Lunes 24.06.2024 | Whatsapp: (221) 5710138
17 de febrero de 2023 | Nacionales

Sin impronta federal

Las aspiraciones de los candidatos del Pro, en jaque tras el triunfo de la UCR en La Pampa

Siempre se ha señalado que el Pro se caracterizaba por su mirada porteñista de la política nacional. A veces le sirvió, como en 2015 cuando se presentó a la CABA como un modelo de gestión y de desarrollo urbanístico que podría replicarse a escala nacional.

facebook sharing buttonCompartir
twitter sharing button Twittear
whatsapp sharing buttonCompartir
telegram sharing buttonCompartir
print sharing buttonImpresión
gmail sharing buttonCorreo electrónico

Sin embargo, otras veces esa perspectiva le jugó decididamente en contra, sobre todo a la hora de alcanzar acuerdos en las provincias con las otras fuerzas políticas que componen la coalición Juntos por el Cambio. Esa ausencia de vocación federal, en la actualidad, podría afectar las aspiraciones de los candidatos del Pro. Las recientes elecciones internas en La Pampa lo confirman. Y sus consecuencias resultan impredecibles. 

Muchos dirigentes del Pro parecen creer que aún estamos en 2015 y que el radicalismo sigue en ruinas como entonces, y que puede seguir siendo llevado a la rastra. No hay otra explicación para la decisión de nacionalizar la elección interna en La Pampa, presentándolas como el primer escenario para la definición de las candidaturas de la coalición opositora, ignorando la información pura y dura que llegaba de esa provincial.

En definitiva, y tal como lo anticipaban las fuentes provinciales, no hubo sorpresas, y la UCR obtuvo una victoria contundente. El voluntarismo de la dirigencia nacional y provincial del Pro se estrelló contra un muro. 

Como toda acción tiene su reacción, la contienda de La Pampa dejó mucha tela para cortar para lo que vendrá. Tanto en lo referido a la definición de la boleta presidencial de Juntos por el Cambio, sino también en la definición de estrategias y listas en varias provincias. 

El triunfo del radical Martín Berhongaray -que forma parte del espacio Evolución de Martín Lousteau- sobre Martín Maquieyra, dejó al Pro con las manos vacías. Con una participación escasa de la población y un alto nivel de abstenciones, el hijo del histórico dirigente alfonsinista se impuso con comodidad, y será el candidato a gobernador de Juntos por el Cambio.

La decisión del Pro de confrontar en internas con la UCR en casi todo el país demuestra un vicio de nacimiento de esa agrupación: Su confianza en que la participación voluntaria de la sociedad resulta suficiente para vencer a las estructuras partidarias.

La experiencia de gobierno en aquellos distritos en los que consiguió imponerse el Pro exigió realizar un cuidadoso trabajo de cooptación clientelar. Pero en aquellos donde son sus socios radicales quienes gobiernan sigue prendiéndole velas al voluntarismo. La Pampa fue una confirmación de esta hipótesis, el problema son las consecuencias de un posible efecto dominó sobre otros distritos, como por ejemplo Córdoba o Mendoza.

El gran interrogante que se plantea es si Luis Juez, anoticiado de los resultados pampeanos, insistirá en presentar su candidatura dentro de Juntos por el Cambio, o competirá con una lista diferenciada. Lo mismo sucede en Mendoza, donde Omar de Marchi desde hace tiempo que viene amagando con hacer lo propio, con el agravante en este caso de que los acuerdos vigentes le asignan la cabeza de las listas a la fuerza gobernante en aquellas provincias que administra la coalición opositora.

Y lo mismo sucede en muchos otros distritos electorales a lo largo del territorio nacional. El radicalismo resulta temible en las internas abiertas, ya que la ciudadanía independiente es reacia a concurrir. Para el Pro el escenario deseado es el de las elecciones generales, donde los argentinos estamos obligados a emitir nuestro voto, y ahí se vota más que por adhesión por temor o resentimiento contra las listas competidoras que por adhesión a un programa de gobierno. 

Este déficit de federalismo podría pasarle una dura factura al Pro, condenándolo a ser derrotado en casi todas partes por sus aliados radicales, o bien obligándolo a romper la coalición Juntos para tentar suerte por cuerda separada. El problema radica en develar si una sucesión de derrotas en cadena en las internas provinciales impactaría en la definición de la candidatura presidencial de Juntos por el Cambio o, incluso, podría amenazar con el quiebre definitivo de la coalición. 

De este modo, innecesariamente el Pro se creó un problema de difícil solución. Para el radicalismo, en cambio, significó la confirmación de que no hay ninguna razón para bajarse el precio en la competencia interna y no son pocos sus dirigentes que exigen subir la apuesta de cara a las elecciones nacionales.

Las declaraciones de Berhongaray tras sus victoria no deben ser pasadas por alto. Ante la requisitoria periodística, el flamante candidato pampeano se manifestó en desacuerdo con el juicio a la Corte, pero también con el “bloqueo legislativo” que impuso el Pro a la bancada de diputados de Juntos por el Cambio. Si bien lo hizo a título personal, hay varios proyectos de ley en los que los radicales tienen interés concreto que no pueden ser tratados por la radicalización política que le imponen sus socios. 

¿Hasta cuándo seguirán alineándose detrás de los imperativos del Pro? ¿Las victorias y la propia dinámica de la confrontación interna no conducirán necesariamente a una fractura dentro del bloque legislativo?.

Todas preguntas que no son nuevas, pero que fueron actualizadas y potenciadas por la victoria radical en La Pampa. El Pro erró en su estrategia federal. Ahora deberá implementar una urgente estrategia de control de costos, antes de que un posible efecto dominó profundice la fragmentación de la coalición opositora. (www.REALPOLITIK.com.ar)


¿Qué te parece esta nota?

COMENTÁ / VER COMENTARIOS

¡Escuchá Radio Realpolitik FM en vivo!