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16 de noviembre de 2023 | Opinión

Balotaje 2023

Milei, sus delirios, disparates e ignorancia sin límites

Mucha gente sigue creyendo que Javier Milei se hace el loco, cada vez que aparecen en escena algunos de sus "brotes". Pero en realidad sus continuos desequilibrios, agresiones y construcciones delirantes vienen de vieja data.

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por:
Jorge O. Rodríguez

Hasta donde puede saberse, fue un niño golpeado y maltratado durante años, y hay quienes mencionan que probablemente haya padecido abusos sexuales. En primaria y secundaria, recibió continuos maltratos de sus compañeros, con conductas que hoy llamamos bullying. Entre otras cosas, los niños le gritaban “monstruo”, además de todo tipo de insultos. Lo cierto es que padecía serios problemas educativos y de integración social, solía estar siempre solo o apartado y no tenía amigos.

Luego estudió economía en la Universidad de Belgrano, una carrera tal que mis colegas economistas suelen calificar de un muy bajo nivel académico. Cuando tenía veinte años realizó una pasantía en el Banco Central y, de una veintena de pasantes, fue el único al que no le renovaron contrato o lo pasaron a planta permanente. Según mis fuentes que lo conocieron en esos años, "no pasó el test psicotécnico, mostraba escasa contracción laboral, faltaba continuamente y siempre iba con la misma ropa y desaliñado, razón por la cual lo llamaban ‘El Sucio’".

Trabajó Milei un tiempo en un par de AFJP, tuvo un paso por ANSES y hasta por la fundación Acordar de Daniel Scioli (en el 2014 le financiaron un libro del que fue coautor). Aunque lo más importante, fue su labor en la Corporación América de Eduardo Eurnekián, quien lo recordó en estos días diciendo: "Tuve 3.700 empleados y uno me salió fallado".

Ahora está intentando superar su espantosa performance en el debate que tuvo el pasado domingo con Sergio Massa. Resultó notable su ignorancia en cuestiones de comercio internacional, como el desconocimiento de lo que es el estado, sus áreas y operatorias. También asombra su poca capacidad, en lo referente a distintas temáticas económicas, ya que lo único que parece conocer son las timbas financieras. Es increíble que no pueda diferenciar fuerzas de seguridad de fuerzas armadas y que, en referencia a Rosario, afirmara que allí no hay policías muertos por los narcos y sicarios, ni uniformados presos por sus vínculos con traficantes (una treintena fueron detenidos incluidos dos comisarios de Policía Federal).

Muchos gestos de Milei en los discursos, parecen calcados de los de Adolf Hitler. Más de una vez aseveró admirar a Friedrich Hayek y los "liberales austriacos". Alguien que lo trató mucho en los canales de América afirmó los siguiente: "Eso también es falso, a quien admira Milei en verdad es al austriaco Hitler". No es casual el lapsus de su amigo Ricardo Bussi de hace unos días, que lo confundió con el dirigente alemán. Sus declaraciones de amor a Margaret Thatcher resultan patéticas, considerando que fue siempre enemiga de Argentina. El poco amor a nuestro país de Milei, se expresa al pedir que no haya banderas de nuestro país en sus actos y que nunca canta nuestro himno nacional. Más sus diatribas a la causa Malvinas.

La cuestión es que pareciera que tenemos un personaje de sumo narcisismo patológico, que encubre a una persona, con un enorme complejo de inferioridad, plagado de construcciones delirantes, tales como pretender dolarizar, cerrar el Banco Central o aprobar la venta de órganos. Que está lleno de odios y no tiene pruritos en negar todos sus dichos, agresiones e insultos, aunque estén filmados o documentados, porque carece en forma absoluta de principios y de valores morales. Puede faltar a la verdad en forma permanente, creyendo que la gente le cree. En un todo acorde a sus rasgos psicopáticos y a sus expresiones de placer, cuando habla por ejemplo del futuro cierre de pymes. En un marco tal que, en su enorme ignorancia y sus delirios, está rodeado de otros personajes, que parecieran configurar en verdad una "banda de locos". "Banda" en la cual se destaca su candidata a vice Victoria Villarruel: propagandista de los genocidas condenados, defensora de los secuestros, torturas, asesinatos y el robo de niños, como los que realizaron su padre y su tío. Un caldo en ebullición, en el cual el día de mañana el Partido Militar, podría dar un golpe derribando al presidente, alegando razones de insania o alternativamente, terminarlo envenenando con un "té Vaticano".

Resulta más que preocupante que este candidato haya obtenido unos 8 millones de votos y que además puede llegar a ser nuestro próximo presidente, porque en verdad Javier Milei no se hace el loco.

 

(*) Jorge O. Rodríguez es economista de la UBA y especialista en Narcotráfico.


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