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16 de marzo de 2022 | Séptimo Arte

Entrevista REALPOLITIK

El argentino que trabajó en Fue la mano de Dios, la película que puede ganar un Óscar

El 27 de marzo se llevará a cabo una nueva edición de los premios más importantes de la Academia del cine a nivel mundial. Entre los títulos a Mejor Película Internacional aparece un argentino, que entrevistado por REALPOLITIK, contó cómo fue ser parte del proceso.

HORACIO DELGUY

por:
Federico Carestia

Para los italianos, y para el mundo en líneas generales, Paolo Sorrentino es sinónimo de prestigio. En Netflix le dieron espacio y esto trajo sus beneficios: la plataforma de streaming estrenó Fue la mano de Dios y se ganó una nueva nominación al Óscar en la categoría de Mejor Película Internacional, como hizo hace un tiempo atrás Roma. Surgida desde Italia, esta producción tiene un valor extra para los espectadores argentinos.

Fue la mano de Dios se convirtió en una obra muy personal para Sorrentino, que contó cómo fue la vez en la que Diego Armando Maradona le salvó la vida. O algo así. La película narra el fin de semana más trágico en la vida de este realizador italiano, en la que sus padres decidieron tomarse vacaciones en una casa que tenían en una pequeña villa italiana, pero a la que Paolo no fue porque justo ese fin de semana el Napoli de Maradona jugaba de local y él tenía sus entradas. Esa noche, recibió el llamado en el que le contaron que sus progenitores se habían intoxicado con monóxido de carbono.

Le llevó muchísimo tiempo a Sorrentino poder trasladar esta historia al medio con el que mejor se lleva, el del cine. Finalmente, en 2021 vio la luz y tras pasar por distintos festivales llegó a la plataforma de streaming en la que se convirtió en una de las producciones más vistas durante sus primeros días de estreno. Lo que no muchos saben es que, uno de los artistas involucrados en esta ficción nació en Argentina. Se trata de Roberto Oliveri, que en diálogo con REALPOLITIK contó cómo fue ser parte de este proyecto tan personal para el director italiano.

RP.- ¿Cómo llegó a vivir en Italia siendo Argentino?

Nací en Argentina en Rosario pero tengo un abuelo italiano. A los dos años me vine a Nápoles, porque mi abuelo era italiano. A los dos años me fui a Nápoles, y hace más de 30 años que estoy en Italia. 

RP.- Se fue de chico pero habla muy bien español...

El español porque bueno, hablo con mi mamá, con mi hermana, todos los días, por teléfono en casa. Fue una suerte, porque aprendí un idioma porque por suerte mi mamá me habló siempre en español, de chiquito.

RP.- ¿Cómo llegó al proyecto de Sorrentino?

Ese proyecto fue medio largo, porque empecé la prueba en el casting y me llamaron cuando el proyecto todavía era secreto. Me llamaron para hacer un papel y también para dar una mano en el casting, el actor que da una mano al otro actor. Estuve dos meses haciendo casting. No solo para mi papel. Porque yo iba a hacer el hermano y después lo ganó Marlon, el chico que lo hizo, un amigo, y a mí me dio el del mejor amigo, Maurizio. Era un personaje mucho más largo, pero pasa que cortó un montón de película, como 50 minutos, entonces se me ve solo en la parte del hospital. Igual fue una experiencia hermosa, porque Sorrentino acá, bueno, en el mundo, pero acá en Italia es el mejor. Había una parte que era el viaje de Stromboli, una isla de acá. Cortó esa parte. No sé, son decisiones del director, no sé por qué.

RP.- Le tocó ser parte de la escena más emotiva de la película. ¿Qué recuerdos tiene de ese rodaje?

Mirá, la verdad que la escena en la que estoy yo, que está mi personaje, fue la más sentida. Era el momento que se acordaba que le comunicaron que los padres se habían muerto. Me acuerdo que lloró mucho. Por momentos se fue solo. Él fuma cigarros y se iba a pasear solo, porque le agarró momento de estar así (triste). Igual, era una realidad que vivió, pero estaba distante, era el director haciendo una película. Cada tanto se acordaba que estaba haciendo una película. Tenía el ojo interior y exterior. Entraba y salía. 

Al protagonista, Filippo Scotti, le explicó lo que tenía que hacer. Nosotros rodamos lo que era su emoción de ese momento. Ya estar trabajando para Paolo Sorrentino y además para una película que era de su vida. Era una doble responsabilidad. Había que tener mucha atención. Si era poco, era mínimo, siempre atento porque era muy importante para él.

RP.- ¿Fue triste?

Está siempre la cuestión del trabajo. Todos sabemos que estamos trabajando, que hay que ser responsables, pero fue emocionante, eso sí. Era una escena emocionante.

RP.- ¿De qué manera los recibieron en Nápoles cuando se enteraron que estaban haciendo una película sobre Maradona?

Todos pensaban que era una película sobre Maradona y la verdad es que era una película en la que Paolo cuenta la pasión que siente por Maradona y que su pasión lo salvó. Nací en Argentina pero viví en Nápoles, tengo esta doble vida. En Nápoles, Maradona es un Dios. Para ellos es un Dios, es una religión. No les interesa lo que hizo humanamente, pero como futbolista fue amado.

RP.- ¿Cuál es el recuerdo más lindo del rodaje?

El recuerdo más lindo, como actor, es la primera vez que estuve en el set con Sorrentino que fue una satisfacción muy grande. La primera semana fuimos a Stromboli, una isla cerca de Sicilia y estuvimos una semana todos juntos las 24 horas. Fue muy lindo. Nos divertimos e hicimos mucha amistad. Creo que lo hizo a propósito para que sea todo más fácil para todos.

RP.- Vivió muchos años en Nápoles. ¿Qué piensa de la fotografía que se hizo del lugar en la película?

El pueblo de Nápoles que sea para bien o mal da siempre el 100 por ciento. Si se tienen que pelear, lo hacen bien. Si se tienen que enojar, lo hacen bien. Si tienen que amar, lo hacen bien. Lógicamente es una película, entonces, lo hizo muy agrandado. Pero creo que la película cuenta bien lo que es el corazón napolitano para el fútbol, la familia, el celo, el juicio. Lo explicó muy bien, es una foto de la realidad de Nápoles.

RP.- ¿Qué significa para usted haber sido parte de esta historia?

Significa experiencia. Hace 12 años que trabajo en Roma. Empecé con el teatro, con mucho sacrificio para mantenerme en la Academia. Llegó Gomorra, que fue mi primer trabajo grande, con tres temporadas con un personaje muy bonito. El llamado de una película de Paolo es que te llame el mejor director de tu país. Cualquier cosa que me pida, yo la hago. Es una cuestión de satisfacción, pero humanamente también de currículum, hice una película con Paolo Sorrentino. ¿Gana el Óscar? Soy un actor de Óscar, con una parte más chiquita (risas). Eso es. La verdad, me hizo crecer mucho y espero que pueda trabajar otra vez con él. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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