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1 de marzo de 2022 | Nacionales

Congreso

El discurso de Alberto Fernández dejó expuesta la división tanto en la oposición como en el oficialismo

Alberto Fernández habilitó el período legislativo 2022 sin grandes sorpresas, haciendo un repaso de su gestión, sus principales logros y las asignaturas a resolver en los próximos dos años.

El presidente afirmó que atravesamos un “momento bisagra” en la historia argentina, entre la pandemia, la negociación con el FMI, la guerra en Ucrania y las gravísimas cuestiones sociales y económicas heredadas del macrismo

Lo más llamativo de la asamblea legislativa tuvo lugar alrededor del presidente más que en su discurso. La ausencia de Máximo Kirchner, una Cristina a la que se le había pedido hacer menos gestos y cumplió bastante bien, y la huida del Pro cuando el presidente se refirió a su responsabilidad en el endeudamiento espurio al que hoy debemos hacer frente. Lo que pretendió ser un vaciamiento del evento terminó siendo un reconocimiento de su culpa, ya que los radicales permanecieron en sus lugares. Clara y nueva señal de que la UCR está dispuesta a ir por el premio mayor en 2023.   

Tal como se preveía, los principales ejes del discurso fueron el conflicto bélico en Ucrania, la negociación con el FMI, la lucha contra la pandemia y la cuestión judicial.

El discurso de Alberto Fernández se centró más en el pasado que en el futuro y no ofreció grandes sorpresas respecto de lo que ya había trascendido. Apostar al crecimiento económico y solucionar el endeudamiento externo "impagable" heredado de Mauricio Macri fueron los desafíos planteados por el presidente.

En el inicio, el jefe de Estado condenó la invasión rusa a Ucrania, y pidió un minuto de silencio para homenajear a las víctimas “de la guerra y de la pandemia”.

Ya entrado en tema, Alberto Fernández enfatizó que el endeudamiento tomado por Mauricio Macri "no fue autorizado" por el Congreso Nacional, “ni fue consultado respecto de las obligaciones que el estado nacional asumía al tiempo de tomar la deuda. El dinero que ingresó de ese préstamo no fortaleció las reservas del Banco Central porque fue enteramente utilizado para pagar deuda externa insostenible y financiar la fuga de capitales. No quedó nada del dinero recibido en Argentina. Ni un puente ni una carretera. Sólo nos quedó una deuda externa impagable”, recordó.

Y si bien no pudo cumplir su expectativa de presentar hoy el proyecto de acuerdo con el staff del FMI, prometio hacerlo en los próximos días. “Los compromisos asumidos en 2018 eran definitivamente incumplibles teniendo en consideración el desmadre que la economía mostraba”.

El presidente destacó la reestructuración de la deuda privada en dólares ya cerrada por el ministro Martín Guzmán:  “Ahora el gobierno de la Argentina ha llegado a un acuerdo con el staff del FMI para llevar adelante un programa que nos permita refinanciar la deuda con ese organismo que nos dejó el gobierno anterior y al cual nos opusimos en su oportunidad”.

Y aseguró que “el acuerdo que anunciamos semanas atrás sobre el marco de políticas económicas es el mejor acuerdo que el gobierno de la Argentina podía conseguir. Me hubiera gustado que el gobierno anterior no hubiera recurrido en 2018 al FMI y muchos menos en las condiciones que ya describí. Pero esto es lo que sucedió y trabajé desde el primer día de mi presidencia para encontrar una solución. Con el entendimiento que logramos, podemos ordenar el presente y construir un futuro. Repito: este es el mejor acuerdo que se podía lograr. Y gobernar es un ejercicio de responsabilidad. Gobernamos con convicciones firmes y con el pragmatismo necesario para saber qué es lo mejor para los argentinos y argentinas”.

Cuando el presidente subrayó que la Justicia deberá seguir investigando a Macri y sus funcionarios por la responsabilidad del endeudamiento, los legisladores del Pro se retiraron del recinto aparatosamente. Pero los radicales se quedaron, haciendo señales de aprobación a las afirmaciones del presidente en esta cuestión, lo cual dejó en claro una vez más el cortocircuito interno que experimenta Juntos por el  Cambio.

A continuación el presidente descartó  que se produzcan “tarifazos” en los servicios públicos y adelantó que los aumentos acompañarán la evolución de los salarios. Entre otras medidas económicas anunció una ley de empleo joven y medidas para avanzar en la conversión de planes sociales en trabajo registrado. También pronosticó que, en las condiciones actuales, la pobreza comenzará a reducirse.

Allí llegó el punto del desafío que plantea la inflación.

“La inflación es el gran problema que tienen los argentinos y las argentinas en este momento y, sin ninguna duda, es también la principal preocupación y el principal desafío del gobierno”, diagnosticó. Y reconoció que “la Argentina necesita ordenar su política monetaria y fiscal. El mayor problema que tenemos, la inflación, es multicausal. Y es nuestra responsabilidad atender todas sus causas. Seguiremos la senda de ordenar las cuentas públicas sin condicionar nuestras políticas de justicia social”.

Alberto Fernández destacó muy especialmente la recuperación del empleo formal y del salario registrada en 2021, y ratificó la decisión de su gobierno de seguir bregando por revertir el desempleo, la informalidad y la pobreza.

"El empleo formal se viene recuperando mes a mes desde fines de 2020 y está revirtiendo el daño generado por la doble crisis que mencionamos al iniciar este discurso. La tasa de desocupación fue del 8,2 por ciento en el tercer trimestre de 2021, la menor en más de tres años”, celebró.

"En 2021, alrededor de unas 175 mil personas lograron incorporarse al empleo asalariado registrado en empresas privadas. También en ese año se incorporaron 440 mil personas al trabajo registrado en el sistema de seguridad social -incluyendo empleo asalariado público y privado, y trabajo autónomo y monotributista”, informó.

Y presentó como un gran logro que "al finalizar el año 2021, el número total de personas con trabajos formales es un 2 por ciento mayor al verificado en febrero de 2020, justo antes de la irrupción de la pandemia".

El presidente también resaltó que los haberes "reales del sector privado registrado, y pese a la elevada inflación, tuvieron una leve recuperación en 2021, aunque a un ritmo inferior al que queremos".

"Entre noviembre de 2019 y noviembre de 2021, el poder adquisitivo en el segmento privado formal creció 3 por ciento. Esta cifra en sí no exhibe nada para celebrar. Lo que sí es importante es comprender que estamos transitando un nuevo camino, una nueva etapa también signada por la recuperación del salario real, luego de atravesada la peor etapa de la pandemia”, puntualizó.

"En 2021 el gobierno nacional trabajó para que en las negociaciones colectivas pudieran mejorarse los ingresos. Por eso en 2021 la pobreza dejó de aumentar. Ahora ya estamos en condiciones de iniciar el sendero de su paulatina reducción”, enfatizó el presidente.

En un gesto explícito a la vicepresidenta, Alberto Fernández asoció las políticas económicas de la dictadura cívico-militar con las del macrismo. "La Argentina padeció, en distintos momentos de su historia, la aplicación de políticas que determinaron la exclusión de millones de argentinos y argentinas. Las políticas aplicadas por la última dictadura militar, las políticas que derivaron en la crisis del 2001 y las políticas impuestas en los cuatro años que precedieron nuestra llegada al gobierno, son prueba de lo dicho".

"En todos esos períodos a los que me estoy refiriendo, aumentaron el desempleo, la informalidad y la pobreza”, completó.

Otro momento de tensión en la apertura de sesiones fue la crítica presidencial a la Corte Suprema y al desempeño de la Justicia argentina. "La conformación y funcionamiento de la Corte Suprema de Justicia también debe ser objeto de análisis y decisión en este ejercicio legislativo”, destacó el presidente.  Y recordó: "Yo, como titular del poder ejecutivo nacional, hice cuanto estuvo a mi alcance para poner fin a las malas prácticas que se observaban en el sistema judicial”.

Ante la evidente incomodidad de los miembros presentes de la Corte Suprema, el jefe de estado reiteró la necesidad de que el Poder Judicial "recupere la confianza pública que ha perdido y supere su crisis de funcionamiento, que sea eficaz y completamente independiente de todos los poderes, fácticos y políticos".

Adoptando un tono llamativamente combativo, Alberto Feránndez denunció la "complicidad judicial con el poder económico" y lo ejemplificó indicando que "en el mes de enero los servicios de telecomunicaciones registraron el mayor aumento de precios".

"Eso fue posible porque algunos jueces dictaron medidas cautelares en favor de empresas prestatarias del servicio e impidieron la aplicación del decreto que declaraba servicios públicos a la telefonía celular, internet y la televisión por cable o satelital”, precisó.

"A casi dos años de dictadas esas medidas cautelares no se expiden sobre el diferendo ni los tribunales que las dictaron ni la Corte Suprema que añeja la cuestión en algún armario”, denunció.

También el presidente anunció varios proyectos que enviará al Congreso, entre los que se destacan los de ley de desarrollo del cannabis para uso medicinal y cáñamo industrial, electromovilidad, compre argentino y nano biotecnología, y aseguró que no se producirá ninguna reforma en el sistema laboral ni previsional, aunque cada uno podrá decidir la extensión de su ciclo laboral.

El otro tema al que le dedicó buena parte de su discurso fue el del combate a la pandemia, y las múltiples políticas activas adoptadas para enfrentarla. Junto con el Acuerdo con el FMI y el crecimiento económico, fueron los tres ítems en los que se sostuvo el relanzamiento intentado por Alberto Fernández en la apertura de sesiones.

El presidente concluyó su discurso afirmando que “esta época bisagra de la historia, de Argentina, del mundo, del universo, necesita que le propongamos un sueño. Un propósito: queremos dejar de ser víctimas de todo y pasar a ser propulsores de algo. Pasar del miedo a la ilusión. De la muerte a la creación. Hay que sacar la utopía del pasado y volver a ponerla en el futuro”.

Si bien aún es temprano para evaluar el impacto real del discurso presidencial. Sobre todo en las consecuencias que podría tener el retiro del Pro del recinto con su actitud frente al tratamiento del acuerdo con el FMI. Un allegado al presidente le bajó los decibeles en off a esta preocupación: “Si no lo aprueban Macri y varios más podrían ir en cana y la sociedad tomaría conciencia no sólo de quién es la responsabilidad del endeudamiento, sino también de la decisión de hundir aún más a la Argentina, impidiendo el arreglo”.

El oficialismo pasó la prueba de la apertura de sesiones en paz. A pesar de la ausencia de Máximo Kirchner, sin gestualidades descalificatorias de Cristina y con un discurso que apuntó a restablecer la unidad interna. En la oposición, en tanto, el incendio parece estar cada vez más descontrolado.  (www.REALPOLITIK.com.ar)


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UCR, Alberto Fernández, Juntos

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