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22 de marzo de 2024 | Cultura

África

La dictadura de Guinea Ecuatorial y la lucha por la independencia de Annobón

La independencia de Guinea Ecuatorial de España se proclamó el 12 de octubre de 1968, en el marco del "proceso de descolonización de África" impulsado por las Naciones Unidas.

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por:
Alberto Lettieri

Por entonces era una provincia española denominada Guinea Española, cuyas fronteras habían sido acordadas en 1900 por el Tratado de París. Estos límites fueron conservados tras su independencia, en 1968, cuando adoptó el nombre de Guinea Ecuatorial.

La presión de la ONU forzó al gobierno español a concederle cierta autonomía administrativa que derivó en la convocatoria de un referéndum de autonomía en 1963, en el que se impuso el “Sí”. Poco después se constituyó un gobierno autonómico democrático, que contrastaba con la dictadura franquista que imperaba en España. La nueva República de Guinea Ecuatorial fue presidida por Bonifacio Ondó Edú, acompañado por un parlamento denominado Asamblea General, cuyo titular inicial fue Enrique Gori -entre 1964 y 1965-, cuando cedió su puesto a Federico Ngomo.

En el mes de noviembre de 1965, la IV Comisión de la Asamblea de la ONU aprobó un proyecto de resolución en el que se instaba a España a fijar con premura la fecha para la independencia de Guinea Ecuatorial, y en el mes de diciembre de 1966 se aprobó la resolución 2230 para la descolonización de los territorios españoles del Golfo de Guinea.

Para España, esto suponía una intolerable intromisión de Naciones Unidas en los asuntos internos españoles, pero finalmente debió ceder a las presiones internacionales y aceptó preparar una conferencia constitucional, que se inauguró en octubre de 1967, con la presidencia de Fernando María Castiella, ministro de Asuntos Exteriores. La decisión significó una burla de España hacia la ONU, ya que, en lugar de limitarse a reconocer la independencia de los territorios, inventó un nuevo país, a contrapelo de las leyes internacionales, para tratar de mantener su tutela sobre el nuevo estado fantasma.

El gobierno convocó y autorizó entonces un nuevo referéndum de independencia el 11 de agosto de 1968, ​ que al mismo tiempo servía de referéndum constitucional de la comunidad autónoma, bajo la supervisión de la ONU. El 64,32 por ciento del electorado votó a favor de la constitución​, disponía la creación de una Asamblea General y un Tribunal Supremo, con jueces nombrados por el presidente. A consecuencia de esta decisión, más del 35 por ciento de los españoles residentes en la autonomía fueron privados de su derecho a la nacionalidad española contra su voluntad.


Francisco Macías Nguema.

Tras la victoria del “Sí” a la independencia en el referéndum, el gobierno convocó entre el 22 de septiembre y el 29 de septiembre de 1968 a elecciones presidenciales y constituyentes en Guinea Ecuatorial. En las presidenciales se impuso Francisco Macías Nguema, del Partido Idea Popular, quien sustituyó al presidente de la comunidad autónoma de Guinea Ecuatorial en funciones, Bonifacio Ondó Edú, del Movimiento de Unión Nacional. En las elecciones parlamentarias, que fueron celebradas simultáneamente, el MUNGE de Ondó Edú, fue el vencedor de los comicios (diez diputados), mientras que el IPGE del nuevo presidente, Macías Nguema, quedó en tercer lugar (ocho diputados). Pero finalmente el MUNGE quedó en minoría y adoptó una posición opositora, ya que se formó una coalición entre el MONALIGE de Atanasio Ndongo (diez diputados) y el IPGE de Macías Nguema, que sumaba mayoría absoluta y que pasó a controlar la Asamblea General del país. La UB, liderada por Edmundo Bossio, obtuvo los siete diputados restantes, quedó con la vicepresidencia del país.

El 12 de octubre de 1968 se firmó el acta de independencia de Guinea Ecuatorial con la aprobación de las autoridades españolas. La ceremonia de traspaso de autoridades fue presidida por el ministro español Manuel Fraga.

Tres días después tuvo lugar la primera reunión de la Asamblea Nacional, y a su término el presidente Macías, junto a parte de su gabinete, recibieron al secretario de Estado para Asuntos de África de los EEUU, Josef Palmer, a quien solicitaron ayuda. Apenas cuatro meses más tarde, en febrero de 1969, en medio de una grave crisis de inestabilidad económica y política, estalló una crisis diplomática con España, acompañada de un intento de golpe de estado encabezado por el ministro de RREE, Atanasio Ndongo. ​

La crisis con España concluyó en el mes de abril con la salida de casi toda la población española establecida en el país, que estuvo acompañado de un proceso de represión política y aislamiento internacional. En los meses de marzo y abril fueron asesinados Ndongo; Saturnino Ibodongo, embajador en la ONU; Pastor Torao Sikara, presidente de la Asamblea Nacional; Armando Balboa, ministro de Información y Turismo; y Bonifacio Ondó, opositor político y último presidente autonómico. En el mes de diciembre de 1969 se celebró un juicio contra los principales políticos opositores –Enrique Gori, Norberto Balboa, Vicente Ntutumu, Luis Angue Bacale y Santiago Osa, entre otros-, por el supuesto intento de golpe de estado del mes de marzo, que derivó en la desaparición y asesinato de los imputados. En el mes de diciembre de 1970 tuvo lugar un segundo juicio contra opositores, esta vez a cargo de un Tribunal Militar, acompañado de la prohibición de todos los partidos, a excepción del PUN, que cambió su denominación por la de Partido Único de los Trabajadores.


El dictador Obiang suma más de cuarenta años en el poder.

Macías impuso una dictadura sangrienta. En el mes de mayo de 1971 derogó parte del articulado de la constitución para afianzar su poder personal y establecer una dictadura de partido único, mediante el decreto Nro. 115, fechado el 7 de mayo de 1971, en el que responsabilizaba de los “intentos de golpe de estado” a "los neocolonialistas e imperialistas españoles, poniendo de pantalla a sus lacayos traidores africanos" y justificaba la derogación de parte de la constitución con el argumento de que había sido "prefabricada por España".

Siguiendo con esta línea de acción, en el mes de julio de 1972 promulgó una ley Constitucional por la que se declaraba presidente vitalicio del país. Un año después, en 1973, una nueva constitución reemplazó a la de 1968, y consagró el régimen dictatorial de Macías a través del PUNT.

LA CATÁSTROFE DE ANNOBÓN

La pequeña isla de Annobón está ubicada en el corazón del Golfo de Guinea. Durante siglos fue objeto de apropiación sistemática de sus recursos por parte de naciones extranjeras, y escenario de una historia tumultuosa de resistencia.

En 1886, la autoridad colonial española suplantó el gobierno local de Annobón, sometiendo a su población a décadas de opresión y explotación. La isla se convirtió en una pieza más del rompecabezas colonial en el Golfo de Guinea, perdiendo su autonomía y, una vez más, expoliados sus recursos por extranjeros.

Si bien fue uno de los territorios incluidos en la República de Guinea Ecuatorial, fue librada prácticamente a su suerte por sus autoridades, que no hicieron esfuerzo alguno por socorrerla en las dos epidemias devastadoras de cólera y sarampión, de 1973 y 1974 respectivamente. Los intentos de solicitud de ayuda internacional tuvieron como consecuencia la represión y deportación forzada de todos los hombres annoboneses a la isla de Fernando Poo, hoy Bioko, donde fueron esclavizados y sometidos a condiciones inhumanas en las plantaciones de cacao y café, por parte del gobierno de Guinea Ecuatorial, presidido entonces por Francisco Macías Nguema en 1976. La isla quedó quedó desolada, y sus mujeres violadas por los milicianos, todos de la tribu de gobierno étnico de Guinea Ecuatorial.

La historia de explotación, maltrato y represión, impuesta por Guinea Ecuatorial a Annobón sólo se ha incrementado con el paso del tiempo. En la década de 1980, el actual presidente dictador, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, firmó contratos para convertir a Annobón en un vertedero de residuos tóxicos y nucleares, que pusieron en peligro la salud y el medio ambiente de la isla, sin importar las consecuencias para su población.

La resistencia heroica de los habitantes de Annobón cobró nuevo impulso en los últimos años, cuando se incrementó la lucha por su derecho al ejercicio de su derecho a la libre determinación. A través de sucesivas Asambleas Generales del Pueblo Annobonés en 2021, se sentaron las bases para la declaración unilateral de independencia. 

La falta de respuestas del gobierno de Guinea Ecuatorial derivó en el establecimiento de un gobierno autónomo en Annobón, que incluyó la creación de un comité constitucional y la redacción de una constitución para la República de Annobón, bajo la sombra de una dictadura que viola los derechos humanos y la libertad de expresión de manera sistemática. De este modo, la represión política y la corrupción persisten como obstáculos en el camino hacia la plena emancipación de Annobón.

En los años de sometimiento de Annobón al gobierno de Guinea Ecuatorial ha sufrido gravísimas consecuencias y sanciones. El abandono y aislamiento de Annobón y su población data de 1968. El barco de Guinea Ecuatorial iba una vez al año y a veces cada dos años a la isla de Annobón desde el 12 de octubre de 1968 hasta 1996, siendo su único contacto con el exterior. Hoy la situación sigue igual o ha empeorado. No hay tiendas de alimento ni de ropas. La población sobrevive sin luz, sin productos de primera necesidad, de limpieza o aseo personal en situación de precariedad y haciendo aun las necesidades al aire libre en las playas y en los bosques. Todas estas prácticas prohibidas por la ONU en defensa de los pueblos, pero que las Naciones Unidas no se preocupa en garantizar.

En términos sanitarios la situación no es mejor. Entre 1973 y 1974 Annobón sufrió sendas epidemias de cólera y de sarampión respectivamente y el estado y el gobierno de Guinea Ecuatorial no prestó asistencia sanitaria, además prohibió cualquier tipo de ayuda humanitaria a la población annobonesa. Murieron casi mil personas entre los que destacan los quinientos niños y el resto de las personas entre mujeres y hombres, en una población que no superaba los 3 mil habitantes. En 1995 llegó de Malabo a Annobón la epidemia mucosa sanguinolenta, que atacó y diezmó a la población annobonesa con resultado de casi doscientos muertos en poco más.

En 1988 el régimen de dictador Obiang convirtió la isla de Annobón en vertedero de residuos tóxicos y radioactivos con consecuencias muy graves se salud humana y medioambiental por un puñado de dólares. Estos hechos constituyen un atentado contra la salud pública y también internacional.

En Annobón no hay acceso al agua potable, no existen políticas sanitarias, no hay plan de estudios y a los alumnos y estudiantes annoboneses se les han negado las becas de estudios desde 1968. No ha habido promoción de estudiantes que se beneficie de las ayudas estatales ni internacionales para los estudios superiores y en el extranjero.

Al genocidio alimentario y la discriminación contra el pueblo de Annobón se suman prácticas abominables de racismo y genocidio por parte de las autoridades de Guinea Ecuatorial. Entre 1968 y 2024 fueron asesinadas en el país más de 15 mil, y la deportación forzada y compulsiva de annaoboneses para ser esclavizados en las plantaciones de cacao de Fernando Poo no ha tenido solución de continuidad. Asimismo, se les niega el derecho a la ciudadanía guineana a los isleños. El racismo y el terrorismo de estado han sido sus estrategias características.  

Al genocidio humano se ha sumado el económico: la población de Annobón no puede satisfacer necesidades básicas como la alimentación diaria, la vivienda, la educación y el acceso a agua potable, entre otras muchas carencias. Las desigualdades económicas, sociales y políticas, sostienen la pretensión de sometimiento y explotación de los annaboneses. La población de Annobón vive bajo el umbral de la pobreza sobreviviendo con menos de 100 francos cefas al día, el equivalente a 0,15 euros/día.

En el mes de agosto de 1993, se repitieron hechos similares a los de 1976, tras la revuelta del Pedji contra los abusos del régimen en Annobón. De nuevo todos los hombres fueron sometidos a torturas, y atados de pies y manos. Resultaron deportados forzosamente a las mazmorras de las cárceles de río Muni, República de Guinea Ecuatorial.

Otra práctica de dominación ha sido el sometimiento racial. La población vive humillada en su propio territorio, sometida al temor, ya que el 100 por ciento de las autoridades, los militares, el sacerdote, así como la policía y los maestros, son todos fang, pertenecientes a las tribus del interior de río Muni.

Esta es la trágica historia de Annabón, que sigue desangrándose ante la pasividad y el abandono de la comunidad internacional. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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