“Nehuen Global es una empresa familiar con unos cuantos años de trayectoria, originalmente como constructora, pero hace tres años ampliamos nuestro objeto y hoy somos también importadora, exportadora, ensambladora y consultora”, explicó Santiago Pérez, subrayando que esa reconversión resultó clave para atravesar el parate del sector.
Respecto al impacto en la actividad, fue contundente: “La caída en la construcción es sumamente importante desde el último año y medio, más aún con el aumento de casi el 100 por ciento en el costo de la construcción contra un incremento de apenas el 20 por ciento en el valor del metro cuadrado terminado”.
En este marco, remarcó la diferencia entre la obra nacional y la provincial: “Lo que se frenó fue la obra pública nacional, que en forma indirecta alimentaba a provincias y municipios. La provincia de Buenos Aires viene sosteniendo lo que puede, con un gobernador que está haciendo malabares para sostener la situación”.
El empresario describió además las consecuencias sociales de la crisis: “Se está dando un proceso de migración interna importantísimo y descontrolado. Muchos trabajadores de la construcción volvieron a sus provincias para subsistir, se convirtieron en golondrina, prefieren sobrevivir en sus pueblos antes que mendigar en las grandes ciudades”.
En cuanto a la estrategia de reconversión de Nehuen Global, Pérez enfatizó: “Nuestra posición es importar máquinas, no producto terminado. Nos duele ver ingresar contenedores con productos que podríamos fabricar en Argentina. La importación debe ser para dar un salto en tecnología, no para destruir producción nacional”.
Por último, destacó el desarrollo de viviendas modulares como alternativa accesible y sustentable: “Optamos por la construcción modular porque optimiza recursos. Fabricamos los módulos en taller y solo los ensamblamos en el lugar. Es más rápido, ecológico y de menor costo que el steel frame y la construcción tradicional”. (www.REALPOLITIK.com.ar)