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24 de junio de 2023 | Nacionales

Elecciones 2023

La revancha de Alberto Fernández

Ninguneado y desacreditado por el cristinismo durante los tres años y medio de su gestión, Alberto Fernández finalmente tuvo su revancha.

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Una vez más, Alberto Fernández demostró su experticia en la negociación política y le propinó una derrota categórica a una vicepresidenta que se pasó todo el tiempo de gestión tratando de demostrar que no era responsable de las decisiones de gobierno, mientras acaparaba ministerios y el 82 por ciento de las cajas de los principales organismos oficiales.

Como el tero, Alberto gritaba por un lado y ponía los huevos en otro. Primero anunció su decisión de garantizar unas PASO competitivas dentro del Frente de Todos. Después apoyó a un Daniel Scioli que había salido a instalar su candidatura con el visto bueno de Cristina. Cuando lo notó demasiado dispuesto a tomar distancias de la gestión presidencial, lanzó a la competencia a Agustín Rossi para recordarle a “Pichichi” que debía modificar su pretensión de independencia y más adelante se negó a habilitar designaciones públicas para sus candidatos.

Tanto Scioli como Wado de Pedro desesperaban por poder legitimarse en una interna que dejaba afuera a Sergio Massa, quien insistía a rajatabla con la exigencia de una candidatura única para la coalición. Cristina y La Cámpora creían que no les traería consecuencias el ardid de instalar dos precandidaturas que, en el fondo, les resultaban instrumentales para evitar la postulación del ministro de Economía, a quien más de una vez le habían asegurado su respaldo.

Pero ni Cristina ni el cristinismo son ya lo que supieron ser, y la grosera maniobra para embaucar al peronismo se les vino a pique cuando Sergio Massa, los gobernadores y Alberto Fernández terminaron de acordar el golpe de gracia: Massa sería el candidato a presidente y Alberto elegiría al vice, al tiempo que se le aseguraban lugares protagónicos en las listas para Victoria Tolosa Paz y Santiago Cafiero.

Autoexcluída de la competencia electoral, la vicepresidenta comprobó que ha su “dedazo” había perdido su poder letal de otrora. Con pragmatismo aceptó su derrota, demasiado afectada por las heridas de dos décadas de exposición permanente.  Los ultra K lanzaron todo tipo de berrinches, amenazas y certezas de que terminarán votando a Juan Grabois. Una alternativa que, recurriendo a ese mismo pragmatismo, Cristina deberá encargarse de desalentar.

Para Daniel Scioli es la segunda oportunidad en la que debe bajar su postulación al día siguiente de presentarla en el Teatro ND (la anterior había sido en 2019). Con resignación aceptó lo inevitable. Su experiencia aquilatada le demuestra sobradamente que no deben darse las batallas que no ofrecen posibilidad alguna de ser ganadas.

En las sombras, Alberto disfruta su revancha. No en vano prometió que sería el encargado de poner fin a la etapa del cristinismo. Muchos creyeron que se vería obligado a dar marcha atrás, como sucedió otras veces.

Se equivocaron. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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