Baron Cohen y Borat cuando las cámaras se apagan?

Está mayormente en personaje desde el principio del día hasta el final, cuando está con el vestuario. Siempre que haya gente que no sea parte del equipo, seguro, permanece en personaje. Su forma es, incluso en lugares con mayor población, como Nueva York, o lugares en los que la gente puede reconocer o entiende lo que pasa, si le dicen algo, lo niega como personaje y sigue así. Así es. Permanece siempre en personaje, si hay alguien que no sea del equipo. Si estamos en una van, yendo de una locación a la siguiente, puede que no siga en personaje, pero... A veces usaba un acento a medias, que no era el de Borat pero tampoco su acento británico. Era uno más relajado, no diría holgazán, pero no se esforzaba al máximo. A veces usaba ese con el equipo.

RP.- ¿Es verdad que se escaparon de la policía y que fueron seguidos por el FBI?

No recuerdo haber huido jamás de la policía. Nos pararon mucho. Había un mapa que un querido amigo que estuvo en la película, que hizo con todas las incursiones de la policía. No recuerdo cuántas veces nos pararon, pero fueron muchas. Probablemente, más de 20 a lo largo de la película en distintos estados. Solo en Washington puedo pensar en 7 u 8 organismos, porque tienen policías encubierto, policías regulares, policía de los parques. Hay todo tipo de organismos en Washington y nos detuvieron como 7 diferentes. No corrimos de ellos, pero nos detuvieron bastantes veces aquí y allá, sin dudas. 

RP.- ¿Y por qué? ¿Qué les decían cuando los detenían?

Bueno, a veces recibían llamadas de personas molestas porque las filmábamos. Sentían que nos aprovechábamos o que les habíamos mentido. Pero la realidad es que todo era legal, no rodamos nada con nadie antes de hacer acuerdos y firmar papeles. Creo que lo que pasó fue que la gente sintió que les mentimos. Cuando en realidad, la verdad es que si mirás los contratos, nunca se les mintió. Ellos sacaron conclusiones y eran erróneas. Lo que pasaba seguido, era que una vez que se firma el contrato se vuelva un problema civil y no criminal. La policía no podía hacer nada, tenían que llevarlo a la corte si querían demandar, pero no era un problema criminal. Pero, más allá de esto, los llamaban mucho y teníamos que esperar hasta que todo estuviera en orden para poder seguir nuestra ruta.

RP.- Es una película cargada de polémicas. ¿Temieron por su integridad física?

Hubo momentos, ciertas instancias, en la que hubo nervios y si pensamos en lo físico, hubo solo dos momentos que puedo recordar en los que pensé: "Bueno, esto puede terminar muy mal". Uno de ellos fue en Rumania, rodando en un pueblo gitano, donde pueden pasar cosas raras y nuestra producción por los derechos para rodar frente a una casa, por ejemplo, se le pagó a varios miembros del pueblo que iban a aparecer, y se hicieron todo tipo de tratos. El problema es que había una casa en la que rodamos por 45 minutos o una hora, y salió un tipo, bastante borracho como una especie de pala, y empezó a gritarnos en rumano. Nuestro equipo rumano empezó a hablar con él, pero se alejó y parecía que iba a agitar su pala contra mí, porque tengo la cámara y soy el que representa a la producción de forma más visible. Resulta que era el dueño real de la casa y el acuerdo que se había hecho era con alguien que dijo que era el dueño, tomó el dinero, firmó y se fue, y luego este tipo salió diciendo: "¿Qué mierda hacen en mi casa? No les di permiso". Ese tipo de problemas.

La mayoría de las veces, si iba a haber una agresión física iba a ser contra Sacha. Era el que estaba más en peligro. Pero, nos ponía nerviosos. Porque a veces teníamos una idea de lo que podía pasar, pero no estábamos seguros, porque no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente ni sabíamos exactamente qué iba a decir Sacha. A veces, nos tomaba a nosotros por sorpresa y era muy difícil contener la risa porque no podíamos creer lo que había dicho, pero hubo instancias en las que iba a haber algo muy intenso y molesto para la gente con la que estábamos lidiando y no sabíamos cómo se iba a resolver. Hubo algo de nerviosismo y adrenalina, mientras esperábamos a que llegara ese momento.

RP.- ¿Hubo material que fue considerado demasiado ofensivo y decidieron quitar del corte final?

No fui parte del proceso de edición así que no puedo decir si hubo algo que no se usó porque era demasiado o muy intenso, pero me parece poco probable que no se haya usado algo porque sea demasiado... Tenemos una escena de una pelea de gente desnuda y es una de las cosas más escandalosas en las que puedo pensar. Si eso puede estar en la película, ¿qué puede haber que sea más ofensivo o intenso? Puedo contarte que escuché que el corte original, había una versión montada, que era de como no sé, 6 horas o algo así, tal vez 8 horas, porque rodamos tanto y había tantas cosas geniales. Pero al final del día, estábamos haciendo una película que tenía un arco así que no todo puede estar, como en cualquier película, así que tenés que elegir qué quitar para que no esté en el corte final. Pero entiendo que hubo un montaje de, como dije 6 u 8 horas que era graciosísimo de principio a fin. Creo que se habló de pensar una forma de... Esto fue antes del streaming, se habló de una versión que fuera de muchos episodios, que creo que si se hubiera hecho hoy, con todas las plataformas que hay, probablemente se hubiera hecho algo así. Tal vez hubieran lanzado una versión para cines y otra más larga. Pero en esa época no había lugar para algo así.

RP.- ¿Qué piensa de la polémica que se generó en torno a los países que prohibieron la primera Borat?

Los países que tienden a prohibir... Tenés que mirar por qué quieren prohibir algo, cuál es la motivación. Por un lado, a veces es por problemas morales, que desde el punto de vista americano pueden referir a una sociedad más tensa, entonces tienen otro punto de vista. No tengo mucho para decir de eso, cada país tiene sus valores morales. Pero cuando se trata de sentirse ofendido y sentir que ofenden a tu país y por eso se prohíbe. A fin de cuentas, todo es publicidad, como dicen, no existe la mala publicidad. Va a tener más prensa y seguro será mejor para la película.

RP.- Fue el director de fotografía de las grabaciones en Rumania de la segunda Borat ¿Cómo fue verlo una vez más en personaje, después de 15 años? ¿Qué puede contarme de eso?

Fue genial. Sacha... lo vi un par de veces en esos años. Hicimos Bruno después de eso y lo vi socialmente algunas veces. Pero fue genial verlo una vez más como su personaje, Borat, y volver a Rumania. Realmente disfruto rodar en Rumania, me encanta viajar como parte de mi trabajo, así que esa parte fue genial. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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