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6 de junio de 2023 | Pastillas de Colores

Duelo de campeones

Dos goles y una derrota: El maleficio argentino a romper en la final de la Champions en Estambul

Lautaro y Julián se disputarán el campeonato de clubes más importante del mundo en el incendiario Atatürk, estadio que cobijó aquella increíble definición del Liverpool y Milan en 2005 donde otro delantero argentino descolló pero acabó derrotado.

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HORACIO DELGUY

por:
Juan Provéndola

La Champions League se definirá este sábado a las 16 (hora argentina) entre el Inter de Milan y el Manchester City. Allí lucen en las marquesinas Lautaro Martínez, dorsal 10 y capitán de la sorpresa de la competencia, y Julián Álvarez, influyente jugador de rol en la escudería Guardiola

Para encontrar otro antecedente de los dos finalistas de Champions con protagónicos argentinos habrá que remontarse a junio de 2015, Berlín, última "orejona" del Barcelona (con Lionel Messi y también Javier Mascherano), frente a la Juventus que entonces integraba Carlos Tévez. Lio y Carlitos ya se habían enfrentado en la final del 2009, la primera del Barca con el Pulga figura y enfrente el Apache con un gran nivel en el Manchester United. En esas dos finales, los tres argentinos involucrados jugaron todos los minutos: los 90 más los adicionados. 

Esas fueron las únicas dos finales de Champions con argentinos protagonistas a ambos lados en todo el XXI. Hasta que el sábado Lautaro y Julián aporten otro hito en la saga, siempre y cuando los dos lleguen en condiciones y Guardiola decida concederle minutos a Álvarez

La definición será en el Olímpico Atatürk, estadio de Estambul, la ciudad más importante de Turquía (aunque no su capital: es Ankara). El aforo es reciente, tiene apenas dos décadas, aunque guarda varios desaires.

Inaugurado en 2002, fue construido originalmente para ser la sede principal de los Juegos Olímpicos que Estambul aspiraba a anfitrionar en 2008. Pero el COI finalmente se inclinó por la candidatura de Moscú y el Olímpico de Atatürk tuvo que buscarse otra épica.

En 2008 Turquía exhibió el Atatürk como estadio central de la Eurocopa 2016 que deseaba organizar. La elección fue vibrante: de los cuatro candidatos principales solo quedaron cara a cara Turquía y Francia, venciendo este último por un voto de diferencia en la estrecha elección final.   

Años después, la UEFA designó al estadio turco como sede de la final de la Champions 2020. Pero la pandemia obligó a readecuar planes y la copa se terminó definiendo de Cuartos de Final en adelante con partido único en la neutralidad de Lisboa. Como si fuera poco, la idea de reponerle la localía a Estambul en el partido decisivo de la la temporada siguiente se vio frustrada por un brote de COVID en Turquía que mudó la escena culmen del 2021 a destino portugués por segunda final consecutiva: Oporto.  

Finalmente, el Olímpico Ataturk de Estambul terminó siendo utilizado por la selección de Turquía —sin resultados memorables a la fecha— y, eventualmente, por el Galatasaray, el máximo campeón de la liga local. 

En el medio de todo, sin embargo, emerge una historia para siempre que involucra a Argentina con el estadio. Fue el 25 de mayo de 2005, cuando el Ataturk cobijó una de las finales más increíbles de la Champions League: el triunfo por penales del Liverpool frente al Milan después de emparedar un 0-3 en seis minutos trepidantes.

El legendario Paolo Maldini abrió la cuenta al minuto de juego y sobre el final del primer tiempo arremetió un argentino que pareció sentenciar la historia: Hernán Crespo llevaba con un doblete la chapa al 3-0 antes del entretiempo. Sin embargo, entre los 9 y los 15 minutos del segundo tiempo, el Liverpool de Rafa Benítez con Xabi Alonso, Steven Gerrard y Milan Baros en campo logran la parda ante el Milan de Carlo Ancelotti y ese blend entre los tanos Pirlo y Gatusso más el eje vertebral brasileño: Dida, Cafú y Kaká. Arriba, el ucraniano Shevchenko y Crespo. Ancelotti sacó al argentino y este, que había marcado dos goles en una final inolvidable, no puedo participar en los penales que marcaron la derrota de su equipo. 

El Ataturk, desde la inmemorial Constantinopla, hoy Estambul, vuelve a ofrecer una final de Champions League para consagrar al mejor club europeo de fútbol. Y el destino reencuentra al gol argentino con la posibilidad de escribir una nueva historia. (www.REALPOLITIK.com.ar) 


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