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11 de marzo de 2022 | Interior

"Es lo que genera Tucumán y su banda de mafiosos"

La odisea del tucumano que dejó de vender bebidas alcohólicas por la presión impositiva

Se trata de un comerciante expendedor de bebidas que se cansó del porcentaje impositivo que le retiene el Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA). “Del 100 por ciento de la venta anual de Gancia, el 64 iba para la municipalidad y la AFIP, más el 35 dirigido al IPLA”, graficó.

Lucas Daghero, un joven comerciante tucumano, decidió emprender en venta de gaseosas pero, tiempo después, amplió el rubro a bebidas alcohólicas. Sin embargo, su apuesta no fue como lo esperaba por la recaudación impositiva del estado, específicamente del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA), cuyas funciones son aplicar políticas de control sobre la venta de bebidas alcohólicas, horarios de apertura/cierre de bailes/espectáculos, y la prohibición de fumar en todo el territorio conducido por el gobernador provisorio Osvaldo Jaldo, reemplazante del jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manzur.

“Tucumán es la única provincia del país donde hay una entidad reguladora así”, se quejó Daghero. No obstante, más allá de su fastidio y para evitar multas, decidió tramitar la habitación obligatoria del IPLA para la venta de bebidas alcohólicas. “Mi segundo error, después de invertir en Argentina y en la provincia, fue intentar tener las cosas en regla, y ahí fue cuando saqué el permiso por el que me cobraron por mi rubro de distribuidor, en marzo del 2021, un total de 83.690 pesos, a esa fecha casi 600 dólares”.


Recibo del IPLA.

“Lo 'bueno' es que me dejaron financiarlo en cinco cuotas pero dejando un adelanto de 14.940 pesos, un poco más de 100 dólares”, ironizó. En cuanto a las ventas durante el año pasado, aclaró que “desgraciadamente no fueron las esperadas” y puntualizó en el rol del estado en esta situación económica: “Aparte de pagar infinitos impuestos municipales y a la AFIP, se sumaba la presión de pagar semejante canon para poder vender un fernet o una cerveza”.

Ya a comienzos del presente año, los inspectores del ente recaudador volvieron a su comercio. “Fueron a visitarme para recordarme que ya debía pagar nuevamente el permiso y que me daban un mes para juntar la plata. Y como son buenos y compasivos, me daban el maravilloso beneficio”, contó. A todo esto, cuestionó el modus operandi del personal provincial: “Como todos en Tucumán saben, el IPLA es una institución de patoteros que, de forma agresiva y prepotente, ingresan a los locales comerciales a exigir los pagos de los permisos. Ni un prestamista te cae como ellos”.

Asimismo, se refirió a las condiciones de la renovación: “Si lo hacía antes de febrero iba a pagar mucho menos que el año pasado. Con el descuento era de un total de 78 mil pesos”. Sin embargo, a Daghero no le convenció acordar nuevamente con el organismo tucumano y particularizó sobre las cuentas de un conocido aperitivo en el mercado: “Tras una semana haciendo números y estudiando la situación llegué a la conclusión que del 100 por ciento de la venta anual de Gancia, el 64 iba para la municipalidad y la AFIP, más el 35 dirigido al IPLA”.

“Asumiendo el hecho que en Argentina no te salvás del 64 por ciento de impuestos, saber que laburás literalmente un año para darle toda tu ganancia a una entidad como el IPLA, que no te genera ningún tipo de beneficio, te da bronca, te desanima y te frustra en tu sueño de emprender e invertir en tu país”, criticó. Pero todo no quedó allí: “Fuimos a tramitar la baja del permiso, porque no alcanza con no renovar, y nos encontramos con la sorpresa que para iniciar el trámite nos cobran 500 pesos. Todavía no nos dijeron cuánto más nos cobrarán por el resto de la baja y, en caso de no pagar, nos pueden multar bajo no sé qué pretexto”.

Finalmente, despotricó contra el distrito norteño: “Hoy con mucho dolor y masticando bronca decidimos no vender más bebidas con alcohol, no trabajar más para ellos. Esto es lo que genera Tucumán y su banda de mafiosos que manejan la provincia. Como siempre digo, Tucumán es el ano del país, dónde sólo hay mierda”.

Mientras tanto, el IPLA se jacta de sus concesiones para obtener el permiso provincial: “Atentos a la situación económica actual, y la imposibilidad de muchos comerciantes que expenden bebidas alcohólicas de empadronarse en nuestro organismo, la Intervención dispuso prorrogar la fecha límite para habilitarse o re-habilitarse por el período 2022”, difundieron al correrla del 28 de febrero al 15 de marzo. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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