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15 de enero de 2023 | Internacionales

Tras el fallecimiento de Benedicto XVI

Intrigas palaciegas y pedido de cónclave en el Vaticano

La reciente muerte del papa emérito Benedicto XVI, el libro con los secretos de la relación entre este y el papa Francisco escrito por el Georg Gänswein, ex secretario de Ratzinger, y la muerte del cardenal australiano George Pell, generaron un fuerte revuelo del ala más crítica del actual pontífice.

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El Vaticano quedó asombrado ante los números que arrojó el funeral de Benedicto XVI, que murió el 31 de diciembre pasado, en tanto más de 200 mil personas se acercaron a despedir al primer pontífice en renunciar en la era moderna.

Este número generó impacto, dado que en las oficinas de la santa sede esperaban un número mucho menor de fieles, incluso por debajo de los 100 mil, dado que Ratzinger había renunciado hacía diez años y no gozaba de la popularidad de Juan Pablo II o del actual Francisco.

Al mismo tiempo el ex secretario del fallecido pontífice y actual prefecto de la casa pontificia, encargado de la agenda y viajes papales, Georg Gánswein, publicó un libro con sus memorias, titulado “Nada más que la verdad”, en el que narra cómo Francisco se lo quitó elegantemente de encima.

Según contó, a comienzos de 2020, Bergoglio le pidió que se ocupara exclusivamente del frágil Benedicto XVI, con la frase: “Usted continuará siendo el prefecto de la casa pontificia, pero al trabajo no vuelve más”, lo que generó que Benedicto XVI admitiera íntimamente que se trataba de un duro golpe a su persona, en quien decía que el actual Papa ya no confiaba.

El destino de Ganswein, quien se reunió en secreto días atrás con Francisco, aún es incierto. Hay quienes sostienen que podrían enviarlo de regreso a Alemania o bien otorgarle un cargo académico dentro del Vaticano, alejado de las intrigas palaciegas.

Días después, la sorpresiva muerte del cardenal australiano George Pell, a quien incluso se lo vió de buena forma pese a sus ochenta años al participar del funeral del Papa emérito, emprendió el operativo clamor por un nuevo cónclave, dado que sectores mayoritarios de la iglesia dicen no sentirse representados por el argentino Bergoglio.

En su momento, Pell había hecho circular un informe secreto en que sostenía que “comentaristas de todas las escuelas, aunque por diferentes motivos (...) coinciden en que este pontificado es un desastre en muchos o en la mayoría de los aspectos; una catástrofe”.

Frente a ello, Francisco llamó a no dar lugar al chisme que no construye, mientras se prepara un consistorio que elegirá a nuevos cardenales que entrarán en el próximo cónclave, probablemente del ala más reformista.

Aunque se desconoce si entre ellos habrá algún argentino que será creado cardenal, previendo la necesidad de reemplazado del cardenal arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, por haberse jubilado, muchos miran a la Catedral de La Plata esperando una señal.

Ese podría ser el principio del fin del pontificado de Francisco, según algunos, quien enaltecería a su mano derecha, el arzobispo Fernández, haciéndolo cardenal, gesto similar al de Benedicto XVI, quien un mes antes de renunciar consagró arzobispo a su joven secretario. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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