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9 de marzo de 2023 | Interior

Repercusiones del quiebre

Tucumán, la primera ruptura de Juntos por el Cambio

En Tucumán, Juntos por el Cambio tuvo su primera ruptura significativa. La confrontación interna entre radicales y el Pro impidieron encontrar una solución para preservar la unidad, y ahora con listas diferenciadas en las elecciones provinciales.

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Las repercusiones de este quiebre rápidamente escalaron a nivel nacional. El más ofuscado fue el ex presidente Mauricio Macri, quien está decidido a desempeñar el papel de pontífice supremo dentro de su partido, y ejercer una autoridad similar dentro de la coalición opositora. Claro está que el sector mayoritario del radicalismo está lejos de aceptar su pretensión, e incluso no pierde la ocasión de manifestar sus críticas hacia su gobierno y hasta su desencanto por la sobreexposición pública que insiste en adoptar el presidente de la Fundación FIFA.

 En la previa a la reunión definitiva que terminó en ruptura, Macri llamó al candidato radical Roberto Sánchez para “apretarlo” y así conseguir la aprobación de la candidatura del peronista-Pro Germán Alfaro, actual intendente de la capital provincial, que cuenta con el respaldo de Horacio Rodríguez Larreta y de Patricia Bullrich.

Pese a su intento, Macri no obtuvo ningún resultado satisfactorio. Más bien todo lo contrario, ya que los radicales se sintieron agraviados por su actitud, a la que juzgaron como “autoritaria” y “soberbia”.

Un rato más tarde, ese mismo lunes y sobre el filo del plazo para la presentación de listas, se reunieron Alfaro y Sánchez en el Hotel Hilton de Tucumán. También participaron del encuentro el radical José Cano y tres representantes del Pro: Marcelo Wechsler y Eduardo Macchiavelli por Larreta y Pablo Walter, el interventor del partido en Tucumán, por Bullrich.

La tensión permitía cortar el aire con un papel. Cano reveló el contenido del apriete de Macri, aunque luego lo desmintió ante los medios locales. En síntesis, lo habría llamado desde Europa para recordarle cuánto lo ayudo durante su presidencia cuando Sánchez era intendente, lo habría tildado de desagradecido, exigiéndole que se bajara y le habría formulado amenazas en caso contrario. "Tucumán es Tucumán, y no estamos para una aventura", habría sido el argumento del ex presidente.

Alfaro propuso aplicar la fórmula que ha encontrado el Pro para tratar de revertir su falta de aparato político en las PASO, y presentó la tesis de definir el candidato a gobernador por encuestas. Sánchez se negó, consciente de su mayor poderío en una elección interna. Molesto, el intendente de San Miguel de Tucumán les  reprochó a los radicales haber inscripto el Frente en la provincia dejando afuera a su partido. "Eso es romper la confianza, yo nunca lo hubiera hecho", simuló escandalizarse.

Los participantes incrementaban su malestar con el avance de la reunión. Sánchez ni se molestó en contestar esa crítica. En cambio, propuso aceptar la candidatura a vicegobernador a cambio de que el diputado radical José Cano fuera el único candidato a intendente de la capital provincial de la coalición.

"¿Y por qué yo tengo que entregar la intendencia y vos no me dejás poner el candidato en Concepción o en Yerba Buena (el otro municipio importante que gobiernan los radicales?", replicó de mal modo Alfaro.

Alfaro considera a San Miguel de Tucumán como su feudo, y no quiere cederlo a sus hasta ahora socios políticos. Y no quiere entregar una posibilidad cierta de retenerlo por una candidatura a gobernador, cuyas probabilidades de concreción son acotadas.

Descartadas la alternativa de la encuesta y la de canjear la candidatura de gobernador por la de intendente, ya no quedaba más espacio para el diálogo. Lo único que salió de la reunión fue la ruptura de la coalición, mayores rencores y denuncias y reproches cruzados.

Ahora el Pro planea presentar candidatos en todos los municipios gobernados por la UCR. Y en algunos, como en el caso de Yerba Buena, con altas probabilidades de triunfo.

Por su parte, el radicalismo hará lo mismo en San Miguel. Allí no parece tener chances de imponerse, pero sí de evitar la reelección del candidato que presente el peronismo-PRO. Algo que siempre le ha costado al porteñismo del Pro es comprender las realidades y la lógica política de las provincias. Tucumán no es la excepción. (www.REALPOLITIK.com.ar) 


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