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18 de abril de 2023 | Interior

El Canal de Punta Indio

El Gran Rosario: 70 kilómetros de costas liberadas para contrabandistas y narcotraficantes

Punta Indio es un canal artificial que posee una longitud de 65 millas náuticas (unos 120 kilómetros), naciendo al sur de la ciudad de Montevideo. Constituye la única vía de acceso hacia los puertos de La Plata, Buenos Aires o los situados sobre las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay.

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por:
Jorge O. Rodríguez

Resulta obvio que, por constituir la única vía de entrada y salida a estas cuencas, resultaría más que factible realizar controles reales a los buques y lanchones que navegan por esos lugares, transportando contrabandos o directamente estupefacientes.

LA CUENCA DEL PARANÁ

Desde el nacimiento de la cuenca hasta la desembocadura, se diferencian tres tramos: el Alto Paraná (hasta la confluencia del río Paraguay con 1550 kilómetros), el Paraná Medio (con 722 kilometros hasta la ciudad de Diamante) y el Paraná Inferior (hasta la confluencia con el río Uruguay con 298 kilómetros), los cuales suman en total 2570 kilómetros. Su origen se ubica en la Sierra Geral, a partir de los ríos Canoas y Pelotas, cerca de los estados brasileños de Río Grande del Sur y Santa Catarina. En extensión es el segundo río en América del Sur luego del Amazonas.

LOS PUERTOS DEL GRAN ROSARIO

El Sistema Portuario Provincial de Santa Fe, cuenta con cuatro puertos públicos: los de las ciudades de Reconquista, Santa Fe, Rosario y Villa Constitución. Aunque el de Rosario -una terminal multipropósito- opera en manos de un concesionario privado. De hecho se ha transformado en incontrolable gracias a la clases políticas rosarina y santafesina. Basta decir que uno de los componentes de ese concesionario es el pirata de alta gama Vicentín, hasta ahora impune en gran medida gracias al accionar del gobierno nacional. El resto de más de treinta terminales portuarias, están insertos también en verdaderas zonas liberadas.

Los puertos del Gran Rosario están ubicados en la Franja del Río Paraná desde la localidad de Timbúes hasta Arroyo Seco, en unos 70 kilómetros de costa. Despachan cerca del 80 por ciento de las exportaciones argentinas de aceites, granos y subproductos. Es decir que si nuestro país exporta unos 80 millones de toneladas de granos, aceites y subproductos (65, 15 y 5 millones respectivamente) en años sin sequías, aquí se embarcan no menos de 65 o 70 millones de toneladas. Existen además en el lugar un total de veinte fábricas que muelen soja y girasol elaborando distintos productos, de las cuales doce poseen terminales portuarias anexas sobre el Río Paraná.

La información de la Bolsa de Comercio de Rosario es maravillosa y deja sin querer en off side a los piratas del campo: "De estas treinta terminales portuarias, unas diecinueve despachan granos, aceites y subproductos". Leyendo entre líneas nos están contando en realidad, que hay varios puertos irregulares, porque los reconocidos oficialmente no son treinta sino veintinueve. La frase "unas diecinueve" es realmente la foto de las patas de la mentira, graficando los puertos ilegales.

LOS CONTRABANDISTAS DE LAS AGROINDUSTRIAS

Muchas de las plantas con puertos son grandes conglomerados multinacionales, como Cargill que tiene tres de esos establecimientos en la zona. Por su parte, aparecen los pulpos de Molinos Río de la Plata SA y los de Vicentín, más Renova SA (un joint venture de Oleaginosa Moreno, perteneciente a Viterra SA y Vicentín SA). Dreyfus tiene también un par de plantas con sus puertos y se destacan también Nidera Argentina, ACA (Asociación Cooperativas Argentinas, que de cooperativa tiene sólo su nombre), Bunge, Noble y Resinfor (Alto Paraná). En los días en que Vicentín no estuvo activa, apareció un fantasma llamado Días & Forti, que simulaba alquilar sus instalaciones, cuando en realidad sería un testaferro de aquel gran evasor.

Estamos en presencia, básicamente, de industrias capital intensivas, es decir, con inversiones que en general no generan una gran demanda de mano de obra. Contaminan toda la zona, vertiendo líquidos en forma directa al río Paraná o a tierra firme o al aire, y nadie controla las operatorias criminales, ni mucho menos las exportaciones reales, ni lo que tributan en concepto de impuestos.

Los exportadores piratas declaran lo que se les ocurre, subfacturan enormes ventas al exterior y sólo cada tanto hay simulaciones de inspecciones o auditorias de áreas del estado nacional, provincial o en ocasiones de municipios. Se pueden ver plantas trabajando las 24 horas y todos los funcionarios se hacen los tontos, obviamente a partir de los debidos retornos que pagan las enormes empresas. Algunas fuentes mencionan una evasión con las exportaciones del orden de los 5.000 millones de dólares, en tanto otras plantean el doble de dicha cifra.

OTROS CONTAMINADORES Y EVASORES DE IMPUESTOS

En la localidad de Timbúes opera la central termoeléctrica San Martín, a saber, con varias denuncias en su contra por temas ambientales. También podemos ver una terminal portuaria de Minera Alumbrera, que se dedica peligrosamente al terminado de productos de oro y cobre, con destino a la exportación. Profertil, por su parte, se sitúa en el puerto General San Martín, con la elaboración de distintos fertilizantes, igual que la Terminal Fertilizantes Argentinos (ex Mosaic), hasta donde puede saberse con patrimonio de Bunge (75 por ciento) y ACA (25 por ciento).

Petrobras, YPF, Esso, Oil Combustibles y Shell, son las cinco plantas petroleras y de combustibles que poseen puertos propios, obviamente aportando también a las distintas contaminaciones ambientales. Vale mencionar que la contaminación de Rosario y el Paraná ya es un clásico: en las décadas del 60 y 70 casi todos los días se percibía olor a podrido en todo el este de la ciudad y se llenaba la costa de distintos residuos provenientes de Celulosa Argentina y Duperial, entre otras empresas contaminantes.

La operatoria comercial de este conglomerado rosarino es de una dimensión tal, que si consideramos las cifras oficiales -seguramente bastante devaluadas- se pueden mencionar los siguientes datos: más de 2 millones de camiones ingresan por año al Gran Rosario, sin cuantificar los que llevan combustibles para el consumo en la zona; además llegan 173.000 vagones ferroviarios y 3.200 barcazas (distintas fuentes estiman que el número de barcazas ingresadas es del doble). Además "no menos de 2.084 buques ingresan a buscar granos, aceites y subproductos y a cargar y descargar mercadería de distinta naturaleza y procedencia: fertilizantes, contenedores, minerales etcétera” (según la mencionada Bolsa de Comercio).

LAS DROGAS QUE LLEGAN A ROSARIO Y LAS QUE PASAN HACIA EL EXTRANJERO

La absoluta ausencia de los estados nacional, provincial y municipales, genera un enorme caldo de cultivo para el negocio del narcotráfico: nunca se controlan los buques ni las barcazas y las lanchas de Prefectura Naval sólo se dedican a pasear alegremente o en su defecto a coimear a pequeños contrabandistas, cuestiones que ya llevan décadas de similares operatorias. Así la Cuenca del Paraná hace décadas que constituye una narco hidrovía: bajan cotidianamente importantes cantidades de cocaína boliviana y cannabis tanto brasileño como paraguayo. La cocaína boliviana en general no supera el 91 por ciento de pureza y oscila entre los 4 y los 5 mil dólares el kilogramo. Puesta en Rosario suele superar mínimamente el doble de ese valor y solo en ocasiones -conforme un nivel de pureza superior al mencionado- llega a los 12 mil dólares el kilogramo. Por su parte, el cannabis originado en ambos países, puede superar en su origen los 50 dólares en el monte, alcanzando en Rosario un valor de 1500 dólares al menos.

Los bagallos con drogas con destino al mercado argentino, suelen llegar en buena medida en lanchones, que suelen desembarcar a las islas ubicadas frente a Rosario y sus alrededores o directamente traspasadas a tierra rosarina mediante botes, gracias a que nadie controla nada y que los funcionarios y fuerzas policiales son sordos, ciegos y mudos. También ingresan drogas escondidas en contenedores, que por medios similares son bajadas a distintos botes o en los puertos, y al igual que los casos anteriores, suelen aprovechar las horas nocturnas.

No obstante, las grandes partidas de estupefacientes que viajan por la narco hidrovía tienen por destino los mercados externos, fundamentalmente Europa. Aún en los casos en que un contenedor llega con un cierre del mismo de un color, si se verifica su salida con otro color, todos los funcionarios se hacen los tontos. Todo es en la realidad absolutamente descontrolado: hace unos meses se realizó una captura de 1300 kilos de cocaína en Australia, en un contenedor despachado desde el puerto de Timbúes por la empresa Renova, de la cual es copropietaria Vicentín (los ladrillos descansaban en un contenedor repleto de maníes). Aunque esta no es la ruta más importante de la cocaína, ya que la mayoría de los buques van en forma directa a Europa, algunos pasan por el puerto de Santos en Brasil, en tanto otros van a los países del norte de Africa, por donde arriban a la costa española o en menor medida a la francesa o la italiana. En esos destinos, la cocaína puede alcanzar los 60 mil dólares.

No es casualidad que tanto en Rosario como en el resto de las ciudades importantes de la provincia, existan cientos de cuevas financieras que se dedican no sólo a lavar los dineros de los grupos narco y criminales, sino también de los exportadores mafiosos agroindustriales y demás evasores mencionados. Tampoco es casualidad que en Rosario existen índices de criminalidad que superan cinco veces las tasas de homicidio promedio del país y que casi estén alcanzando a las de Colombia y México. El actual operativo del ministro Aníbal Fernández, del gobernador Omar Perotti y del intendente Pablo Javkin, con escuelas baleadas cotidianamente y días en los cuales se registran tres asesinatos, sigue demostrando que no pueden originarse soluciones de parte de estos personajes, ya que ellos son parte del problema del narcotráfico y la criminalidad de la ciudad de Rosario y de la provincia de Santa Fe. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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