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27 de julio de 2023 | Nacionales

Investigación

La historia completa de Patricia Bullrich y su pasado montonero

El pasado le juega a cada paso una mala pasada a Patricia Bullrich. Son muy pocos los que le creen que su militancia se limitó a integrar la Juventud Peronista, tal como aseguró en 2018 ante la consulta de Mirtha Legrand: “¿Fuiste montonera?". "No, yo fui de la JP".

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En las redes sociales, David Urbani publicó una interesante investigación en la que corrobora el pasado “montonero” de Patricia Bullrich. “El primer novio de la adolescente Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, fue el joven José Manuel Puebla, alias ‘Cacho'. Estudiante de Antropología en la UBA, había nacido el 1 de enero de 1952”, indica.

Y agrega inmediatamente que “en 1972 Puebla comenzó a militar en la Juventud Universitaria Peronista, que lo llevó a desembarcar finalmente en Montoneros”. Puebla se encuentra desaparecido desde el 26 de enero de 1977, pero poco antes de su secuestro escribió una ilustrativa carta a su familia: “Lamento que se angustien por mí (...) La revolución no es cuestión de iluminados sino de las masas populares; cada uno tiene que defender hasta las últimas consecuencias sus ideales, los ideales montoneros (…) Esta guerra no la inició el ejército popular, la inició el ejército”.

La investigación agrega: “Conforme relató hace pocos años el ex-montonero Mauricio Zarzuelo (compañero de militancia de Bullrich y Puebla), por aquella época el pseudónimo de la actual precandidata era Tatiana, a quien no dudó en calificar como ‘flor de guerrillera’”.

La vida amorosa de Bullrich parece sido muy activa por esos años. “Lo cierto es que al cabo de algún tiempo (y mucho antes de que Puebla resultara secuestrado y desaparecido), Tatiana inició otra relación amorosa, en este caso con un joven de origen español: Ernesto Fernández Vidal, alias ‘Gallego' o ‘El Gaita’, nacido en Orense el 8 de octubre de 1949”, apunta el informe. Y puntualiza que “Fernández Vidal estudiaba Filosofía en la UBA y conoció a Patricia Bullrich en la unidad básica ‘Liliana Gelín’, ubicada Guardia Vieja y Gallo. Fue ella quien lo invitó a sumarse a Montoneros, aunque la relación ya había terminado cuando ‘El Gaita’ fue secuestrado y desaparecido, el 23 de septiembre de 1976”.

“Hasta aquí dos novios, montoneros ambos. Y desaparecidos. La primera relación ‘seria’ la entabla a fines de 1975 con quien sería su primer marido: el sociólogo Marcelo "Pancho" Langieri, que además de montonero, era nada menos que el secretario personal de Rodolfo Galimberti”, subraya Urbani. Y continúa explicando que “Galimberti era el temible jefe de la Columna Norte de Montoneros y su vínculo con Patricia era doble: además de jefe directo de Langieri, estaba casado con Julieta Bullrich, la hermana de Patricia, quien por entonces ya había adoptado otros alias: Carolina Serrano o simplemente ‘Cali’”.

Para Urbani, no hay lugar a dudas: “Según coinciden todas las fuentes, ‘Cali’ participó en al menos tres operativos perpetrados por la banda subversiva: el secuestro de los hermanos Born, la ejecución de un gerente de la firma Sudamtex y la colocación de una bomba en casa de ‘Pepe’ Noguer, intendente de San Isidro”.

“Sobre estos dos últimos crímenes -continúa-, cabe decir que ‘Cali’ ocupó el rol protagónico. El intento de asesinar al directivo de Sudamtex fracasó por motivos ajenos a su voluntad, en tanto que Noguer tampoco murió: la bomba explotó pero sólo hirió a su hija y a su nuera”. Mientras que “en el secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born, realizado el 19 de septiembre de 1974, el rol de Patricia Bullrich fue menos protagónico pero aún así decisivo: se le encomendó realizar tareas de inteligencia en la zona, que resultaron vitales para planificar el operativo”.

“¿Por qué son relevantes estos dos homicidios en la historia personal de Patricia Bullrich?”, se pregunta Urgani. “Hubiera sido muy digno que ella misma se lo contara a Mirtha Legrand, pero dado que eligió mentir, lo haré yo: uno de los asesinados aquel día fue Alberto Bosch Luro, nada menos que su tío”.

Urgani explica a continuación que “si Galimberti, las hermanas Bullrich y Langieri no corrieron la misma suerte que Puebla y Fernández Vidal fue porque -a poco de iniciado el año 1977- marcharon al exilio, pasando por países como México, España y Brasil, donde ‘Cali’ trabajó como secretaria de Guillermo O’Donnell”.

En el exilio, Patricia Bullrich cobró aún más protagonismo dentro de Montoneros. “Luego de distintos vaivenes dentro de la orga, Galimberti presentó en París, en mayo del 79, la Mesa Promotora del Peronismo Montonero Auténtico, integrada por Juan Gelman, Carolina Serrano (alias de Bullrich), Pablo Fernández Long, Carlos Moreno (alias de Langieri) y Raúl Magario, entre otros”.

Y recuerda que “En una nota reciente ofrecida a la Revista Resistencias, Marcelo Langieri reveló las dificultades que debieron atravesar en el exilio. Entre otras, que el único hijo de Patricia Bullrich nació en la clandestinidad y durante cuatro años tuvo un nombre falso”.

Y en este punto agrega otra prueba incontestable de la pertenencia de Patricia Bullrich a la “orga”: “En la misma entrevista, reveló también que la pareja visitó la isla de Cuba en 1978 para participar de un encuentro mundial de juventudes, durante el cual lucieron uniforme al igual que toda la delegación montonera. ¿Habrá estado Nilda Garré? No lo sabemos, pero es muy probable”.

La conclusión de Urbani es contundente y está plenamente fundada en las pruebas que ofrece: “Lo expuesto es más que suficiente para confirmar que Patricia Bullrich no es quien dice ser y que eligió mentirle a la sociedad en un detalle fundamental de su historia. No sólo fue montonera. Fue una activa combatiente montonera y participó activamente en acciones homicidas”.

Sin embargo, Patricia Bullrich insiste en negarlo, con la complicidad de los periodistas que le ofrecen blindaje y que, a la postre, son los únicos a los que les acepta entrevistas. Pese a esto, a medida que avanza la campaña su pasado como “Cali”, “Carolina Serrano” o “Tatiana” queda cada vez más en evidencia, como así también su ascenso dentro de la organización, en la que llegó a ocupar posiciones de conducción en el exilio.

Detrás de sus agresiones y amenazas permanentes, flota el temor de que sus mentiras salgan a la luz. Y esa batalla la va perdiendo cotidianamente. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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