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20 de febrero de 2024 | Pastillas de Colores

Antigüedad

Delfos: Mitos y verdades del devastado oráculo

La actual Grecia se entrega al surrealismo y al poder de imaginación para explicarle al turista los hitos de una antigüedad hecha ruinas.

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por:
Juan Provéndola

En la Grecia actual, el legado de la Grecia Antigua (tan indispensable para el andamiaje científico y cultural de todo Occidente) se imagina más de lo que se ve. Lo que supo ser el nuclear Templo de Zeus, por ejemplo, es hoy un baldío en el centro de Atenas sobre el que los guías deben proyectar historias de otro tiempo para que los turistas no crean que los están estafando. Algo similar ocurre con el Partenón, en eterna restauración desde hace más de cuatro décadas. Todo un pasado sobre ruinas. 

El desastre se lo atribuyen a Teodosio, un emperador romano que en el siglo III ordenó destruir toda creación helena tan solo de pura envidia. Un claro ejemplo es el Oráculo de Delfos, que supo ser un lugar sagrado tanto para reyes como para plebeyos. Es que, según escritos milenarios, en ese lugar hoy invadido por destrucción y maleza atendía una pitonisa que predecía el futuro. 

Recién en el 1800 la leyenda tuvo algo de veracidad gracias a la curiosidad de arqueólogos de todo el mundo, especialmente de Francia, país que compartió con Inglaterra una notable voracidad por rapiñar legados ajenos (¿cómo se explican, si no, los kilómetros que el Louvre parisino le dedica a momias egipcias que claramente no llegaron caminando?). 

La cuestión fue que las excavaciones descubrieron una a una todas las construcciones del supuesto oráculo, aunque hubo algo que las toneladas de mármol hallado no pudieron explicar: el mecanismo mediante el cual las pitonisas de Delfos observaban el más allá. 

El mito hablaba de sulfuros que brotaban desde el ombligo del Universo, según los griegos ubicado apenas debajo del oráculo. La ciencia no pudo dar fe de esto, aunque al mismo tiempo atendió otros detalles. En las cercanas Creta y Chipre, por ejemplo, se encontraron pipas que servían para lo mismo que hacían los árabes con el hachís o los indígenas latinos con el peyote: fumar y conectarse con... otra cosa. 

La hipótesis de que las pitonisas pitaban para estimularse toma cada vez más fuerza, incluso independientemente de la veracidad de sus predicciones. Cuentan que, en una de sus últimas visiones, una de estas mujeres le sugirió a un rey ir a la conquista de los persas. Pero el resultado fue tremendo: los actuales iraníes les dieron una paliza y conquistaron Grecia. No sólo fumar es un hábito antiguo: también lo es el mal viaje como inevitable margen de error. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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