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1 de mayo de 2022 | Nacionales

¿Por qué sigue en el gobierno?

Martín Guzmán se beneficia de su debilidad política

El “Cuervo” Larroque afirma que “a Guzmán nadie lo votó”. Roberto Feletti le adjudica la responsabilidad de la inmovilidad del gobierno en la lucha contra la inflación. Sergio Massa le soltó la mano hace tiempo. Cristina y Máximo vienen pidiendo su renuncia desde hace más de un año, y ese pedido se reavivó en los últimos meses.

Ni desde la oposición ni en desde el oficialismo están dispuesto a defender a Martín Guzmán. ¿Por qué sigue en su cargo entonces?

Hay dos apoyos fundamentales que sostienen al ministro de Economía. Por un lado, el FMI, que no sólo indicó su designación en 2019, sino que ahora quiere mantenerlo como garante del cumplimiento de los acuerdos. Su postulación surgió de la alianza entre Cristalina Georgieva y Joseph Stiglitz, tutor de Guzmán. Para un presidente débil y desacreditado, que ha decidido apoyarse en el FMI para terminar su mandato, ponerse en contra de las indicaciones de ese organismo podría resultar suicida.

La otra razón pasa por la propia autoridad -o lo que queda de ella- de Alberto Fernández, que no puede ceder ante nuevas exigencias del cristinismo sin caer en el ridículo y difícilmente podría sobrevivir en su cargo si termina aceptando ser el títere de la vicepresidenta. Por el contrario, Cristina le hizo saber su posición a través del “Cuervo” Larroque: “Mientras Martín Guzmán sea ministro no hay posibilidad de reconciliación entre las partes”.

De este modo, cuando se pide la renuncia de Guzmán tácitamente se exige la de Alberto. Ninguna fuerza política puede desplazarlo contra la voluntad del presidente, al menos por ahora. Y, con el aval del FMI, pocos se animarían a hacerlo.

Guzmán se aprovecha de las circunstancias para mantenerse aferrado a su cargo. Aunque no lo diga, está claro que la lucha contra la inflación no es una de las prioridades por las que se lo convocó que, más allá de lo que diga el organigrama oficial, la tarea se incluye en el área de Kulfas. Pero él guarda silencio y no aclara las cosas, por temor a enemistarse con Alberto y porque parecería que habla desde una posición de debilidad.

¿Podrá Alberto sostenerlo por mucho tiempo? Seguramente hará todo lo posible. Pero si la situación se pone espeso, inmediatamente le soltará la mano.   

El debate interno dentro del gobierno no es nuevo. Desde el albertismo aseguran que a Guzmán “ya lo velaron varias veces, pero sigue contando con el respaldo del presidente y seguirá siendo ministro”. Por lo tanto, la ecuación es sencilla: no habrá fumata blanca en las chimeneas del Frente de Todos a pesar de que los indicadores inflacionarios y la nueva escapada del dólar lastimen la confianza y la credibilidad de un gobierno cada día más debilitado.

Guzmán encontró apoyo sorpresivo en sectores del kirchnerismo, que no rompen la ecuación interna y tampoco son significativos en cuanto a la posibilidad de volcar la balanza del humor social a favor, como el del dirigente social Luis D’Elía, que cruzó al referente del kirchnerismo en su cuenta de Twitter señalando: “Al ‘Cuervo’ Larroque tampoco lo votó nadie. Su único mérito para ocupar un ministerio es ser ‘amigo' de Máximo Kirchner y hoy con sus declaraciones contra @Martin_M_Guzman le hace el juego a lo peor del macrismo. EL CARGO QUE OSTENTA ES UN AGRAVIO A LOS LUCHADORES DE TODA LA VIDA”. Así con mayúsculas, no solo dejando en claro su defensa a Guzmán sino también agraviando al dirigente camporista. D´Elía sabe bien que sus palabras tienen otros destinatarios: Cristina y Máximo Kirchner, con los que mantiene una distancia prudencial desde hace un tiempo.

El problema que tiene el presidente Fernández tiene múltiples caras. Si le suelta la mano a Guzmán se queda sin el poco poder que hoy le queda, si lo sostiene aleja al kirchnerismo, el sector más fuerte del Frente de Todos o al menos el único que sostiene el voto duro que va camino a ser lo único que le quede en el haber electoral al oficialismo, si negocia sabe que Cristina sigue siendo la Jefa, y si ella ya le bajó el pulgar al funcionario, no habrá negociación abierta por más que se toquen o no las tarifas o se suspenda el acuerdo con el FMI, lo que llevaría nuevamente al país a ubicarse al borde del abismo, esta vez parándolo sobre un margen más estrecho del que tenía antes de marzo. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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