En ese marco, Viviana Bilezker remarcó que el final de la vida es una problemática transversal que atraviesa a toda la comunidad y que, muchas veces, no encuentra una respuesta adecuada en los sistemas formales. “El fin de vida muchas veces está atravesado por sufrimiento, está atravesado por dificultades de todo tipo, económicas, sociales, familiares, entonces que haya personas que están preparadas para estar ahí, para conversar, para escuchar, para ofrecer alternativas y que se dispongan a hacerlo en todos los ámbitos, públicos, privados, domicilio, cada vez es más necesario”, explicó.
La directora de El Faro advirtió que, si bien el pedido de acompañamiento es legítimo, en muchos casos no existe el andamiaje necesario para sostenerlo. “Muchas veces ese pedido, por más legítimo que sea, o no hay una cobertura, o sea, no está en el dispositivo material, a veces no está el andamiaje humano”, sostuvo, y subrayó la importancia de poner el foco en la presencia humana.
En ese sentido, destacó que el acompañamiento no está pensado únicamente para profesionales de la salud. “No es que digamos que está destinado a cuidadores, sino más bien todo lo contrario, a quienes quizá no siendo cuidadores están con la persona, el entorno”, afirmó. Y agregó una definición central del enfoque que impulsa la asociación: “Este concepto del acompañamiento aloja a toda persona sin condiciones previas, basta con ser ser humano para poder acompañar a otro”.
Bilezker se refirió también al fenómeno del voluntariado y a la respuesta social que tuvo la reciente convocatoria de El Faro. “El caudal de personas que nos han contactado sinceramente nos sorprendió, esperábamos tanta cantidad de gente con anhelo y con deseo de voluntariarse”, relató. Actualmente, la organización cuenta con dos equipos de voluntarios: uno en el Hospital Argerich, en el área de cuidados paliativos, y otro en un hospice en Talar de Pacheco, provincia de Buenos Aires.
Sobre la modalidad del voluntariado, precisó que “en este momento está diagramado con un formato presencial tanto en el hospital como en el hospice, con turnos, podríamos decir, o módulos horarios”, y explicó que cada persona se compromete, en general, “unas tres horas, según lo que puede”. Además, señaló que desde El Faro se brinda acompañamiento y supervisión a los voluntarios: “Para que tengan un espacio de compartir experiencias, desahogos, muchas veces situaciones muy movilizantes”.
La capacitación previa es un aspecto clave del proyecto. Bilezker remarcó que, si bien el voluntariado es ad honorem, eso no implica improvisación. “Eso no quiere decir que no haya que capacitarse, que no haya que prepararse y ser acompañado también”, afirmó, y agregó: “No es automático que uno puede hacerlo. Tiene que trabajar mucho internamente, conectarse con su propia finitud, trabajar sus emociones”.
En relación a la formación, explicó que El Faro cuenta con un área específica desde hace años. “El área de formación viene dando lo que nosotros llamamos la diplomatura en acompañamiento en fin de vida, que es una formación cuatrimestral”, detalló, y aclaró que la capacitación actual para voluntarios es gratuita, con el objetivo de facilitar el acceso.
Otro de los espacios destacados en la entrevista fue el Descafé o “café de la muerte”, una iniciativa internacional a la que El Faro se sumó hace años. “El Death Cafe es un encuentro sin agenda en donde un grupo de personas se reúnen para compartir sensaciones, experiencias, preguntas, sin ningún objetivo a priori”, explicó. Lejos de ser un espacio terapéutico, Bilezker aclaró: “El Death Cafe no es un espacio terapéutico, ni es un espacio de acompañamiento, pero todas las experiencias son bienvenidas y el grupo contiene lo que sea que surja”.
Con el tiempo, esta propuesta se fue federalizando. “Tenemos Death Cafe en Córdoba, en Esquel, en Misiones, en Mendoza”, enumeró, y destacó que incluso se desarrollan experiencias en otros países de la región, como Chile. En ese punto, subrayó la importancia de recuperar saberes culturales y ancestrales vinculados a la muerte y el duelo: “Hay una reserva de saberes en relación a la muerte, al dolor, al duelo, que es más que valioso recuperar”.
Finalmente, Bilezker adelantó que El Faro forma parte de la organización del cuarto encuentro de la Red Latinoamericana de Acompañamiento en la Muerte y el Duelo, que se realizará en abril de 2026 en Buenos Aires. “Viene gente de toda Latinoamérica, muchas personas que trabajan en zonas rurales, en donde el acceso a lo que tenemos en la ciudad es escaso, y se activan fuerzas propias del lugar para el acompañamiento en fin de vida”, señaló. (www.REALPOLITIK.com.ar)