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18 de abril de 2024 | Nacionales

Para la revista Time

Milei se ha convertido en “un ícono mundial para la derecha”, pero preocupa su estabilidad

La influyente revista Time publicó un ranking de “líderes” mundiales, que incluye a “las cien personas más influyentes del mundo”, en la que el presidente argentino Javier Milei ocupa un papel destacado.

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En la respectiva reseña, se subrayan como logros más importantes su “terapia de shock” y sus “cientos de medidas de austeridad”, implementadas luego de conseguir una “victoria aplastante” en las elecciones presidenciales.

Javier Milei, un profesor de economía radical libertario y ex comentarista de televisión con poca experiencia en el gobierno, ganó la presidencia de Argentina con una victoria aplastante en noviembre al prometer sacar al país del borde del colapso económico. Su victoria sorprendió a los encuestadores y expuso la desesperación de 46 millones de argentinos paralizados por una inflación de tres dígitos y una tasa de pobreza del 40 por ciento. "No hay vuelta atrás", dijo a sus seguidores el autodenominado "anarcocapitalista" después de su victoria. "La situación de Argentina es crítica".

El medio también destaca además que las diatribas cargadas de insultos de Milei contra los “socialistas” y los “traidores” que han impedido la aprobación parlamentaria de la mayoría de sus iniciativas hasta ahora, lo han convertido en un “ícono global de la derecha”.  Y celebra a continuación que “Si bien es demasiado pronto para decir si las medidas del nuevo presidente tendrán éxito, está claro que ha tenido razón en una cosa: con Milei en el cargo, no habrá vuelta atrás para Argentina”.

Sin embargo, detrás de la valoración positiva de las medidas aplicadas por Milei, compartida con el FMI y el poder económico internacional, también existe una preocupación común por la gobernabilidad y la continuidad de la gestión del actual presidente argentino: “Es demasiado pronto para decir si las medidas del nuevo Presidente tendrán éxito”.

Así, si bien Milei, de 53 años, advirtió a los argentinos durante la campaña que “se prepararan para el dolor”, y no le tembló el pulso para aplicar desde su asunción una “terapia de shock” con cientos de medidas de austeridad, como la eliminación de 70 mil empleos estatales, el recorte de la ayuda federal, la reducción a la mitad del número de ministerios gubernamentales y la devaluación significativa del peso, “decenas de miles de manifestantes salieron a las calles” para oponerse.

En poco tiempo Milei ha conseguido ganarse una reputación muy positiva dentro del poder financiero internacional, pero hay dos cuestiones en las que coinciden que generan gran preocupación: la “calidad” y la “sustentabilidad social” del tremendo ajuste que no cesa, y que permanentemente encuentra nuevas áreas de aplicación. Por estas razones el FMI ha hecho reiteradamente sugerencias sobre la necesidad de mejorar esa “calidad” y de adoptar medidas que amortigüen su impacto social. La razón también es coincidente: la desconfianza sobre el límite de la tolerancia de una sociedad argentina sometida a un constante proceso de empobrecimiento y de altísima inflación en los últimos años y la dramática fragmentación de las fuerzas políticas tradicionales, que no garantizan una red de contención para una eventual reacción social masiva que no contaría así con una “red de protección”, por lo que sus consecuencias resultarían imprevisibles.

¿Cuáles serían las consecuencias de una reacción social “salvaje” ante la continuidad del ajuste desmesurado? ¿Cuáles serían los niveles de violencia a los que podrían llegar las acciones de sus víctimas, desprovistas de conducción política, y de la reacción represiva de las autoridades para acallarlas? Este punto es el que, en definitiva, causa enorme preocupación al poder económico internacional, y que, pese a las expectativas del gobierno argentino, se convierte en un reactivo para la atracción de inversiones productivas en nuestro país. Mientras que estas dudas subsistan, sólo se acercarán capitales financieros golondrina, de oscura procedencia, con fines especulativos de corto plazo, que ante las primeras señales de descalabro social emprenderán la fuga, tal como sucedió durante el último año y medio de la gestión de Mauricio Macri, con su consiguiente impacto sobre la cotización del dólar y los indicadores inflacionarios.

Lo que precisa Milei es dar claras señales de gobernabilidad para pasar de ser una “esperanza” para el capitalismo internacional a convertirse en un producto consolidado. Para ello, la aprobación parlamentaria de sus políticas y el control de la protesta social resultan fundamentales. Ambas variables requieren de la colaboración de la “casta”, cuya demonización le permitió alcanzar la presidencia y gobernar durante sus primeros cuatro meses. A medida que pasan las semanas, el presidente argentino da cada vez señales más claras de su alejamiento de su propuesta inicial, aunque su discurso se mantenga inalterable. Hasta ahora ha conseguido mantener un altísimo nivel de acompañamiento de sus votantes, pero ese respaldo ha comenzado a mostrar cierto nivel de agrietamiento en la medida en que buena parte de quienes propiciaron su acceso a la primera magistratura se convirtió en víctima de sus políticas. Los próximos meses –con el tremendo tarifazo y quita de subsidios que dispuso el gobierno- serán decisivos para el futuro del gobierno actual, y el poder económico internacional se lo ha hecho saber a través de sus sugerencias. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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