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13 de abril de 2024 | Municipales

País detonado y otra vez de gira

El presidente groupie

Javier Milei, una vez más, realizó un extenso viaje. Y no un viaje oficial, sino, como la mayoría de los anteriores, responde a intereses particulares del presidente o a su afán de figurar y de ser admitido en compañía de sus ídolos.

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Hace poco pasó con Donald Trump y ahora con Elon Musk. ¿Cómo podría justificar su frecuente abandono de sus responsabilidades presidenciales, que, en promedio, significan casi una semana por mes desde que asumió? Esta conducta reiterada sería causal para su remoción de la primera magistratura, como también –por ejemplo- la difusión del himno de los Estados Unidos en una cadena nacional. Claro está, en un país serio. Aquí, como en tantos otros órdenes de la sociedad argentina, unos celebran porque sirve para sus negocios, mientras que otros -que se inmolaron e inmolaron al resto de la sociedad votándolo- se emocionan al verlo en compañía de semejantes celebridades. Lo peor es la actitud de quienes, en teoría, toman conciencia de lo que sucede y se manifiestan decididos al ejercicio de una oposición: éstos simplemente miran para otro lado, como lo vienen haciendo ante la violación sistemática de la legalidad y de la institucionalidad que el gobierno actual ha tomado como hilo conductor desde el momento mismo de su asunción.

Para los viajes particulares del presidente no existe la muletilla “no hay plata”. Milei viaja “con la nuestra”, del mismo modo que con el esfuerzo de todos pagamos su estadía en un lujoso hotel a lo largo de todo el proceso electoral y durante las primeras semanas de su gestión. Blindaje de sus operadores periodísticos de un lado; silencio cómplice del otro. La síntesis perfecta para convertir a una nación en una “república bananera”.    

Las imágenes de los momentos compartidos entre Milei y Elon Musk pueden parecer desopilantes para algunos, pero son realmente aberrantes para la dignidad nacional. Tal como sucedió con Trump, Milei asumió sin preocuparse por disimularlo el papel de groupie, corriendo extasiado detrás de sus ídolos. El ex presidente norteamericano tampoco se ocupó por disimular sus gestos de burla y de desprecio por un sujeto alienado, decidido a convertir en un trapo de piso la investidura presidencial a costa de figurar al lado de personalidades de primera línea internacional. Es comprensible: hasta no hace mucho era un panelista maleducado y provocativo, y su hermana vendía tortas por Instagram. Ahora se ha convertido en objeto de mofa de los medios internacionales, que no llegan a comprender cómo la Argentina ha podido caer tan bajo.

Lo que trascendió de la reunión entre Milei y Musk deja al presidente argentino en situación aún más endeble: coincidieron en que se deberían abrir más los mercados y proteger las ideas de libertad; el mandatario argentino se comprometió a facilitarle su acceso a la explotación de litio y de las comunicaciones en nuestro país; también le prometió respaldo estatal -léase, “con la nuestra”- a un eventual  montaje de autos eléctricos Tesla, y juntos brindaron “por un futuro emocionante e inspirador”, tal como había posteado previamente Musk en su sitio X. Y, por si fuera poco, Milei también se comprometió a apoyar a Musk en la disputa entre su sitio de noticias X y la Justicia brasileña.

“Fue como amor a primera vista.“, posteó el futuro embajador argentino en Estados Unidos, Gerardo Werthein. Nada más para agregar.

Pero quienes piensen que de la reunión sólo obtuvo beneficios Elon Musk están equivocados. Gracias a la gestión presidencial, la periodista Nancy Pazos –ex esposa de Diego Santilli- consiguió recuperar su cuenta de X, que le habían hackeado tiempo atrás. “Volví!!! Me hackearon la cuenta hace un mes y medio. Y gracias a las gestiones de @JMilei ante @elonmusk recuperé mi cuenta!!!!! Gracias a ambos!!!!”, publicó alborozada.

¿Periodismo independiente y libertad de expresión? Tal vez, con sus gestiones, consiga convertirse en el agente oficial de Musk en la Argentina.

En este juego de puestas en escena que tan bien maneja La Libertad Avanza, Milei también aprovechó para poner fin, naturalmente por la aplicación X, su relación contractual/afectiva con la vedette e imitadora Fátima Flórez: ”Como resultado del arrollador éxito profesional que está viviendo Fátima, de quien me siento sumamente orgulloso, ha recibido numerosas propuestas laborales para trabajar tanto en Estados Unidos como en Europa. Esto, sumado a la compleja tarea que hoy enfrento y que los argentinos me han encomendado, nos ha llevado a vivir separados, imposibilitando la relación de pareja que nos gustaría tener, pese a cuánto nos queremos. Por eso es que decidimos terminar nuestra relación y mantener un vínculo de amistad dado lo que sentimos el uno por el otro y cuánto nos queremos, nos respetamos y admiramos mutuamente”, comunicó el mandatario.

En este juego de dislates no aparecen caso vestigios de gestión oficial alguna, a excepción de las concesiones que está dispuesto a otorgarle al dueño de X, “con la nuestra”. En medio de la peor crisis económica y social de la historia argentina, Javier Milei cumple sus sueños de figuración a costa del sacrificio y el empobrecimiento de la mayoría de los argentinos. No le importa demasiado, en realidad, ya que quienes lo conocen, como Carlos Maslaton, aseguran que no expresa empatía alguna por sus semejantes ni tampoco se conmueve ante el sufrimiento ajeno. .

Reiteradamente Milei aseguró que prefería la mafia al estado, porque aquella “al menos tenía códigos”. Con su desempeño confirma esa preferencia. El odio, la manipulación mediática y la ignorancia nos han llevado a tener un presidente groupie.

Sin dudas, la expresión más representativa de una sociedad que hace tiempo que perdió su rumbo. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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