Sábado 13.07.2024 | Whatsapp: (221) 5710138
27 de mayo de 2023 | Pastillas de Colores

El 10

Los hitos de Diego entre los escombros del Minella

A 45 años de su inauguración, el Mundialista de Mar del Plata padece una desidia que contrasta con las épicas que allí protagonizó Maradona en Argentinos, Boca y la Selección. 

facebook sharing buttonCompartir
twitter sharing button Twittear
whatsapp sharing buttonCompartir
telegram sharing buttonCompartir
print sharing buttonImpresión
gmail sharing buttonCorreo electrónico

por:
Juan Provéndola

A 45 años de su inauguración, el estadio luce una desidia poco honrosa para su historia.El Estadio Mundialista de Mar del Plata, hoy llamado también José María Minella, fue escenario de numerosas faenas históricas del fútbol universal. Desde la vez que Michel Platini y Francia jugaron con la remera del club local Kimberley en Argentina '78 hasta la chilena de Enzo Francéscoli a Polonia en el inicio de 1986. 

En simultáneo, el lugar también fue utilizado para espectáculos de convocatoria a gran escala. El primero de ellos: Queen, cuando en 1981 sorprendieron al rock business haciendo una gira por Sudamérica. 

Pero, por sobre todo eso, aparece un dato curioso que coloca al Minella en la cartografía fundamental de la carrera de Diego Maradona. Sin miedo a despeinarse, el Mundialista puede salir en la foto junto a el Azteca, la Bombonera o el San Paolo.  

Diego jugó varios partidos como profesional en Mar del Plata y casi todos ellos hicieron historia. El 14 de noviembre de 1976 conoció Mar del Plata jugando para Argentinos Juniors ante el San Lorenzo local. Y esa misma tarde marcó sus dos primeros goles en Primera.

La performance fue en el extinto estadio San Martín de Champagnat y Alvarado. Única excepción: de allí en más, los rescates partidos en suelo marplatense serían en el estadio Mundialista. 

El primer partido en el Minella fue en verano de 1980, nuevamente por un Nacional y ante San Lorenzo de Mar del Plata, donde Diego volvió a marcar para asegurar el triunfo de Argentinos (esta vez 2-1). El siguiente, un año después, marcaría un hito en su carrera: fue el 14 de febrero de 1981, Día de los Enamorados para todos, menos para los hinchas del Bicho, quienes estaban al tanto de los rumores y cantaban: "Diego no se va". Argentinos enfrentaba a la selección de Hungría en uno de estos torneos de verano de aquella época en los cuales era común ver a equipos del bloque comunista de Europa entreverándose con los locales.

El partido acabaría en un discreto empate 1-1 que nadie recuerda con especial afecto o devoción. En gran parte porque la actuación de su protagonista principal, Diego Maradona, fue regular. Acaso, tal vez, su cabeza estaba más en lo que terminaría sucediendo tres días después: la firma de su traspaso a Boca, negociado por los dirigentes de ambos clubes entre las arenas y reposeras de Mar del Plata. Maradona jugó ese partido sin tener en claro que iba a ser el último con Argentinos. Apenas ocho días debutaría en el Xeneize.

A pesar de su vinculación emocional con Boca, Diego jugó para ese equipo menos de un año durante su primer período. Se puso la camiseta de ese club el 22 de febrero de 1981 ante Talleres de Córdoba en La Bombonera y se despidió el 6 de febrero de 1982, frente a River, en Mar del Plata.

Al igual que había sucedido en Argentinos, el Mundialista también anfitrionó el último partido de Maradona en Boca. Y, como aquella vez, Diego jugó con la atención distraída en otras circunstancias: el fichaje del Barcelona. Esa noche River ganó 1-0 con gol de Ramon Díaz y a Diego lo tuvo a maltraer uno de los rivales que él mismo confesó más sufrir en toda su carrera: Mostaza Merlo.

Entre Boca, el Barcelona, Napoli y la selección, Diego Maradona cosechó a lo largo de su carrera una docena de títulos. El primero fue el Mundial Sub19 de 1979 en Japón, con la camiseta argentina. Y el último catorce años después, con la misma insignia pero más cerca no sólo en el tiempo, sino también en su consideración: se produjo el 24 de febrero de 1993 en un estadio que conocía muy bien. El Mundialista de Mar del Plata.

A diferencia de todas las experiencias anteriores, producidas entre los 70s y 80s, con Diego en plena expansión, la ultima coincidiría con su vuelta a la Selección tras el primer doping, una situación adversa y crucial. 

Se jugaba la Copa Artemio Franchi, galardón reconocido oficialmente por la FIFA y antecedente de la posterior Copa de las Confederaciones. El propósito era enfrentar a los campeones de América y Europa y así fue como jugaron Argentina, ganador de Chile '91, y Dinamarca, vencedor en Suecia '92.

Maradona venía de purgar su primera suspensión por doping positivo, la cual lo tuvo alejado de las canchas casi un año y medio hasta julio de 1992, cuando fue contratado por el Sevilla que dirigía Carlos Bilardo. El partido por la Copa Artemio Franchi contra Dinamarca en Mar del Plata fue su regreso a una Selección que ese año lo necesitaría como nunca, sobre todo en el recordado repechaje del año siguiente ante Australia para clasificar al Mundial de Estados Unidos '94.

A pesar del fabuloso marco que ofrecía el Mundialista marplatense (con 40 mil espectadores deseosos de ver la vuelta de Maradona a la selección), el encuentro comenzó adverso para Argentina, ya que los escandinavos se pusieron al frente gracias a un gol en contra del defensor Néstor Craviotto a los doce minutos del primer tiempo.

Sin embargo, Claudio Caniggia empardó el marcador a la media hora de juego y el resultado se mantuvo hasta el final del cotejo, obligando a definir por penales. Allí Maradona anotó el suyo y Caniggia erró el propio, pero Sergio Goycochea contuvo dos y fue victoria argentina por 5-4. De ese modo, la Selección se quedó con una copa alzada ante la vista de todos por Diego en Mar del Plata, la ciudad donde marcó su primer gol profesional, luego se despidió de Boca para ir al Barcelona y finalmente celebró su último título profesional en el fútbol. (www.REALPOLITIK.com.ar)


¿Qué te parece esta nota?

COMENTÁ / VER COMENTARIOS

¡Escuchá Radio Realpolitik FM en vivo!