Viernes 23 de enero de 2026

Nacionales

Secretaría General de la Presidencia de la Nación

Las exigencias de Karina Milei para el café de Casa Rosada que costarían 62 millones de pesos

11/01/26 | La secretaría General de la Presidencia, que conduce Karina Milei, impulsa una nueva licitación para adquirir café en grano, azúcar, edulcorante y doce máquinas expresso profesionales. El gasto podría alcanzar los 62 millones de pesos, en un contexto de jubilaciones en caída real y consumo masivo en retroceso.


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Por:
Santiago Sautel

Mientras millones de argentinos dejan de consumir carne, lácteos o medicamentos, el gobierno de Javier Milei busca asegurar café premium y equipamiento profesional para su estructura jerárquica. La noticia se conoció luego de que trascendiera que Casa Rosada consumirá más de 1,7 millones de pesos diarios en panes y medialunas.

El proceso 23-0016-LPU25, impulsado por la secretaría General de la Presidencia de la Nación que conduce Karina Milei, contempla la compra de 2 mil kilos de café en grano, insumos asociados y doce máquinas expresso en comodato.

Dos ofertas, una decisión política

El gobierno libertario, no sin cierta torpeza, aprobó dos ofertas. Una de ellas asciende a 11.150.000 pesos y fue presentada por Leonardo Alejandro Waibsnaider, quien se encontraría en aparente incompatibilidad de funciones. La otra correspondiente a la firma Café Oyambre SRL, que dirige Guillermo Carlos Velarde, que ofertó 62.429.850 pesos. La diferencia entre ambas supera los 51 millones de pesos.

Si se elige la más costosa -lo que a la luz de la información arrojada en este artículo resulta lo más probable- el gasto se multiplica por más de cinco, lo que promete despertar preocupaciones incluso en los sectores más afines al gobierno.

Empleado del estado y proveedor de café premium 

Según pudo saber este medio, Waibsnaider -quien presentó la oferta más baja en la licitación para la provisión de café premium a Casa Rosada- se desempeñaría como empleado de la Policía Federal Argentina desde hace al menos seis años, al igual que su padre.

De confirmarse esta situación, se configuraría una presunta incompatibilidad con la normativa vigente, ya que la legislación argentina prohíbe que empleados públicos actúen como proveedores del propio estado, a pesar de que desde el área que conduce Karina Milei se aceptó incluirlo como proveedor.


La cuenta de la Policía Federal Argentina elogiando a Leonardo Alejandro Waibsnaider.

La ley 25.188 de Ética en el Ejercicio de la Función Pública establece en su artículo 13 que los funcionarios y empleados públicos no pueden dirigir, administrar ni prestar servicios a quienes contraten con el estado cuando exista relación directa con el organismo donde se desempeñan o se configure un posible conflicto de intereses. En la misma línea, el decreto 41/99 refuerza la prohibición de mantener intereses económicos en contrataciones estatales o de intervenir directa o indirectamente en procesos de compra.

Más allá de la oferta económica presentada, la eventual doble condición de empleado público y proveedor estatal introduce un elemento de gravedad institucional que excede el debate sobre el precio del café. La participación de Waibsnaider en esta y otras licitaciones del gobierno nacional -incluso ante fuerzas de seguridad como el Ejército Argentino- abre interrogantes sobre los controles internos, la aplicación efectiva de la normativa ética y el verdadero alcance del discurso oficial en materia de austeridad y transparencia.

Especificaciones muy específicas

Las máquinas exigidas en el pliego impulsado por la secretaría General que conduce Karina Milei corresponden a equipos de primera generación y se encuentran entre los más costosos del mercado. Las especificaciones técnicas incluyen calderas de cobre, operación computarizada, intercambiador de calor, bombas rotativas, carrocerías de acero inoxidable, así como filtros y ablandadores de agua. Especialistas en contrataciones públicas consultados por este medio señalaron que este nivel de detalle y precisión técnica suele utilizarse en licitaciones para orientar el proceso en favor de determinados proveedores, en detrimento de otros que, aun ofreciendo prestaciones equivalentes, no cuentan con idéntica tecnología.

Más allá de ello, también es cierto que las características exigidas por el gobierno libertario son más propias de una cafetería especializada que de una oficina pública en emergencia fiscal.


Casa Rosada.

En un contexto de ajuste extremo que el propio gobierno presenta como inevitable, la licitación para abastecer de café premium y equipamiento de alta gama a la Casa Rosada expone una contradicción difícil de disimular. Entre especificaciones técnicas que remiten a una cafetería de especialidad, ofertas con diferencias millonarias y la presunta participación de un empleado público como proveedor del estado, el caso desnuda fallas de control, posibles conflictos de intereses y un uso discrecional de los recursos públicos. Lejos de la austeridad declamada, el expediente revela que, puertas adentro del poder, el sacrificio no se sirve en taza chica. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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