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26 de mayo de 2022 | Nacionales

Internas

Gastón Manes se acerca a la presidencia de la Convención Radical

En un contexto donde hay una fuerte división en el oficialismo y donde muchos partidos no terminan de constituirse formalmente, no es un dato menor el que aporta la UCR, organización partidaria que en pocas horas renovará el cuerpo asambleario y deliberativo del partido.

Es sabido que la Convención suele reunirse en contextos parsimoniosos y con debates doctrinarios que apasionan a muy pocos. De vez en cuando sacude fuerte los espíritus, como ocurrió en 2015, provocando fuertes disputas en Gualeguaychú y conformando la polémica alianza electoral con el Pro de Mauricio Macri.

Ahora todo parece más ordenado y previsible, donde todo indica que Gastón, el hermano de Facundo Manes, tendrá asegurado el sillón de la presidencia con una generosa distribución de espacios para concentrar una gran mayoría en su apoyo.

No son pocos los que aluden a que se viene sellando una fuerte alianza y que, además, se están cumpliendo cláusulas de un acuerdo no escrito entre Gerardo Morales y Maximiliano Abad. Este último, en su momento, jugó todas sus fichas para que el gobernador de Jujuy alcance la presidencia del Comité Nacional.  A cambio, deslizan algunos confidentes, el norteño no se metió para nada en la lucha por la Convención. Hubo sí, algún intento que se disipó hace algunas semanas. Se hablaba de algún candidato impulsado por Morales y sus pares, los gobernadores de Mendoza, Rodolfo Suárez y de Corrientes, Gustavo Valdéz.  Pero nunca terminó de formalizarse esa intención.

Según pudo saberse, hay una gran mayoría, superior al 60 por ciento de los convencionales que apoya a Gastón Manes, el menos famoso de los dos hermanos, pero es quien tiene más historia militante en la segunda sección electoral y en su Salto natal.  Sobre el 40 por ciento restante de los miembros del organismo, un gran número se encolumna con la corriente Evolución de Martín Lousteau y quedan también algunas pocas decenas de independientes e indecisos.

Los radicales están acostumbrados a lograr acuerdos sobre la hora para contener las apetencias de todos los sectores y para que cada uno tenga su silla en la mesa directiva de la Convención, porque de eso se trata.   Hay algunos reparos contra pretensiones consideradas excesivas del sector de Lousteau, De Loredo y Tetaz, pero se supone que habrá luz al final del túnel, porque lo que se persigue es la foto de un radicalismo empoderado y renovado.

OTRA LÓGICA SE NECESITA

Hace pocos días un convencional lamentaba esa mala prensa que tiene ese cuerpo, al señalar que “cada dos o cuatro años nos juntamos para definir quién va a ser el presidente del organismo y qué alianzas integrará el radicalismo y creo que estamos para mucho más que eso”.

Hay un par de ideas que vienen sobrevolando en distintas reuniones preparatorias y tienen que ver con la posibilidad de dotar de mayor mecanismo y funcionalidad a la Convención. Una de ellas tiene que ver con plazos más abreviados para generar reuniones. Que no se hagan sólo para votar, justamente, a una mesa de autoridades.

La otra idea está más relacionada con la practicidad y derivaría en un esquema de reuniones regionales donde se pueda estudiar con mayor profundidad y con los actores más involucrados a las problemáticas que afectan la calidad de vida.

Por ejemplo, se viene hablando de analizar temáticas geográficas convocando a convencionales cercanos a las mismas.  También se comenta la temática del litio y señalan que no estaría mal que se analicen sus potencialidades desde los representantes de estados norteños o que los temas de pesca marítima estén más compenetrados en provincias australes.

Esta postura un tanto innovadora compite, por así decirlo, con el esquema de comisiones temáticas que había desarrollado el saliente titular de la Convención Nacional, Jorge Sappia. No obstante, ese esquema empezó con el ímpetu por las nubes, pero lo cierto es que sólo mantuvo cierta regularidad en el tiempo la comisión de economía a cargo de Miguel Ponce.

Hay que tener en cuenta que en los últimos meses se multiplicaron por varios racimos las manos que demandan credenciales para pertenecer a espacios de decisión y de vidriera en el radicalismo. Este interés se incrementó con el resultado electoral de Facundo Manes en las PASO del 2021 y su creciente perfomance en las encuestas debido al lanzamiento de su proyecto presidencial.

Además, florecieron muchos sectores que piden pista, entre ellos los pequeños grupos que han conformado alianzas en distintos comicios internos pero que ahora pasan por ventanilla a título individual. Un ejemplo son todos los sectores que integraron la oposición a Maximiliano Abad.

Toda esa diversidad se verá en toda su dimensión en el Coliseo Podestá donde el centenario partido intentará demostrar que está para algo más que para convertirse en un simple eslabón de la cadena que maneja el Pro y mostrar que tiene un proyecto de poder. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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