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19 de febrero de 2023 | Nacionales

No es oro todo lo que reluce

En el Frente de Todos la tensión no cede

Por más que los asistentes a la reunión del pasado jueves de la Mesa Electoral de Alberto Fernández insisten en declarar que “salieron fortalecidos” y que “la unidad se consolidó”, en off son varios los que admiten que resulta difícil arrastrar a un elefante desmayado.

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El Frente de Todos está partido desde hace rato y, lejos de tomar nota y modificar su actitud, el cristinismo continúa con su estrategia de siempre: prepotear, amenarzar e imponer, sin escuchar a los demás.

“Es detestable -según afirmó un intendente- la insistencia de La Cámpora en “apretar” al presidente y al resto de los ejecutivos municipales y provinciales para forzar a Alberto Fernández a bajarse de su postulación, para imponer un “operativo clamor” para “convencer” a Cristina Fernández de Kirchner de que debe ser la candidata.

“En la reunión sólo parecía importarles la reivindicación de Cristina, condenando una proscripción que ella misma se autoimpuso”, agrega en off. En la reunión hubieron gritos, acusaciones y presiones. El cristinismo se juega demasiado: el fin de su vida útil parece esperarlo a la vuelta de la esquina.

Si bien nadie esperaba demasiado del encuentro inicial de la Mesa Electoral, la mayoría se volvió aún más decepcionado de lo que fue. “Se habló, se gritó y se acusó. Pero La Cámpora no escucha lo que dicen los demás. Sigue viviendo en su termo”.

“El problema que tiene La Cámpora es que están apurados pero carecen de algo fundamental: futuro. Y como toda empresa, mucho más la vinculada con las expectativas, si no crecés, no das la impresión que todos los días estás un poco mejor, no podés conseguir demasiado”, sintetizó un político que es también empresario. Y remató: “Si mi empresa está siempre igual o se achica, como le pasa a los pibes, terminamos cerrando. Bueno, estamos viendo cómo cierra la empresa que armó Máximo con sus amigos”.

Prudente, Sergio Massa ordenó que sus allegados se mantuvieran en silencio durante la reunión. En primer lugar porque la guerra entre el albertismo y el cristinismo no los incluye. En segundo, porque debe mantenerse preservado para tratar de sacar a flote su dura tarea al frente de Economía. Finalmente, porque es necesario que exista algún espacio componedor dentro del Frente de Todos para evitar su ruptura, y no sólo ofreciendo una eventual candidatura de consenso.

Si bien Massa le pidió a Alberto que se definiera sobre su candidatura, no lo hizo en términos de ultimátum para que se baje, sino para dar mayor previsibilidad al escenario político y así tratar de aquietar la volatilidad de un mercado presionado por Juntos por el Cambio para hacer saltar todo por los aires. Una vez más, el cristinismo instaló su interpretación propia, afirmando que el ministro compartía las mismas exigencias de abdicación que Cristina y La Cámpora.

Es que la lógica amigo-enemigo expresa un pensamiento reptiliano para el que las tonalidades no existen. Esa misma es la perspectiva que caracteriza a los halcones del Pro y a los libertarios, y que pone todo el tiempo al borde del abismo a las instituciones democráticas. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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