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1 de noviembre de 2022 | Pastillas de Colores

Curiosas postales

Chimangos, los nuevos visitantes de las playas argentinas

A pesar de que es más propia de las zonas rurales, en la última década esta ave de rapiña es observada con sorpresa cerca del mar, e incluso en plena temporada alta, moviéndose entre el humano. Hipótesis sobre la extraña migración.

HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

Si Luis Velasco, el protagonista de Relatos de un náufrago de Gabriel García Márquez, hubiese boyado en la Costa Atlántica en vez de en el Mar Caribe, su alimento no hubiese sido a base de gaviotas sino de chimangos. Muchos turistas ven con asombro la proliferación como plaga de estas aves rapaces comunes en los campos, pero no en las playas. Bandadas de bichos picudos más asociados al ámbito bucólico que al balneario aterrizan en picada sobre la arena, allí donde otro animal carroñero, el humano, abandona la basura que le sobra. Y se hacen un festín con total insolencia, sin pudor y tensando las garras por si es necesario defender el botín, incluso de quien recordó que allí había olvidado alguna pertenencia.

El desplazamiento de los chimangos del campo a la playa tiene una explicación muy concreta: el abuso en las cosechas de pesticidas, uno de los elementos que componen el cóctel transgénico de aceleración agrícola-ganadera para que Argentina, como desde hace 200 años, sea el granero del mundo y no el cerebro, por nombrar un talento más agraciado.

El chimango come basura pero no vidrio: abandona su hábitat natural como lo haría cualquiera que lo encuentre envenenado. Las localidades con playa no son elegidas por una cuestión de ocio sino de proximidad y supervivencia: a las aves les queda cerca y allí encuentran desperdicios y animales pequeños, la base de su pirámide alimenticia.

La postal del horizonte cielo-mar recortado por el vuelo frenético e intimidante de estas aves de rapiña es apenas una breve derivación de lo que produce el talibanismo transgénico que prendió en Sudamérica porque fue prohibido en otros terruños de suelos prolíficos. Las empresas que originan delicias de nuestra mesa cotidiana como el tomate con textura de plástico o el pollo con olor a perro mojado fueron desplazadas de sus lugares de su origen (Estados Unidos y Europa) y aterrizaron en nuestras playas. Tal como ocurre ahora también con los chimangos en la costa argentina. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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Juan Provéndola, Gabriel García Márquez

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