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9 de julio de 2023 | Internacionales

Iglesia católica

El arzobispo Fernández será nombrado cardenal luego de dejar rápidamente el país

El papa Francisco nombrará en un próximo consistorio de cardenales a tres argentinos, entre ellos monseñor Victor Manuel Fernández, actual arzobispo de La Plata y futuro decano del dicasterio para la Doctrina de la Fe; monseñor Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba; y el fraile de 96 años, Luis Alberto Dri, entre un veintena de otros países.

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La convocatoria a este nuevo encuentro eclesial era esperada, aunque no con tanta celeridad. Es que hace menos de diez días que se conoció que monseñor Victor Manuel Fernández dejará su cargo en La Plata para hacerse de las oficinas que durante décadas utilizó el cardenal Joseph Ratzinger, luego Benedicto XVI.

Su partida, prevista para el mes de agosto, genera incertidumbre y una ronda de nombres acerca de su sucesor al frente de una de las diócesis más importantes del país. Al tiempo que deja entrever el poco efusivo saludo de los otros obispos argentinos que, en hermético silencio, nunca toleraron del todo al “favorito del papa”, y que incluso jamás lo incluyeron en la mesa de decisiones del episcopado local, resignándolo a integrar comisiones menores.

Durante años las presiones ejercidas para que Fernández llegara al episcopado resultaron vanas, según revelarían algunas fuentes, hasta que en 2013 Francisco fue coronado titular de la iglesia católica y de un saque lo hiciera arzobispo. Luego, desde su lecho de enfermo en el policlínico Gemelli, tal como reveló Fernández, le suplicará que aceptase el nuevo cargo vaticano.

Signo similares a los que dio Benedicto XVI meses antes de renunciar al pontificado, aunque con mayor modestia, dado que su secretario solo fue nombrado arzobispo pero nunca cardenal, y se convirtió en una molestia para el propio Francisco, quien lo mandó a cuidar al enfermo papa emérito durante los últimos años, desligándolo de todas sus responsabilidades de gobierno.

Los tiempos apremian, entre el sínodo sobre las familias que se celebrará en pocas semanas -y que parece ser el gran evento del pontificado del argentino-, la púrpura para su mano derecha y su delicada salud que no solo afecta su caminar, sino que lo llevó a una operación de urgencia con anestesia general, algo a lo que el pontífice se negaba. Por ahora parecen ser solo signos, pero cuando el río suena, suena el río. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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