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18 de marzo de 2023 | Cultura

El cantante de Black Sabbath

Ozzy Osbourne: “No quiero quedar como un pickle en una silla de ruedas”

En una entrevista concedida antes de uno de sus últimos shows en Buenos Aires, el cantante de Black Sabbath contó logró despegarse de hábitos tóxicos para no morir. Ahora, en tanto, analiza retomar las giras con muchas precauciones,.

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por:
Juan Provéndola

Hace unos quince años, Ozzy Osbourne le preguntó a su médico de cabecera si los trastornos motores que estaba padeciendo se debían a las épocas de abusos varios. “Ozz, si fuese por tus abusos, hubieses muerto en 1980”, le contestó el galeno. 

El cantante fundador de Black Sabbath había pasado por todas las experiencias tóxicas posibles cuando los médicos le exigieron que abandonara todo y se restringiera a un tratamiento estricto de comida y medicación, si es no quería morir. 

“En su momento fue divertido. Fumar, reírse un rato. Tal vez unas cervezas que te motivaban a salir de juerga con gente que, ante el peor de los desenlaces, te llevaba de vuelta al hotel. Fumar un poco, tomar algo, comer mucha pizza, tratar de tener sexo. Una diversión inocente. Hasta que apareció la cocaína y se fue todo a la mierda”, blanqueó Ozzy

Su vida puede resumir lo bueno, lo malo y lo feo de vivir el rock business con toda intensidad. Su apetito voraz lo llevó a reinventarse y formar de sí mismo una apetecible marca comercial que lo mismo puede servir para editar un disco, lanzar una gira, protagonizar un reality show, promover un videojuego o encabezar un festival de rebordes célebres como lo fue el Ozzfest. También a arrancarle la cabeza a un murciélago con su boca, mear un monumento histórico yanqui vestido de mujer o jalarse una caravana de hormigas negras en circunstancias que ni él sabe precisar. 

Herido de tantas batallas, en 2006 depuso las armas. “No quería quedar como un picke en una silla de ruedas”, confesó. “Si iba a tomar algo a un bar, no iba a pasar mucho tiempo hasta que empezara a pedir cocaína y finalmente quedar roto un mes entero. Sino, venía alguien con alguna porquería nueva y me ganaba la curiosidad. Tengo una personalidad adictiva que me juega malas pasadas. Mi cabeza intenta engañarme todo el tiempo y lucho contra eso permanentemente”. 

Una dieta estricta y rigurosa y su conocido cócktail de pastillas devolvieron un Ozzy que entonces abrió las puertas de su mansión en Beverly Hills para que millones de televidentes vean cómo lleva adelante su plan de rescate mientras va a cagar al baño chocándose cosas o agacha la cabeza cuando la discusión con Sharon se pone tensa. 

“Me sentía más feliz que nunca”, dijo, por teléfono, mientras masticaba unas frutas. “Antes comía de todo, porquerías en su gran mayoría. Cualquier mierda. ¡Creo que soy el único tipo que fue a Japón y volvió más gordo!. Mis adicciones no se restringían a las drogas, salir de eso no me resultó barato y debo tomar de por vida una medicación recetada a causa de los daños neurológicos que me quedaron”. 

Lejos de ser un reventado arrepentido, Ozzy logra ubicarse en un lugar de sensatez: el famoso “no lo hagan en sus casas”, aunque sin convertirse en vigilante. “Ahora hay mucha basura dando vueltas, como esa que hacen en malditas cocinas. Lo ví por TV. Un flaco ponía un montón de pastillas para el asma y cualquier otra mierda que tenía a mano, luego abría una pila, vaciaba toda esa basura corrosiva sobre la olla, y luego se lo picaba”, revelaba, horrorizado. “En mi época las drogas eran muy difícil de conseguir, y hoy están en cualquier lado. Yo hago rock and roll, no me gusta hablar de política, pero creo que las estrategias que usó el sistema para combatirlas no han servido de mucho, al menos no para quién debiera servirle, que es el consumidor”, sostiene. 

Puesto al corriente de que entonces el Congreso argentino ya proponía debatir la despenalización de los consumos, el viejo Ozzy inhibió cualquier arresto de demagogia: “¿Sabés lo que pasa? Legal o ilegal, la gente lo seguirá fucking haciendo. Gastar tanto dinero solo para prohibirlo es tirar el dinero a la basura. El que quiera fumar, simplemente quebrantará la ley y punto”. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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Juan Provéndola, Ozzy Osbourne

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