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18 de agosto de 2023 | Cultura

Nuevo lanzamiento

Tucán Barauskas: “Queremos dejar un precedente con este disco”

El guitarrista y cantante habla de su amistad con Pil Chalar, de la formación de El Ejército Negro y de la creación de "Señuelos para el engaño", álbum debut del trío que será presentado este sábado en The Roxy Live con invitados de lujo y repertorio de Pilsen y Los Violadores.

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por:
Juan Provéndola

Después de prácticamente tres décadas junto a Pil Chalar en Pilsen, en la última formación de Los Violadores y el proyecto solista del cantante, el Tucán Barauskas se encontró ante una disyuntiva que nunca se había planteado antes del fallecimiento de su legendario amigo: ¿cómo seguir adelante sin aquel viejo y querido socio creativo? Habían cerrado el 2021 en El Teatro Flores con un show extraño, muy cargado, lleno de emociones y también de exorcismos: la presentación de "Carne, tierras y sangre", ese disco fabuloso y maldito por el cual Pilsen ganó un Premio Gardel pero que ni Pil ni el bajista y productor Tomy Loiseau pudieron tocar. 

"Después de ese show dimos por terminado Pilsen y con Tulio (Pozzio, baterista de la banda) nos fuimos unos diez días a Bariloche, los dos solos, a pensar y ver cómo íbamos a seguir trabajando musicalmente. Y decidimos que sí: que íbamos a continuar", recuerda el guitarrista. "De todos los nombres posibles para ofrecerle el bajo, el primero que se me vino a la cabeza fue el de el Niño Khayatte, casi un hermano después de haber tocado tanto tiempo juntos en Los Violadores y también en la banda argentina de Marky Ramone. Además se daba una ecuación muy equilibrada: con él toqué doce años, el mismo tiempo que estuve junto a Tulio en Pilsen y el proyecto solista de Pil".

Efectivamente, Barauskas y Khayatte habían compartido la formación de Los Violadores que Pil decidió armar a partir de los 2000, mientras en simultáneo el cantante iniciaba su nueva etapa residiendo en Perú. Una versión "Siglo XXI" que duró hasta 2009. "El reencuentro con el Niño fue muy emotivo porque no nos vimos durante mucho tiempo, pero no porque estuviéramos peleado, sino porque él estaba con su historia, y yo con la mía. Pero coincidimos en muchos criterios de la música y también de la vida: él sale al escenario como yo, con el cuchillo entre los dientes a cortar cabezas; es algo que tiene en la sangre y es muy difícil de encontrar". 

El resultado de ese encuentro y esa química es "Señuelos para el engaño", un disco ecléctico pero poderoso, intenso y monolítico, que el trío presentará este sábado a la noche en The Roxy Live (Niceto Vega 5542).

¿Qué es lo que buscabas especialmente en "Señuelos para el engaño" que lo distinguiera de todos los anteriores que grabaste?

Quizás la búsqueda de poder jugar con distintos timbres y poder hacer un country, o lo que sea que se nos ocurra, como meter gaitas galesas y mezclarlo con el punk, para lograr de esa forma una sonido a partir de mixturas interesantes. Y también buscar las canciones, que ya lo veníamos insinuando con Pil desde siempre. En este caso hay tres o cuatro que tienen un gustito bastante fresco y un punk bastante divertido para mí, pero con buen gusto. Eso me gusta, y era lo que realmente la banda quería: patear el tablero y no almidonarse, sino estaríamos haciendo solo punk de 1977 y eso realmente me aburriría mucho. Lo digo con sinceridad: creo que este disco va a sentar un precedente. 

Siempre te conocimos por la guitarra, pero ahora te hiciste cargo de las voces. ¿Venías acumulando ganas de cantar?

No, honestamente no venía con esas ganas: al tener a Pil a mi izquierda, en el medio del escenario, nunca se me había ocurrido cantar. En algún momento me habían tentado para hacer un disco solista, pero tocando con Pil era imposible porque estábamos todo el tiempo creando cosas juntos, así que no me quedaba tiempo para poder hacer algo por mi cuenta, paralelo: siempre me gustó dedicarle todo el tiempo a una sola cosa. Pero después de su fallecimiento, y viendo que era irreemplazable, sentí que la única persona que podía tomar las riendas de la voz de mis propias canciones... era yo, jaja. 

¿Y cómo te encontrás en este nuevo rol?

Si bien siempre hacía coros y estaba acostumbrado al micrófono, nunca había cantado solo, digamos. Al principio me costó, pero creo que lo fui aceitando, y a medida que iban pasando los shows me fue saliendo mejor, fluían mejor las letras, la interpretación, y así llegar a algo nuevo para mí, que era tocar la guitarra y cantar al mismo tiempo. Fue cuestión de bastante trabajo pero lo logramos y creo que hoy estamos muy bien con eso, me siento cómodo.

Algunas canciones las canta el Niño, pero más allá de eso hay un detalle que a muchos le sorprende: una letra del disco es de Guillermo Novelis, vocalista de La Mosca. ¿Cómo es esa historia?

Los dos somos de San Nicolás, y de hecho vivimos cerca. Un día estábamos en un asado, y yo me puse a tocar una música que había compuesto hace poco . A él le gusto y me dice que quería escribirle la letra. Pil estaba vivo y la idea era usarla para hacer algo nuevo con él. "Me va a matar, no va a querer cantar una letra tuya ni en pedo", le dije, jajaj. Guillermo igual me insiste y graba la música con su celular. A los dos días me dice que ya la había escrito, entonces me pide que se la muestre a Pil. "¡No me animo! No sé: dame un tiempo para juntar fuerzas", jaja. Cada vez que lo veía, me insistía. Tiempo después pasa lo que lamentablemente pasó y entonces le propuse a Guillermo usar su letra. El resultado de eso es la canción "Cosas extrañas".  

¿Va a ser parte de los invitados del show de este sábado en The Roxy?

Por supuesto. Y no será el único: también van a estar Corvata, ex Carajo y actual Arde la Sangre, Juan Papponetti de Katarro Vandáliko, el violinista Alex Musatov, a quien habíamos conocido de la Orquesta Típica Fernández Fierro y grabó tanto en este disco de El Ejército Negro como en anteriores de Pilsen, Ralph Tuero de Mala Suerte en gaitas y Pablito Riggetti en banjo, entre otros.   

Se cumplieron dos años sin Pil, poco tiempo y, a la vez, mucho. ¿Cómo fuiste procesándolo? 

Bueno, hablar de Pil después de haber trabajado más de treinta años juntos es hablar de una persona de las más interesantes que uno puede llegar a conocer. Una persona muy humana, cálida, con unos criterios éticos increíbles. Que admiré todo el tiempo y del cual aprendí mucho. Los criterios musicales eran increíbles: cuando te decía algo, la embocaba siempre, era una fija. Formamos una química fabulosa que funcionaba de maravillas. ¡Hicimos un total de 89 canciones juntos! Y solo me refiero a las registradas, porque también hay otras por ahí que nunca grabamos o terminamos. El Ejército Negro es una manera de volver a empezar, de armar otra cosa que, en mi caso, me permite además cantar, algo que nunca me imaginé. Y acá estamos, con un disco nuevo, y ya empezando a laburar lentamente en otro, porque no es algo que salga en una semana: un álbum te lleva, entre una cosa y otra, al menos dos años para que quede bien. Seguiremos trabajando para seguir apostando a eso, que me encanta y me hace sentir tan cómodo junto a tipos que quiero mucho como amigos y como músicos. Arriba del escenario creo que sonamos como una locomotora y si no lo creen, los invitamos a que lo comprueben, jaja. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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Cultura, Pil Chalar, Juan Provéndola

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