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9 de junio de 2022 | Historia

Tras la primera Guerra Mundial

El nazismo: Expansión económica y guerra

Como construcción política –más allá de los juicios condenatorios– el nazismo es interesante. Muestra la habilidad de Hitler para explotar los temores de la sociedad alemana, el nivel de conflicto que se generó después de la Primera Guerra Mundial, y también la habilidad para sortear la evolución de la situación internacional en la década de 1930.

HORACIO DELGUY

por:
Alberto Lettieri

Después de la Primera Guerra Mundial, Alemania tenía prohibido poseer fuerzas armadas por encima de un máximo de 100 mil soldados. No podía tener aviación, marina ni submarinos.

Pero en 1934, Hitler impuso un planteo frente a países como Inglaterra y Estados Unidos, a quienes convenció del hecho de que Alemania debía reconstruir sus fuerzas armadas, por un lado, porque la Gran Guerra ya había quedado atrás en la historia, y por otro, porque necesitaba desarrollar su industria pesada para evitar el avance del “peligro rojo” sobre Alemania. Como en la década de 1930, Estados Unidos pretendía desembarazarse de cualquier forma de participación ante un eventual conflicto europeo, y en lugar de oponerse a esta petición, la aceptó.

De este modo, a partir de 1934 comenzó un proceso de gran crecimiento de la industria bélica alemana. Además, también empezó la etapa de expansión alemana hacia el este europeo. En el contexto de la crisis de 1929 –caracterizada por el aumento significativo del nivel de desocupación, la caída de los bancos, la aparición del hambre–, en líneas generales, el comercio internacional tendió a desaparecer. El problema del este de Europa era que las sociedades producían alimentos, pero no se autoabastecían de todo lo que necesitaban para poder sobrevivir. Sobre todo, porque a excepción de Checoslovaquia, no tenían ningún tipo de producción industrial.

En los años 30, a partir de su llegada al gobierno, el nazismo empezó a implementar un sistema de acuerdos bilaterales con todos los países del este europeo. Como ni Alemania ni tampoco los países del este europeo tenían un fluido acceso a divisas internacionales, se estableció un sistema de clearing con base en el marco. Por este sistema se establecían equivalencias de precios entre productos industriales alemanes y productos primarios –ya sea materias primas o alimentos– del resto de los países. En este intercambio no entraba el dinero cash, sino que se generaban créditos y débitos entre las partes, a partir de una valuación teórica de los productos, en marcos. Es decir, se aplicaba un sistema similar al del trueque.

El problema era que Alemania manipulaba constantemente la cotización del marco para favorecerse. Pero, de todas formas, a los países del resto de Europa no les quedaba otra alternativa que comprarle a Alemania, ya que no podían conseguir en otros lados los productos que ésta les vendía. Con el paso del tiempo, Alemania fue adquiriendo un carácter casi imperial respecto de estos países, ya que la provisión de los productos de su industria se volvía cada vez más indispensable para estas economías. Así, Alemania pudo obtener materias primas y alimentos a precios casi irrisorios.

Mientras que Estados Unidos mantenía un relativo aislamiento respecto de la política europea, Francia e Inglaterra adoptaban una política proteccionista y Mussolini estaba preocupado por expandirse hacia el norte africano, Alemania fue consolidando su economía en el contexto del nazismo. Esto es muy importante, porque Hitler era un líder carismático, y las respuestas que deben dar los líderes carismáticos se circunscriben al terreno de la praxis, de los hechos.

Básicamente, la única forma de mantener su condición de líder carismático pasaba por demostrar que, con él, Alemania estaba mejor que antes. Por ejemplo, un general que gana batallas puede transformarse en líder carismático. Pero apenas pierde una batalla, deja de serlo. Por los acuerdos que antes mencionamos, la población alemana, que sufría un impresionante nivel de desocupación, revirtió rápidamente este proceso. Es que el aumento de la demanda externa y el impulso industrial generó puestos de trabajo hasta que la desocupación prácticamente desapareció. Además, los alemanes pasaron a tener mejor alimentación, ya que obtenían a precio muy bajo productos del este europeo. Y, obviamente, sus industrias podían contar con materias primas que se obtenían a un precio muy bajo en esos países. De manera que el nazismo fue dando algunas respuestas a la población alemana.

El problema era el costo social que implicaban esas respuestas. Estas respuestas fueron consolidando el predominio de Hitler, quien fue desarrollando la industria armamentística. Él aprovechó que el resto de las potencias occidentales no reaccionaban frente a su política. De hecho, la política que llevaba adelante sobre la comunidad judía no era ignorada por el resto de Europa. Sin embargo, lo que se puede ver es que Occidente actuó con una complicidad notable, ya que ningún país (ni tampoco el papado) hizo nada al respecto. Se temía una nueva guerra, que su resultado fuese tan grave como el de la Primera Guerra Mundial, que había provocado 10 millones de muertos y otros 10 millones de inválidos.

Pero estaban equivocados al adoptar una actitud medrosa y taciturna: cuando finalmente llegó, en 1939, la Segunda Guerra Mundial no generó un costo parecido, sino muy superior, ya que provocó 55 millones de muertos. Junto con la idea de la pureza de la raza, había una segunda idea que pregonaba el nazismo: el “espacio vital”. El concepto de “espacio vital” había sido propuesta por un geógrafo austríaco a fines del siglo XIX y recién fue incorporado seriamente al vocabulario político internacional por el nazismo. Esta teoría planteaba que los Estados eran organismos que tenían que crecer y desarrollarse en todas sus posibilidades. En la medida en que encontraban un límite para desarrollarse, o hacían estallar ese límite o acababan ellos mismos como Estados. Es decir, un hombre no puede crecer dentro de una botella: o estalla la botella o el hombre no se desarrolla. En el caso en que no se desarrollara, este Estado podía ser legítimamente dominado por otro. Esta teoría fue utilizada para fundamentar y legitimar el proceso de expansión alemán.

Si bien en un principio Alemania estableció relaciones pacíficas a través de acuerdos económicos con el este de Europa, progresivamente comenzó a cambiar esta relación pacífica por un dominio territorial efectivo. Y finalmente, en 1939, luego de haber recuperado la región del Sarre, en litigio con Francia, a través de un plebiscito, anexionado Austria (en 1938), ocupado los Sudetes, Bohemia y Moravia en Checoslovaquia, se produjo la invasión a Polonia, que marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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Adolf Hitler, Benito Mussolini

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