Desde uno de los dispositivos más relevantes de todo el sistema de minoridad, otra vez queda claro que la última línea de contención que la sociedad tiene para hacer frente a la inseguridad, ha sido vulnerada.
En éste caso, dos jóvenes que han vuelto a fugarse de la manera más absurda produce una mezcla de sensaciones que van desde la indignación hasta el desamparo, el temor y la bronca. En esa línea, no es difícil de imaginar que cualquiera de estos delincuentes podría potencialmente convertirse en el verdugo de una nueva Morena o de algún colectivero del conurbano.
Lo cierto es que, a esta altura de las circunstancias, las formas en las que se produjeron las fugas o los nombres de los malvivientes son cuestiones secundarias. Es que fugas de este estilo -y acontecimientos aún más graves- son lamentablemente cotidianos en todo el territorio de la provincia de Buenos Aires.
Por lo pronto, el punto a considerar es que la sociedad es rehén del temor y la inseguridad que lo produce. Y de una increíble manera, la gestión del ministro Andrés Larroque en el Organismo Provincial de la Niñez y Adolescencia (OPNyA) continúa revalidando su gestión como una de las peores de la historia en materia de minoridad e inseguridad. (www.REALPOLITIK.com.ar)