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7 de octubre de 2022 | Cultura

Entrevista REALPOLITIK

La Vela Puerca: “La premisa es escribir algo que pueda defender”

Mientras realizan dos shows en el Luna Park para presentar su flamante álbum "Discopático", el Enano Teysera habla con REALPOLITIK de su trayecto como autor de letras y hasta confiesa cuál es la única que "cuando la terminé de escribir, me besé a mí mismo".

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

"Un día mi vieja me llama enojada: no le había contestado en Facebook", cuenta Sebastián Teysera, cantante de La Vela Puerca. "'Mamá, no tengo Facebook'", le dije. "¿Cómo que no tenés Facebook? Si está tu foto ahí... y no me contestaste", aseguró. Le terminé mandando un mensaje al loco que manejaba esa cuenta: "Todo bien, sé que no bardeaste, pero me estás complicando la existencia. ¡Mi vieja está enojada conmigo por tu culpa!".

Entre una alta exposición pública y un bajo perfil privado, el Enano Teysera lleva la responsabilidad de ser la cara más visible de La Vela Puerca, la primera gran banda popular del rock uruguayo y también la primera que hizo pata ancha en nuestro país, donde este viernes concluyen sus dos shows en el Luna Park para presentar "Discopático", nuevo álbum del grupo y el primero en la era pandémica.  

RP.- ¿En Uruguay la popularidad es más sana?

Ahora no tanto, porque todo el mundo tiene una cámara de fotos en el bolsillo. A mí la popularidad me genera un poco de pánico y en un tiempo tuve que ir al diván. Me entripaba por dentro, hasta que comprendí que no tengo la personalidad para asumir esa vida pública que otros pueden llevar sin tantos cuestionamientos. Llegué a encerrarme tres meses en mi casa, hasta que entendí que simplemente debía irme de Montevideo. Porque, además, la intensidad y la vorágine de las giras me empujaron a armar un refugio capaz de contenerme. Ahora estoy más tranquilo y hasta volví a salir a escribir por los bares, cosa que en Montevideo tuve que dejar de hacer porque fumo y cada vez que salía a la vereda a pitar era un escracho.

RP.- ¿Tenías el hábito de escribir en bares?

Lo tenía, lo dejé, y ahora lo estoy retomando, porque en mi casa no puedo, siempre pasa algo. ¡Las responsabilidades! Entonces me voy a la cancha de bochas de Piriápolis un sábado a las once de la mañana y escucho a los viejos. De ahí saco cosas alucinantes. La última de ellas: un tipo que le habló a otro de "Roberto, ese tipo que se mató y después no se suicidó más", jaja. Saliendo con una melodía, una hoja en blanco y paciencia, aparecieron canciones como "José sabía". Aunque cuando se acerca el disco, me alquilo una casa y me voy sólo quince o veinte días. Ya sé que los primeros van a ser difíciles, pero escribir es un ejercicio. La primera vez que me pasó eso, me frustré. "¡Mejor me abro una fábrica de pastas!", pensaba, jaja. La clave fue superar ese cadalso, tener paciencia, dejar que la conciencia vaya fermentando. Y después, claro, algunas mañas personales: no me gusta escribir en computadora y ni siquiera en lápiz, porque eso te ofrece la tentación de la goma, de borrar. Hago las tachaduras en mi cabeza y después dejo que haga lo suyo la valentía del convencimiento. 

RP.- ¿El hecho de estar permanentemente activo con La Vela mantiene caliente el músculo creativo?

Como decía Picasso, no sé si existe la musa, pero por las dudas mejor que me encuentre laburando. La cosa viene por ahí, aunque también es cierto que me gusta parar un poco de componer cuando sale un disco. Es bueno darle corte a todo un proceso en el que formateás tu sensibilidad, porque de alguna manera tratás de concebir un concepto que identifique esa obra, la unifique. Pero si después de terminar un disco seguís con el pie en el acelerador, corrés el riesgo de repetirte. Prefiero cortar y dedicarme durante por lo menos un año y pico simplemente a recopilar, como un hámster. Cada cuál tiene sus modos y ese es el mío. En dos años leíste nuevos libros, protagonizaste nuevas experiencias y puede que cambie tu perspectiva.

RP.- Cuando miras hasta atrás en restrospectiva, ¿cómo ves a ese primer Sebastián autor?

Lo veo con ternura. Era un adolescente escribiendo, ¿qué iba a decir? Lo veo, como adolescente, un poco cobarde, de pronto. Tercerizaba todo, inventaba personajes, que a su vez estaban buenos, pero era la más fácil: cualquiera podía ser el protagonista de esa letra. No tenía huevos para cantar en primera persona y desnudarme. La experiencia me dio la valentía de poder hacerlo. Haciéndome cargo, cosa que no hacía ese adolescente. 

RP.- ¿Qué grado de conciencia tenés sobre las derivaciones que puede tener una letra tuya? Hay gente que se las tatúa, las encarna...

Soy muy consciente de eso, porque la obra llega a lugares insospechados. Lo tengo en la cabeza, aunque no es algo que me esclavice. Todo lo que escribo y canto tiene que estar debidamente justificado, con sinceridad y elegancia. Porque te escuchan niños o gente frágil. Pero, en la dirección opuesta, hay canciones que salvaron vidas. "Va a escampar" es, para muchos, como un antídoto increíble. ¡Lo ha sido para mí! Con total honestidad voy a decir lo siguiente: es la única canción en mi vida que, cuando la terminé, me besé a mí mismo. 

RP.- ¿La única?

La única en la que me sucedió eso de manera automática. Con otras me pasó algo parecido, aunque en el transcurso del tiempo. En ese momento estaba mal y me hice mi propio antídoto con esa canción. Encontré el antibiótico... para mí. Por ese motivo fue muy fuerte lo que luego generó en la gente, para muchos incluso en el mismo sentido. La premisa siempre es escribir algo que pueda defender de verdad. Que sea creíble, honesto, que me pueda hacer cargo. Pero después el "cómo lo digo" añade una responsabilidad. ¿Por qué decirlo "así", si se puede decir mejor "asá"? Antes llevaba las letras para que los chicos hagan la música. Ahora es al revés... y me lo recriminan (se ríe). Pero es interesante esa dinámica: de repente, una distorsión te puede sugerir determinadas narrativas literarias. Te abre un universo de símbolos.

RP.- Falta poco para el Mundial de Qatar y Uruguay todavía aspira a anfitriona el del 2030. ¿Imaginás hacer la canción oficial?

Me gusta el fútbol como deporte. Lloro, me caliento,está buenísimo. Pero no participaría en sus alrededores, en el negocio del espectáculo. Aparte soy tímido: no podría hacer algo en plan Super Bowl. De hecho, soy de Peñarol, como Cebolla, y toda la hinchada lo sabe, entonces usan muchas canciones nuestras. Pero cuando inauguran el estadio nos invitan a tocar y por supuesto que no aceptamos: otros de La Vela son de Nacional o de Defensor Sporting. Preferimos no contaminar a la banda con nuestros sentimientos personales en el fútbol y en la política, desde donde también vinieron a ofrecernos cosas a partir de las ideologías individuales, pero tampoco aceptamos. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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