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11 de marzo de 2024 | Provincia

Cierre de ciclo

Entre internas, la UCR bonaerense disputa su futura conducción

Las internas en el radicalismo hacen a la esencia misma de este partido centenario, donde las confrontaciones entre distintos sectores parecen que dinamizaran con vista a un posible crecimiento.

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No llega a ser una sensación parecida a la del peronismo -cuando se señala que "cuando se pelean, en realidad se están reproduciendo”- porque en el caso del radicalismo lo que se pretende es mantener vivo el debate, la pulsión y las peleas por espacios de poder, por más pequeños que éstos resulten.

Lo cierto es que el radicalismo bonaerense entró en etapa de discusión con vista a las internas que se realizarán este año para la elección de autoridades del comité provincia y cada vez ganan en proporción más las discusiones por listas que las relacionadas con la problemática económica y social. Es por eso que se van armando reuniones de distintas corrientes, algunas tienen su identidad y peso propio, mientras que en otros casos persisten las pequeñas alianzas, algunas de las cuales vienen de hace tiempo y otras son más temporarias.

En este escenario da la impresión que la alianza ganadora entre el salvadorismo y el entorno de Maximiliano Abad y postalfonsinista entró en zona de reflexión y hay decisión por barajar y dar de nuevo. Es que este encuentro de líneas también conocido como Adelante Buenos Aires en términos diplomáticos por el momento le suelta la mano al hoy titular del comité provincia, Abad, si bien hay que tener en cuenta que una segunda reelección, en términos de la carta orgánica, se pone más que difícil.

La falta de apoyo total viene por la fuerte presión del salvadorismo, el sector con mayor territorialidad en la provincia y que domina la mayoría de la liga de intendentes radicales que le dijeron, en buen romance a Abad que ni se le ocurra asomarse con algún intento de seguir arañando el poder partidario si quiere tener una convivencia pacífica.

Las huestes del ex vicegobernador Daniel Salvador se calzaron nuevamente los pantalones largos después de varios años y resaltaron que van a postular a alguien "químicamente puro" de ese sector.

En la sede de un conocido local de eventos de la zona oeste de La Plata, se apoyó la candidatura del ex intendente de Trenque Lauquen Miguel Fernández, quien además fue candidato a vicegobernador en la fórmula que encabezó el dirigente Pro, Néstor Grindetti, y que tuvo una muy fuerte derrota en las urnas.

Miguel Fernández es un dirigente muy reconocido por sus ex pares y lideró la liga de jefes comunales del radicalismo, protagonizando un interesante papel en el diálogo con la gobernación de Axel Kicillof y los primos del Pro y de otros sectores políticos. Quienes lo conocen de cerca señalan que es alguien muy "open mind" -mentalidad muy abierta- hacia actualizaciones doctrinarias y que suele pagar costos políticos cuando apoya propuestas de otros sectores, cuando estas se basan en sentido común o que dan soluciones que él o ninguno de sus correligionarios vio a tiempo.

Trascendió que, poco tiempo después de las elecciones generales, el reconocido dirigente había comunicado su intención de dedicarse a su profesión de médico y reabrir el consultorio, pero parece que esta actividad será "part time" si es que gana este comicio interno.

En otros pequeños sectores le avisan al salvadorismo que no canten victoria tan temprano y señalan que podría meterse en la conversación otro Fernández. En este caso se trata de Carlos, quien fue senador provincial, diputado nacional y en los últimos tiempos ocupa uno de los lugares de la oposición en el directorio del Banco Provincia.

Carlos Fernández estuvo durante mucho tiempo ligado con Ricardo Alfonsín, hasta hace poco tiempo embajador en España, pero saltando el cerco de la alianza Juntos para ir presuroso a apoyar al cristinismo y al gobierno de Alberto Fernández. En los pasillos radicales y en redes, quienes lo detestan suelen llamarlo "Ricarguito".

Carlos prefirió quedarse, pero eso le valió sostenerse en base a su trayectoria y construcción personal recibiendo apoyos menores. No obstante, su prédica y discurso parece representar el sentir de muchos correligionarios de Adelante Buenos Aires como para probar esta segunda opción y mirando para ver qué competencia le puede presentar el conglomerado opositor interno.

Quien quedó varios escalones por debajo es el actual diputado provincial de la corriente Evolución, Pablo Domenichini. El legislador y actual rector de la Universidad de Almirante Brown fue hasta hace unos años secretario del comité provincia en las gestiones de Daniel Salvador, pero después pegó el salto para aliarse con Martín Lousteau, armar la Evolución bonaerense y dar batalla interna junto al storanismo, el possismo y el casellismo.

Domenichini entiende que es su momento para avanzar varios casilleros pero desde el actual oficialismo partidario le remarcan que sus acciones cotizan en valores por el piso y que deberá remar mucho si quiere ganarse el respeto de quienes fueron abandonados por él hace menos de cuatro años.

El legislador, apoyado por Martín Lousteau, huele poder en el espacio oficialista y calcula que el camino es por ahí. Pero le aplican el código más duro que es dirigido a quien retorna de esta manera: lo invitan a sacar número y esperar pacientemente en la fila.

Junto con la nueva compulsa interna está también la problemática de cómo será el futuro de la alianza Juntos por el Cambio, si es que continúa, y cuál será la relación con Axel Kicillof en provincia y con Javier Milei en Nación, pero todo forma parte de un debate que se va dando de a pequeñas pinceladas en el extenso territorio bonaerense. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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