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10 de abril de 2022 | Nacionales

Se acentúa la crisis

Mientras el cristinismo avanza contra Martín Guzmán, Axel Kicillof piensa en adelantar las elecciones

Hace tiempo que Cristina viene pidiendo la cabeza de Martín Guzmán. Ante quien se le cruce denuncia que mintió sistemáticamente en la negociación con el FMI, y que sólo aspira a hacer carrera en ese organismo de crédito una vez que concluya su gestión en la Argentina.

El gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien venía manteniendo un llamativo silencio, afirmó días atrás que "no da más la situación social" en el conurbano y en el interior provincial que a él mismo le toca gobernar. Y Máximo Kirchner no cesa de denunciar la falta de operatividad del gobierno que, una vez más, él mismo representa: "Si los dirigentes se amontonan en una unidad que no busca dar todas las peleas para que la sociedad salga adelante, será una mera acumulación de dirigentes políticos en un lugar y con la gente en otro lugar”, afirma. Y recuerda: "Eso fue el 2001, no nos puede volver a pasar".

Por su parte, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, se cansó de ninguneos y dilaciones y enfocó sus cañones contra el ministro de Economía, a quien responsabilizó por la inflación y lanzó una severa advertencia, que coincide con la de Máximo: "El ministerio de Economía tiene que bajar líneas claras de política económica que reduzcan la volatilidad y preserven ingresos populares, si no esto se va a poner feo”.

Las encuestas son también terminantes: en la Argentina se ha instalado una sensación de escepticismo estructural en la población en relación con el corto y mediano plazo.

El próximo miércoles se anunciará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de marzo. Se espera que ronde entre el 6 y el 7 por ciento. Si tales expectativas se confirman, la situación de Martín Guzmán quedará sumamente comprometida. La Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) –aliada de Alberto Fernández hasta las PASO- midió 6,8 por ciento en el tercer mes del año. Los precios de los alimentos –sostiene- aumentaron hasta un 9 por ciento (en promedio) en ese período.

Con el indicador sobre la mesa, el cristinismo pedirá su remoción. Alberto deberá decidir si entrega su cabeza y da un tiempo de sobrevida al Frente de Todos, o cede una vez más a las exigencias del FMI y lo mantiene en su cargo como garante del cumplimiento del acuerdo.

El secretario de Comercio, Roberto Feletti, hizo una segunda afirmación, que sonó catastrófica en el ministerio de Economía. Ni más ni menos, aseguró que el acuerdo con el FMI es "letra muerta" a partir del nuevo contexto mundial desencadenado por la guerra en Ucrania y su impacto en la Argentina. 

De este modo, mientras que el gobierno se abroquela tras el FMI y profundiza la catástrofe social con su inmovilismo –lo que se evidenció, por ejemplo, en la negativa a decretar un bono de emergencia para los trabajadores, tal como solicitó la CGT en la mesa tripartita con la UIA el el ala económica del gobierno, aunque pronto retiró su pedido-; el cristinismo lame sus heridas y cierra filas sobre la provincia de Buenos Aires. Axel y Máximo volvieron a mostrarse juntos sobre un mismo escenario en dos oportunidades en los últimos días después de largo tiempo. Para la vicepresidenta el 2023 ya anuncia una derrota, por lo que debe tratarse de conservar la provincia para resistir la próxima andanada de Juntos por el Cambio. Máximo cree que aún puede darse la lucha, pero pocos piensan como él.

Por las dudas, Axel y los intendentes evalúan adelantar la fecha de las elecciones en la provincia para despegarlas de las nacionales. Para salvar la ropa, mejor tomar distancia –y mucha- del gobierno nacional.

Mientras tanto, Guzmán espera con ansia las consecuencias del anuncio del próximo miércoles, y le responde a Feletti que “la inflación es prioridad de la política económica”. Si es así, hasta ahora no hizo nada para demostrarlo.

En este contexto, varios de los que rodean a Alberto cada vez consideran con mayor preocupación la alternativa de una asamblea legislativa. Lo notan perdido, errático e irritable. “Alberto Fernández -aceptan ahora- es parte del problema y lo peor de todo es que no vemos que vaya a reaccionar o a modificar algo de su estilo, que sólo nos trae dolores de cabeza”.

No escucha, no está predispuesto a discutir. Quiere desentenderse de todo. “Vive un microclima peligroso y subestima todo lo que le planteamos con preocupación”, se lamentan. Por una vez, están en lo cierto. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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