Horas atrás, dos menores de catorce y dieciséis años se fugaron del instituto cerrado de Menores Eva Perón, ubicado en el predio que el Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia (OPNyA) posee en la localidad de Abasto, ciudad de La Plata. “Dijeron que iban a la huerta y no volvieron más”, exclamó confundido uno de los guardias.
El problema no es nuevo, pero ciertamente se ha agravado. Ya en el 2001, cuarenta y tres de los sesenta menores que se encontraban alojados en el Aráoz Alfaro se escaparon. En el 2005, la experiencia se repitió con otros diez jóvenes y, desde la asunción de Larroque en el cargo, las noticias de fugas y motines se fueron incrementando hasta repetirse semanalmente.
Sin ir más lejos, el propio instituto Eva Perón fue noticia hace tan sólo un mes, cuando un adolescente de dieciocho años, acusado de matar a tiros al ex futbolista de las divisiones juveniles del Club Atlético Ferrocarril Midland, Tomás Sánchez, se escapó del predio.
En aquella ocasión, la fuga se dio en el horario del almuerzo, en el momento en el que estaba ingresando al lugar un carro con comida. El desconcierto llevó a que fuera la propia madre del chico asesinado quien notificara al fiscal de la fuga. “Me avisaron a través de un mensaje en Instagram. Ni el fiscal sabía que este muchacho se había fugado. Lo llamé para avisarle que este chico estaba prófugo”, declaró entonces.
“Se fueron en patas”, exclamó horas atrás uno de los internos del instituto Eva Perón, respecto a los dos jóvenes que desaparecieron más allá de la huerta, en un nuevo episodio tragicómico que desnuda la fragilidad de la gestión del ministro Larroque. (www.REALPOLITIK.com.ar)