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16 de agosto de 2022 | Nacionales

Internismo

Gerardo Morales evalúa daños tras los ataques de Carrió a la UCR

En el entorno del titular del comité nacional de la UCR, dicen que Gerardo Morales es de quienes tienen como lema de cabecera aquél que reza: “La adversidad no nos vence, nos retempla”.

Esta suerte de frase medicinal y emocional, utilizada por muchos dirigentes, sirve para justificar y fortalecer un recorrido político, más allá de cualquier obstáculo que pudiera aparecer, como por caso, las explosivas declaraciones de Elisa Carrió, una de las referentes de la coalición Juntos.

Elisa Carrió repartió acusaciones para todos los de Juntos en un puñado de declaraciones en sets televisivos donde no esquivó alguna relación directa de algunos dirigentes con desviaciones éticas e involucró a algunos de ellos en posibles rupturas del espacio opositor, con los fines de ensanchar el oficialismo, vía Sergio Massa.

Aquí la ex diputada apuntó duro contra Gerardo Morales apoyándose en episodios que pretenden enriquecer alguna verosimilitud. 

Es cierto que el gobernador de Jujuy ganó los comicios del 2015 en su provincia gracias a una alianza con el hoy ministro de Economía.  Sin embargo, también es cierto que, hoy en día, Morales no ahorra tiempo ni palabras para ubicarse en los primeros lugares de la fila a la hora de criticar sus medidas económicas.

Por eso, dolió y mucho esa interpretación de Carrió advirtiendo la construcción de un “neo peronismo con Sergio Massa” en el cual, al decir de la chaqueña, estaría involucrado Morales. Esto, en la hipótesis de una suerte de recuperación de la economía en los próximos meses.

Seguidores del ex senador nacional señalan que Morales tiene un compromiso opositor sobre el cual dio sobradas pruebas y que, en más de una ocasión, disparó munición gruesa contra Alberto Fernández. Esto ocurrió no sólo cuando éste hizo la famosa visita a Milagros Sala, sino en más de una oportunidad en que hubo que resaltar los problemas de resolución pendiente como pobreza, indigencia, inflación y falta de calidad institucional.

UNA RESPUESTA POSIBLE

Dicen que hay una respuesta para tanta agresividad de Carrió hacia la UCR, a la cual perteneció hasta los albores del 2001 cuando la institucionalidad del país parecía estallar en mil pedazos.

La reconocida “Lilita” saltó del Titanic en que se había convertido el centenario partido de Alem por la gestión débil de Fernando De la Rúa. El gran conglomerado de clases sociales integrado por la famosa clase media de descendientes de inmigrantes convertidos en profesionales y comerciantes y trabajadores que mantenían fuertes expectativas, decidió dar la espalda a esta organización política.

Ante esta falta de referentes en un electorado que, sin ser cautivo, seguía a la UCR como primera opción, surgieron ofertas de similar tenor que, por su novedad, no arrastraban la pesada mochila de ineficaces gestiones económicas y sociales, como fue el caso de De La Rúa. “Lilita” Carrió con el ARI y la Coalición Cívica fue una protagonista de esos flamantes armados junto a Margarita Stolbizer y el GEN y Martín Lousteau con su armado propio en Capital Federal.

En tanto, otros dirigentes decidieron pelearla desde adentro de los comités. Algunos por un tiempo, como fue el caso de Leopoldo Moreau, quien, por cuestión de hartazgo o convicción, decidió fundar un movimiento aliado con Cristina Fernández de Kirchner.

Pero quienes resaltan el épico estoicismo de pelear en esos aciagos años fueron, entre otros, dirigentes de la talla de Gerardo Morales, quien siguió peleando hasta convertirse senador nacional en 2003, cuando la UCR apenas sobrepasaba el 2 por ciento de los votos en la disputa presidencial.

Morales, se mantuvo firme y no rompió el cerco y fue una suerte de piloto de tormenta para tanta zozobra en un radicalismo sin rumbo aparente. No obstante, fue protagonista de la primera época de una suerte de remontada, ocurrida en el año 2009, cuando él ganó los comicios y renovó su banca en el Senado junto con otros que lucharon a su par como fue el caso del mendocino Ernesto Sanz.

Esto coincidió con una fuerte recuperación de bancas provinciales en territorio bonaerense gracias a ciertos ensayos opositores como fue el Acuerdo Cívico. Paradójicamente, fue por aquél entonces Elisa Carrió quien más impulsó que la UCR garantizara candidatos a entrar en las listas seccionales del interior y del conurbano.

Pasaron los años y varias elecciones con distintas alianzas y, pasado un tiempo, el radicalismo observó una fuerte recuperación electoral como, por ejemplo, en provincia de Buenos Aires, donde el partido de Alem tuvo una victoria “territorial” con cerca de cien municipios. Ese panorama alentador, sumado a fuertes victorias en distintas provincias convirtieron a la UCR en un socio con mayor participación en las acciones de Juntos.

Obviamente, a ese activo se sube Gerardo Morales, quien, como presidente del comité nacional tiene la ventaja comparativa -aún sobre eventuales competidores- de hacer escuchar la voz oficial partidaria.

En este discurso Morales enfrentará no sólo el intento de Carrió de reducir a una mínima expresión a la UCR, sino que también redobla esfuerzos porque está en juego su desafío político individual más importante de su vida como es el acceso a la Casa Rosada.

En esa tensión se encuentran tanto Morales como Carrió: uno para ratificar una ascendencia sobre un electorado que estuvo perdido durante años y la dirigente para recuperar un status que la posicione nuevamente como principal protagonista de la oposición junto a Mauricio Macri, a quien, curiosamente no criticó en su intento por esmerilar a gran parte de la tropa de referentes de la coalición con mayores posibilidades de desplazar del poder al Frente de Todos.

En este contexto, Morales evalúa y amortigua daños que siempre ocasionan los fuertes debates puertas afuera que suelen hacer las coaliciones. Pero no abandona la rutina en la cual se encuentra sumergido, que es la de captar voluntades para enfrentar las PASO contra poderosos precandidatos como lo son Horacio Rodríguez Larreta, el propio Mauricio Macri y hasta su correligionario Facundo Manes.

De esta manera, generando ruido con su propia actividad proselitista y partidaria es como el jujeño está decidido a enfrentar tediosas y acuciantes circunstancias a las cuales ya está acostumbrado desde hace décadas. (www.REALPOLITIK.com.ar)


ETIQUETAS DE ESTA NOTA

Horacio Rodríguez Larreta, Gerardo Morales, Elisa Carrió, Alberto Fernández, Facundo Manes, Fernando De la Rúa, Ernesto Sanz, Mauricio Macri, Sergio Massa, Milagros Sala

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