En el marco del 43º aniversario de la Gesta de Malvinas, el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, encabezó un multitudinario acto en el Corsódromo Dolores Ojeda. En lo que fue su última ceremonia como mandatario provincial en torno a la causa, Valdés convirtió el homenaje en una plataforma para destacar su gestión y delinear un legado vinculado a la memoria patriótica y la defensa de la soberanía.
Frente a cientos de personas, Valdés se posicionó como el gran impulsor de la “malvinización” en Corrientes y volvió a remarcar que su gobierno fue el único en instalar una política de Estado real sobre el tema, con la creación de centros de excombatientes, viajes a las Islas y espacios de memoria. “Corrientes es la única provincia con lugares preferenciales de atención para nuestros combatientes”, aseguró, buscando dejar una marca personal en el imaginario colectivo.
Sin embargo, el tono épico de su discurso no pasó desapercibido para muchos. A lo largo de su intervención, apeló a símbolos de identidad provincial, relatos de guerra y un llamado a “volver a tener un Ejército dispuesto a defender nuestra soberanía”. Para algunos sectores, esta insistencia en el nacionalismo más duro no es más que una jugada política de despedida con intenciones futuras.
La jornada también sirvió como un fuerte gesto de unidad institucional: el gobernador compartió el escenario con su hijo, el intendente de Ituzaingó, Juan Pablo Valdés, quien también habló del valor, el sacrificio y la “enseñanza moral” de los héroes de Malvinas, reforzando la línea argumental del oficialismo provincial sobre la gesta como cimiento identitario.
Desde el Centro de Ex Combatientes, su presidente Eudoro Barrios agradeció al mandatario por haber llevado “la causa Malvinas a convertirse en política de Estado”. Pero también deslizó un mensaje al presidente Javier Milei, reclamándole que “no se olvide de los pibes que fuimos a Malvinas”, introduciendo así una crítica al actual gobierno nacional por su ambigüedad en el tema soberanía.
El acto incluyó el tradicional desfile cívico-militar, ofrendas, la entonación de la Marcha de Malvinas y una cena de camaradería. Todo bajo una atmósfera profundamente simbólica donde la política, la memoria y la estrategia electoral se cruzaron sin disimulo.
Con la vista puesta en su proyección nacional, Valdés se despidió con un “¡Viva la Patria!” que buscó ir más allá de un simple homenaje. El gobernador eligió un escenario cargado de emoción y sentido histórico para cerrar un ciclo de gobierno, pero también para dejar un mensaje claro: su ambición no termina en Corrientes. (www.REALPOLITIK.com.ar)