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18 de mayo de 2023 | Nacionales

Democracia en riesgo

Los aliados ocultos de Milei

Este año se cumplen cuarenta años de la reinstalación de la democracia en nuestro país. Ciertamente los logros económico-sociales alcanzado por este sistema, al momento de hacer un balance, dejan muchas asignaturas pendientes.

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El problema es que generalmente se pasa por alto sus logros, lo cual parece ser un comportamiento muy peligroso en una sociedad que había transitado el medio siglo previo entre dictaduras, gobiernos democráticos y democracias restringidas o “vigiladas”.

Si bien cuatro décadas parecen ser mucho, a punto tal de que como sociedad hayamos naturalizado a nuestra democracia, con sus deudas pendientes y sus imperfecciones, no sólo como nuestro régimen político sino también como sistema social, una mirada de la historia de la humanidad nos exige estar atentos frente a las amenazas que la ponen en riesgo, sobre todo ante el avance de modelos y discursos autoritarios, en clave nazi o filo-nazi, que atraviesan a nuestro planeta de uno a otro extremo.

De hecho, sorprendería comprobar la fragilidad que han demostrado las sociedades democráticas cuya vigencia se consideraba como fuera de toda discusión. Cuando finalmente se tomó conciencia de esto, generalmente resultó demasiado tarde.

En el contexto actual que atraviesa la Argentina, no estaría demás recordar aquella reflexión de Edmund Burke (1729-1797), uno de los padres del liberalismo conservador inglés: "Lo único necesario para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada".

Tal vez el Siglo XVIII nos parezca lejano. En un ensayo más reciente, “Los aliados ocultos de Hitler”, Felipe Tenenbaum nos alertaba: “¿Acaso se hicieron estudios profundos sobre la ayuda o las relaciones de las empresas y las personalidades -actualmente respetables- de Alemania y de los Estados Unidos con la Alemania nazi?”. Su autor concluía espantado: “No puedo llegar a entender cómo es posible que la catástrofe ocurrida haya sido olvidada, habiendo transcurrido solo setenta años”. Y sindicaba como principal caldo de cultivo a la “indiferencia” de aquellos “que miraban para otro lado cuando todo ocurría delante de sus ojos”.

Apenas unos días atrás Javier Milei expuso abiertamente su plan en una reunión con los principales empresarios de la Argentina en el Yacht Club de Puerto Madero. Al ser consultado sobre cómo haría para implementar su estrategia para obtener el apoyo legislativo indispensable para implementar sus propuestas de ajuste, destrucción del BCRA, dolarización, destrucción de la enseñanza y de la salud pública, legalización de la venta de órganos, armamento de la sociedad civil y gatillo fácil, entre otras, respondió muy suelto de cuerpo que estaba dispuesto a "enfrentar el Congreso con el pueblo" si no quieren apoyar sus iniciativas. 

"¡Que se enfrente el Congreso con el pueblo, que es el que votó, vía un plebiscito de mis medidas. Vamos a enfrentar a la sociedad con los que no quieran votar lo que se decida!”. Hitler hizo lo mismo en 1934, para dinamitar la República de Weimar y crear las condiciones para la instalación del Tercer Reich. Lo que sigue es historia conocida.

El auditorio estaba compuesto nada menos que por Cristiano Rattazzi, ex titular de la FIAT; Sebastián Bagó, el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA); Claudio Cesario Adrián Werthein (Grupo los W); Martín Cabrales; el titular del Banco de Valores; Juan Nápoli y varios dirigentes de la Sociedad Rural, a los que les prometió: "Conmigo las retenciones no van, las sacamos, vamos a recaudar más por ganancias".

Sin embargo -y tal como sucedió con sus propuestas de venta de órganos, o la de calificar como “absurda” la reivindicación de la soberanía argentina sobre Malvinas-, el libertario contó con la condescendiente complicidad de sus aliados secretos, que instalaron una espiral de silencio en los medios y en los discursos públicos.  

Entre los pocos que salieron a contestarle se anota la ministra de Trabajo, “Kelly” Olmos, quien alertó que la implementación de las propuestas de Milei "nos empujaría a la guerra civil".

"Si uno analiza lo que propone Javier Milei como presidente, nos llevaría a una situación de conflictividad muy violenta dentro de la Argentina. Prácticamente lo que él propone nos empujaría a la guerra civil", advirtió la histórica referente peronista. 

La reacción de los medios encolumnados con el ala de los halcones de la oposición (con La Nación+ a la cabeza) da cuenta de los riesgos que corre nuestra imperfecta democracia en el contexto actual, ya que en lugar de descalificar a Milei por su propuesta desembozada de destruir el orden institucional para imponer un autoritarismo plebiscitario, cargaron las tintas sobre la funcionaria, acusándola de promover la violencia. Más aún, el tono festivo de las intervenciones de los operadores periodísticos permite comprobar que Milei no está sólo en su cruzada anti-democrática: sus aliados secretos se esfuerzan en generar empatía social con el macabro proyecto.

Entre la advertencia de Burke y el ensayo de Felipe Tenenbaum quien debió sufrir las consecuencias de la ola totalitaria fue, entre otros, el pastor luterano alemán Martin Niemöller (1892-1984), quien dedicó un célebre poema contra los intelectuales, los políticos y los empresarios alemanes, cuya indiferencia y cobardía allanó el camino para la llegada de los nazis al poder:

"Primero se llevaron a los judíos, pero a mí no me importó porque yo no lo era.
Luego arrestaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Más adelante detuvieron a los obreros, pero como no era obrero, tampoco me importó.
Luego detuvieron a los estudiantes, pero como yo no era estudiante, tampoco me importó.
Finalmente detuvieron a los curas, pero como yo no era religioso, tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde: están golpeando a mi puerta".

Niemöller fue arrestado en 1937 y confinado a los campos de Schsenhausen y Dachau, hasta que finalmente fue liberado por las tropas aliadas en 1945.

Tanto las propuestas autoritarias de Milei como los sujetos y las fuerzas políticas que lo acompañan, que transitan desde el negacionismo hasta la reivindicación de la dictadura cívico-militar deberían provocar una reacción democrática unánime de parte de las fuerzas políticas, sociales y los medios que brilla por su ausencia.

El hecho de que exponga su apocalíptico programa públicamente, sin temor a sanción judicial ni social alguna, debería servirnos como termómetro de la gravedad extrema de la situación que atravesamos. No es descalificando las advertencias de “Kelly” Olmos como protegeremos a nuestras instituciones ni a nuestra república. 

Todavía estamos a tiempo, pero si no somos capaces de articular una contundente respuesta social no valdrá lamentarse cuando llegue el día en que estén golpeando a nuestra puerta. (www.REALPOLITIK.com.ar)


ETIQUETAS DE ESTA NOTA

Kelly Olmos, Javier Milei, Felipe Tenenbaum

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