Uno de los primeros anuncios de Javier Milei como presidente electo fue la finalización de la obra pública estatal y anticipó que el nuevo modelo será privado “a la chilena”. Al respecto, el ex ministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones de Chile entre los años 2000 y 2002 y actual director ejecutivo del Consejo de Políticas Públicas de Infraestructura (CPI), Carlos Cruz, analizó: “La obra pública en Chile nunca ha sido privada, es del estado y financiada por el sector privado por un plazo determinado. Se hacen contratos específicos y se llaman a licitaciones abiertas”.
“La inversión a través de privados alcanza diez veces más la inversión anual del ministerio de Obras Públicas, lo cual es muy importante”, agregó. En este sentido, particularizó: “Hay dos modalidades, una cuyos proyectos tienen un beneficio económico evidente para los usuarios, es decir que el inversionista financia y posteriormente lo recupera a través del cobro de tarifas, lo que no requiere financiamiento del estado”. Y continuó: “También hay otros proyectos donde no se puede cobrar tarifas, como hospitales y cárceles, donde el sistema de inversión es amortizado por el estado a largo plazo”.
Asimismo, reflexionó: “Son obras donde las cuotas anuales pueden ser administradas por el presupuesto de la Nación a largo plazo, para construir obras necesarias que no podrían hacerse de otro modo. Es una forma de endeudamiento con empresarios privados, cada uno tiene su responsabilidad en el contrato y representa una buena modalidad pero con compromisos a futuro”. En tanto, amplió: “Acá es fundamental el principio del que usa, paga”.
Por otra parte, Cruz se refirió a la importancia del gobierno en los contratos con las empresas privadas: “Estos proyectos requieren el rol regulador del estado porque son formas de transferir beneficios a la sociedad. Además, esta intervención del estado da garantías al sector privado y al financiero para respaldar las inversiones”.
Finalmente, cuestionó el proyecto de Milei: “Pensar que todo lo va a hacer el privado me parece un poco aventurado; en Chile, la inversión privada en infraestructura pública representa no más del 15 por ciento del total. El estado no puede abandonar la obra pública”. (www.REALPOLITIK.com.ar)
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