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18 de julio de 2022 | Interior

Oportunidad en tiempos de crisis

La solución “a la misionera” para los anuncios de Silvina Batakis

Silvina Batakis asumió el ministerio de economía y realizó inmediatamente una serie de anuncios para tranquilizar a los mercados y al FMI. Pero la respuesta no fue la esperada.

La movilización de los movimientos sociales y su anuncio de un plan de lucha conjunto, y la ambigua actitud de Cristina Fernández de Kirchner, que no permite evaluar el contenido de su silencio atronador, despertó aún mayores inquietudes en esos mercados que pretendía calmar, por lo que la especulación y el aumento incontenible del dólar fueron sus respuestas.

La inflación que se disparó por todo el planeta motivó una subida de la tasa de interés en los Estados Unidos. La Reserva Federal (FED) dispuso una suba de 75 puntos básicos, y la expectativa es que, para fin de año, llegue al 3,5 por ciento, en la medida en que no ha conseguido contener esos procesos.

Ya no existe dinero barato en el mundo, y el dólar retomó su fortaleza. Por primera vez en mucho tiempo el Euro cotiza al mismo valor que la moneda norteamericana, mientras que el Banco Central Europeo incrementó sus tasas, lo que afecta significativamente a países endeudados como Italia, Portugal, España y Francia.

Los pronósticos son sumamente desalentadores, además, por los problemas de abastecimiento y los precios que alcanzarán los alimentos, la energía y el petróleo y sus derivados.

La recesión parece ser inminente a escala mundial. Y en este contexto, los inversores van a lo seguro: vuelven al dólar y declinan inversiones de riesgo. Para las economías más volátiles de Latinoamérica, el panorama es muy oscuro. La Argentina, que suma una crisis profunda –tanto económica, como social y política- el horizonte es aún más desalentador.

En este contexto, la ministra Batakis necesita tranquilizar a los mercados sin avivar el conflicto social. Para ello resulta indispensable que aparezca respaldada por un sólido consenso político -sobre todo, oficial- que, hasta ahora, brilla por su ausencia.

Justamente esa falta de espalda política alimenta las dudas y prevenciones por todos lados. Reconocida como fiscalista por su gestión durante el gobierno de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, ha mantenido una relación cordial con La Cámpora. ¿Cómo contener a los mercados, que ya venían propiciando una corrida en el tramo final de la gestión Guzmán, sin generar respuestas demoledoras dentro de la coalición que pongan en riesgo la gobernabilidad?

La respuesta parece imposible. Si bien las medidas anunciadas son las de un “ajuste clásico” -su discurso es muy similar al que pronunció Domingo Cavallo en 2001-, sus ambigüedades para tratar de calmar las críticas internas terminaron por no conformar a nadie. Al menos hasta ahora. En efecto, mantener el equilibrio fiscal y contener la emisión monetaria manteniendo simultáneamente el poder adquisitivo de los salarios constituye un objetivo utópico, al menos a la luz de la experiencia argentina.

Mucho menos eso será posible sin la explicitación de un alto grado de consenso político que avale la imposición de una drástica disciplina fiscal. De hecho, el anuncio del aumento del 69 por ciento anunciado por las autoridades del Congreso para el personal legislativos parece colisionar de plano con los anuncios de Batakis. Si a eso se le suma el “silencio atronador” de Cristina Fernández de Kirchner, que si bien dio el visto bueno para la designación de la economista nunca lanzó señal de apoyo alguno, deja a toda la sociedad sobre ascuas respecto de próximas cartas o discursos demoledores. Sobre todo cuando la inflación de junio ascendió al 5,3 por ciento y la de julio no estará por debajo del 7 por ciento.

El FMI, el principal respaldo que menciona el gobierno de Alberto Fernández exigió reformas profundas y “dolorosas” para la segunda mitad del año. ¿Estará el gobierno en condiciones de aplicarlas? ¿Cómo lo recibirían los integrantes de la coalición Frente de Todos? Por lo pronto, una hasta ahora aletargada CGT ya anunció una movilización el 17 de octubre “en contra de la inflación”.

LA “SOLUCIÓN A LA MISIONERA”

El gobierno de Misiones, que conduce Oscar Herrera Ahuad, está lejos de disponer de las herramientas indispensables para  modificar el contexto mundial y el nacional, pero ha recurrido una vez más a su ingenio para implementar soluciones concretas que permitan aliviar la situación de la población. Entre ellas se destaca la puesta en marcha del programa Ahora Canasta, que se permitirá concretar ahorros significativos en los bolsillos de los misioneros.

Luego de arduas negociaciones impulsadas por el Frente Renovador, el 15 de agosto entrará en vigencia dicho programa, que permitirá devolver el IVA en compras de alimentos realizadas en una extensa red de comercios adheridos en operaciones realizadas con medios de pago digitales y tarjetas de débito, crédito y sociales.

Dicha medida está enmarcada legalmente en la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, un reclamo histórico que Misiones venía impulsando con firmeza política y autonomía. De este modo, a partir del 15 de agosto, los compradores misioneros dispondrán de una herramienta eficaz para paliar los embates de la inflación.

El programa Ahora Canasta prevé un reintegro del 17 por ciento ciento con un tope mensual de 4.500 pesos por medio de pago, lo que implica compras realizadas por hasta 26.500 pesos mensuales.

Este programa “no reemplaza la vetada zona aduanera especial, que hubiera derramado beneficios más grandes, pero es fruto de intensas gestiones y reclamos de todo el esquema político de la renovación, preocupado en cuidar el bolsillo de los ciudadanos, muy castigado en los últimos meses por el desbarajuste económico del país”, se puntualiza desde el gobierno provincial.

Con la instrumentación del programa Ahora Canasta, la realidad misionera vuelve a diferenciarse de la del resto del país. Esto ha sido posible gracias a la convivencia política armónica, el crecimiento económico con generación de empleo, la alta prioridad que se le otorga al cuidado del medio ambiente y la apuesta por una educación de vanguardia que prepare a los jóvenes para los desafíos del presente y del futuro. Una síntesis de factores excepcional en nuestro territorio nacional.

El otro factor determinante, en el plano estrictamente económico, es la denominada “ganancia de frontera”. La provincia de Misiones también presenta una particularidad: mientras el resto del país sufre con la suba del dólar en sus diversas cotizaciones, en la tierra colorada eso tiene un aspecto positivo gracias a su característica de zona de frontera.

Mientras que en la city porteña el dólar blue provoca insomnio y preocupación, en casi todas las ciudades misioneras el real blue y el guaraní blue sostienen una intensa demanda de productos y servicios en una gama cada vez más amplia de rubros y segmentos.

Cotidianamente se asiste al espectáculo de caravanas permanentes de tours de compras provenientes de países limítrofes atraídos por la baja cotización del peso argentino. indumentaria, materiales de construcción, restaurantes y hoteles, son el objetivo de los visitantes, que no cesan de comprar zapatos, prendas, regalos. Ni que hablar de combustible.

Este activísimo intercambio comercial de frontera que permite acumular divisas en la provincia se ve estimulado por el fabuloso atractivo turístico de Misiones. Esa inyección de divisas permite generar empleo y dinero circulante y repercute en inversiones de todo tipo que dinamizan el mercado interno.

La demanda de los compradores extranjeros y por los misioneros que se benefician de este comercio es tal que llega a provocar faltantes de muchos productos: herramientas, vehículos 0 kilómetros, alquileres y materiales de construcción, entre los más destacados.

Muy diferente es la situación de la vecina provincia de Corrientes, que, aunque también es limítrofe, sufre las consecuencias del estancamiento económico, caída del empleo y una altísima dependencia de la coparticipación federal que transfiere la Nación.

En ese contexto tan disímil, el gobierno radical correntino encuentra dificultades para realizar  obras y brindar servicios de calidad sus habitantes, como luz eléctrica, caminos, escuelas, seguridad, salud o justicia.

No es éste sólo el caso de Corrientes, ya que se reitera en todas las provincias que están gobernadas por alguno de los frentes nacionales, Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. El estancamiento en su grieta política les dificulta brindar respuestas a la gente.

Esas mismas coaliciones nacionales tampoco consiguen mostrar logros en la provincia de Misiones, y se concentran en atacar al enemigo político. En las ocasiones en que tuvieron que  obedecer los mandatos partidarios nacionales, pusieron trabas a los intereses provinciales. Tales fueron por ejemplo los casos en los que Arjol, Schiavoni y Klipauka (JxC) votaron en contra de la zona aduanera especial, o cuando Cristina Brítez y “Cacho” Bárbaro (FdT) tampoco reclamaron cuando Alberto Fernández incumplió numerosos compromisos con la provincia.

Las versiones provinciales de esas dos coaliciones siguen atadas de pies y manos a sus jefaturas nacionales. En cambio, la Renovación marca un camino de independencia de criterio y de acción, sin jefes en Buenos Aires y respondiendo solo a los ciudadanos de Misiones y sus intereses.

Desde el oficialismo provincial se explica que “se decidió romper definitivamente con todos los armados nacionales porque son un engaño que atrapan a las provincias en un oligopolio político al servicio de los jerarcas de Buenos Aires que solo satisfacen sus intereses y del país central”.

Efectivamente, la libertad que se ejerce desde un partido provincialista no depende de los mandatos nacionales. Por eso el gobierno de Misiones incrementa la adhesión de las corrientes juveniles, de los círculos profesionales, de asociaciones agrarias y otras que entienden que solo de esa manera se pueden alcanzar los objetivos.

“No se puede cumplir el sueño o responder a la necesidad de un misionero estando pendiente a las órdenes de Buenos Aires, porque Buenos Aires y los frentes nacionales tienen otra agenda, donde el misionero queda relegado”, sentencian desde el Frente Renovador.

A la luz de los resultados, razón no les falta. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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